Publicamos este vídeo en nuestra página no porque lo compartamos al 100%, es más, desde nuestro punto de vista tiene un grave defecto: presenta una imagen demasiado exagerada de la capacidad de control del bloque dominante sobre todos los acontecimientos que ocurren en la sociedad, e induce a pensar que las alternativas realmente transformadoras no tienen posibilidades de hacerse ver y oír.
Sin embargo, tiene un aspecto positivo, y que viene como anillo al dedo en estos momentos: señala la fabricación de liderazgos y movimientos artificiales e incapaces de llevar adelante cambio alguno, pero que hechos con una presentación espectacular y con el apoyo de los poderes institucionales y mediáticos en sus diferentes variedades tienen una cierta capacidad de influir en la opinión pública, como estamos viendo estos días (no tanta como les gustaría, pero tampoco despreciable).
Las organizaciones que estamos por un auténtico cambio, incluyendo el tema de la vivienda, y por la ruptura con el Régimen hemos demostrado -nosotros/as también- que es factible desarrollar un movimiento con un eco social potente y un apoyo significativo. A lo largo de nuestra historia hay varios ejemplos de ello, pero vamos a recordar únicamente al movimiento por la desaparición de la nomenclatura y simbología franquista que impulsamos en los últimos años del siglo pasado y principios de este. Esa campaña tuvo un gran éxito y finalmente fue seguida por diferentes fuerzas reformistas institucionales.
Estamos en un momento políticamente crítico y de alta intensidad, tanto en el Estado español como a nivel global, y por tanto ese tipo de maniobras que se abordan genéricamente en el vídeo (y que estamos comprobando en la práctica en este momento concreto alrededor de la convocatoria de las elecciones el 29 de noviembre, que hemos abordado con cierta amplitud en la última declaración política) son un hecho recurrente por parte del bloque dominante. Eso sí, con el descaro y la impostura con el que se está haciendo en la actualidad por parte del sanchismo, el lerrouxismo del siglo XXI, no lo habíamos visto desde los inicios de la Transición. Seguramente son conscientes de que están al final de esta etapa y recurren a maniobras a extraordinarias.