Según la versión de Óscar Puente (ex-alcalde de Valladolid; ex-ministro de Transportes y dentro de muy poco ex-diputado en el Congreso), dimitió de su cargo de responsable del Ministerio de Transportes después de reiterar durante numerosos días que no iba a hacerlo. No es solo que expresara su voluntad de seguir siendo ministro, sino que lo argumentaba a su manera de forma amplia y prolija.
Los sondeos de opinión después del desastre ferroviario de Toledo habían incidido de una forma muy negativa en las expectativas electorales del PSOE, que ya de por sí eran bastante precarias. ¿Qué hubiera ocurrido en las elecciones en Valladolid con un cabeza de lista que se ha granjeado en los últimos años, especialmente en estas últimas semanas, un fuerte rechazo incluso entre habituales votantes del PSOE? Entraba dentro de lo posible que el PSOE hubiera obtenido en Valladolid un único representante al Congreso, algo que nunca había ocurrido hasta ahora, pues se han venido distribuyendo dos escaños para el PSOE, dos para el PP y otro en función de la coyuntura política (bien para el PSOE, bien para el PP o, como en las últimas elecciones, para Vox). Un resultado en el que el PSOE obtuviera un solo diputado por Valladolid sería una auténtica catástrofe, y no solo en la provincia sino para el conjunto de la Comunidad de Castilla y León. Y esto es algo que aún puede ocurrir.
En síntesis, la dimisión de Óscar Puente no ha sido tal, sino un cese impuesto por su amado jefe de filas, así que menos lobos, caperucita. Les es imposible hacer cualquier consideración política sin recurrir a la mentira sistemática, y en esta ocasión no podía ser menos.
No creemos que el cese-dimisión de Óscar Puente vaya a cambiar significativamente las expectativas electorales del PSOE, ni en Valladolid ni en el conjunto del Estado, pero mantenerlo les hubiera llevado directamente a la ruina.
Izquierda Casellana