Las protestas estudiantiles que sacuden Francia desde la semana pasada han dejado más de 6000 detenidos, el 85 % de ellos menores de edad.
Este martes, miles de jóvenes han vuelto a las calles de París en apoyo al movimiento de secundaria y se enfrentaron a una fuerte represión policial.
El gobierno cifra en 6 mil 100 las detenciones desde el inicio de las movilizaciones, más de 5 mil de ellas de menores. La falta de recursos, el deterioro de las infraestructuras y la escasez y desigual distribución de docentes figuran entre las principales demandas.
Más de 2000 centros educativos han cerrado parcial o totalmente debido a la continuidad de las protestas. Los estudiantes han denunciado la situación con pancartas como “Un profesor por cada 35 alumnos, pero 5 policías antidisturbios por cada alumno”.
En este sentido, los manifestantes también anunciaron que no abandonarán este movimiento hasta que el Gobierno atienda sus demandas, pese a la represión y al uso de gases lacrimógenos.
Las protestas, iniciadas en septiembre en barrios obreros de París, se han extendido por todo el país y suponen un desafío para el Gobierno de Emmanuel Macron. Organizaciones de derechos humanos, asociaciones estudiantiles y grupos de padres denuncian un uso desproporcionado de la fuerza contra menores.
Los jóvenes denunciaron el gasto «en portaaviones nucleares», mientras que escasean los recursos para la educación, con infraestructuras deterioradas y horarios extenuantes.
«Yo, por mi parte, quizá reclame que dejemos de gastar dinero en portaaviones nucleares y empecemos a invertirlo en la juventud» declaraba un joven estudiante.
El joven describió situaciones alarmantes: institutos sin climatización en verano ni calefacción en invierno, calderas rotas durante años y jornadas que se extienden hasta las 19:30 horas.
«Hay institutos con moho en las paredes, faltan profesores, hay alumnos como yo que terminan a las 19:30 de la tarde. No es normal llegar a casa después que nuestros padres, no es normal tener más trabajo que un adulto», señaló, añadiendo que incluso los institutos privados enfrentan estas carencias.
Otra estudiante relató condiciones que calificó de «catastróficas»: falta de enfermeros, lo que obliga a los profesores a atender emergencias médicas; techos que se caen, baños rotos sin reparar desde el inicio del curso y carencia significativa de docentes.
«Y el año pasado, además, nos quitaron 80 horas, por lo que se han suprimido muchos cursos de medio grupo en clases en las que somos 35 alumnos», explicó.
Los profesores también acudieron a apoyar a los estudiantes, confirmando que las condiciones imposibilitan el trabajo tanto en secundaria como en primaria. Una docente de educación inicial señaló que las reivindicaciones estudiantiles son las mismas que el profesorado viene demandando «desde hace mucho tiempo».
«Se trata, ante todo, de contar con más recursos para que haya más profesores. Si hay más profesores, habrá menos alumnos por clase», sostuvo, agregando que hay edificios que están al límite de la insalubridad.