Buenos días compañeras. Feliz día de los comuneros. Gracias por cedernos este espacio y por vuestra atención.
Venimos de una zona rural de Burgos: la comarca Odra- Pisuerga. Como muchas otras de la comunidad, contamos con un alto índice de despoblación y gran abandono administrativo.
Pertenecemos a un territorio olvidado, con inexistentes políticas de población.
Llegadas a este punto nos preguntamos si no será todo parte de un diseño perfectamente calculado: porque donde no hay gente, no hay que rendir cuentas y, sobre todo, no hay quien proteste.
En mi comarca faltan servicios esenciales como agua potable, médicas y enfermeras estables, transporte público, en fin, servicios en generla. Y parece ser que solo llegarán cuando sean imprescindibles para el asentamiento de grandes empresas energéticas, por qué ahí es donde ven la rentabilidad.
Pero resulta que en mi comarca tenemos algo que es hoy más preciado que nunca: tenemos aire, sol y tierra. Un paisaje que para nosotros es vida y sin embargo se torna ahora en recursos muy codiciados para los nuevos colonizadores: esas grandes compañías energéticas y sus fondos de inversión .
Mientras las élites se dedican a jugar a la guerra, destrozando la vida de miles de personas y el porvenir de regiones enteras, aprovechan para decirnos que Europa necesita soberanía energética y que tenemos que poner una alfombra roja a todas esas macroempresas, que con sus macroproyectos, convierten nuestros campos en chatarrerías. ¿Y nuestra soberanía alimentaria qué? Tampoco piensan en las formas de vida de nuestros pueblos, en el arraigo que sentimos por esta tierra. Y todo a cambio de dinero, en un contexto en el que se han preocupado para que la inflación haga estragos.
Ya han destrozado comarcas enteras instalando plantas de biogás, parques fotovoltaicos, talando y quemando para generar biomasa. Pero no quedan contentos con eso, por qué hace falta más; más energía para generar más “prosperidad”; más consumo; más beneficios, más, más, más…. Y yo me pregunto ¿Para quién? ¿Para qué? Pero sobretodo me pregunto: ¿y si frenamos?
En la comarca Odra- Pisuerga se ha proyectado la creación de una planta para la fabricación de amoniaco verde. Un producto que es transformado posteriormente en hidrógeno por medio de un proceso químico. Para el funcionamiento de esta fábrica se requiere de la instalación de 116 aerogeneradores de 220 metros de altura, que irán desde la zona del Valle del Arlanza, en el sur de Burgos, hasta la zona de tierra de campos, en Palencia. Una absoluta barbaridad desproporcionada para fabricar un producto que en palabras de uno de los ingenieros de la empresa promotora: “no tiene mercado establecido, pero se encontrará”. Por supuesto sin olvidar el destrozo que harán al entorno con otras infraestructuras como tendidos de alta tensión, subestaciones de servicio y caminos. ¿Es preciso instalar otros 116 eólicos en una zona que ya está saturada?
El proceso de fabricación requiere de ingentes cantidades de agua. Más de 4 millones de litros diarios. ¿Es de recibo crear este tipo de instalaciones en pleno proceso de desertización? ¿Es justo que por el puro beneficio económico de unos pocos, pueblos enteros se vean perjudicados por los ruidos y la pérdida de biodiversidad de molinos y torretas de alta tensión?
Este proyecto que os contamos es solo uno de los cientos de proyectos que salen cada día. Desde macrogranjas, hasta plantas de biogás, de fotovoltaicas… En definitiva nacroproyectos»bio», «verde» que nada tienen ni de ecológicos ni de justos.
Por eso desde la Comarca Odra- Pisuerga hemos creado la asociación «Pueblos Despiertos». Porque nosotras tenemos algo que los grandes ejecutivos, de esas grandes empresas, nunca entenderán: arraigo por nuestra tierra. Arraigo por los días disfrutados en plena libertad, por los caminos recorridos, por las tardes interminables en la plaza, por el nombre de cada vecino que aquí no es solo un dato, es también una historia. Por el sonido del campo al amanecer, por el valor de lo sencillo, por la vida que no deberíamos dejar que se vendiera.
Y es precisamente ese arraigo el que hoy nos une, el que nos empuja a levantarnos y a decir que no somos un territorio ni de sacrificio ni vacío, que somos pueblos vivos que no están dispuestos a desaparecer en silencio.
Y queremos haceros partícipes, os pedimos colaboración. A la salida hemos puesta una mesa y estamos recogiendo alegaciones, ya que este macroproyecto ha salido a exposición pública. Solo es rellenar una hoja, que nosotros entregamos en la administración. Un minuto de vuestro tiempo que puede hacer que sigamos viviendo en nuestros pueblos, que sigamos creando proyectos de futuro.
Porque ni migramos ni callamos, nos quedamos y luchamos!
