Lo llaman democracia y no lo es

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Como pollos sin cabeza y con demasiados aspirantes a ser el “gallo del corral”. La coyuntura internacional se carga de tensión cada día, algo que sucede también con la situación estatal, pero de una forma cutre. A efectos prácticos, y para poder estructurar el editorial de la mejor forma posible, abordaremos este en cinco apartados.

1º En primer lugar, lo que no quiere decir que sea lo más importante ni mucho menos, abordaremos la situación en el Estado español. Lo primero y fundamental que hay que señalar es que no estamos sólo ante una crisis del Gobierno de Pedro Sánchez, del PSOE y del llamado “campo progresista” en general -que por supuesto-, sino ante una crisis del conjunto del Régimen del 78 tal como no se había visto hasta ahora. El Régimen no da más de sí, lo que no significa que vaya a caer de inmediato. De similar forma a lo que ocurrió durante la I Restauración, y que tan bien reflejó en sus escritos don Ramón del Valle Inclán, la II Restauración Borbónica que sufrimos actualmente ha creado un sistema de clientelismo político insaciable, que es lo que permite sobrevivir al llamado “Gobierno de Progreso”. Todos los partidos que apoyan a este Gobierno son conscientes de esta situación, pero a pesar de los pesares su respaldo al mismo está condicionado por lo que reciben estando a la sombra del Gobierno y del Régimen. El nacionalismo catalán porque considera que aún hay cosas que pueden arrancarle al Estado, en lo económico y lo político; y el nacionalismo vasco más de lo mismo, pero con algunas características propias, francamente preocupantes. La intervención en el debate del miércoles 24 de la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, fue toda una expresión de fantasía política. Si el relato que hizo fuera sobre otros temas, la importancia sería menor, pero hablando de la situación política que condiciona a la mayoría de la sociedad de los Pueblos del Estado español, es de una total irresponsabilidad. Asegurar que lo que ocurre es un proceso impulsado por el fascismo institucional contra el “Gobierno de Progreso” y que se ha de defender a éste hasta el final es un desastre para los derechos y libertades de los pueblos del Estado, tanto desde el punto de vista de la construcción teórica como de las derivaciones prácticas que tiene, o que al menos debería de tener si la gente que defiende esa tesis tuviera un mínimo de coherencia.

No cabe duda que sectores de la derecha en diversas instituciones están aprovechando la coyuntura para acabar de quemar al Gobierno de Pedro Sánchez y sus colaboradores, pero los hechos de base están recogidos en los sumarios que preceden a los juicios. No estamos ante una ofensiva del fascismo contra el “Gobierno de Progreso”; el fascismo institucional es el mismo que ha estado siempre ahí, y ciertamente en este momento es favorable a que haya un cambio de Gobierno, entre otras cosas porque éste ya no está en condiciones de llevar a cabo las tareas que tenía encomendadas debido a su descrédito y falta de legitimidad social. Si realmente estuvieran convencidos/as de que hay una ofensiva de inspiración protofascista desde diversos ámbitos institucionales, lo suyo sería que convocaran a la gente a salir a la calle en defensa de este Gobierno y “sus maravillosas políticas”, pero saben de antemano que eso sería un auténtico fracaso. Salvo entre los sectores abducidos por el PSOE, cada vez más minoritarios, nadie se cree ya esas hipótesis.

Pedro Sánchez y Feijóo durante un encuentro

El Gobierno encabezado por el PSOE, de la misma manera que ocurrió con el último Gobierno del PP encabezado por Rajoy, no hace más que cometer errores y desarrollar corruptelas mayores, medianas y menores. Eso es un mal del Régimen, y no es exclusivo de ninguno de sus dos grandes partidos; es, al menos, de los dos. Afecta igualmente al poder judicial, a las fuerzas policiales o a la monarquía de forma más que destacada. Como hemos dicho muchas veces, no es necesario sólo un cambio de Gobierno, sino un cambio de Régimen y una III República que recupere los valores de la IIª y con los ajustes a los tiempos que estamos viviendo se cree el marco político adecuado para avanzar en los derechos de los Pueblos del Estado español. Mientras vivamos en un Régimen postfranquista no habrá solución auténtica a los problemas que nos afectan.

2º La situación en Europa tiene como característica fundamental la preparación acelerada de la guerra contra Rusia bajo la argumentación de la cuestión ucraniana. Ucrania es un Estado completamente corrompido y pronazi, pero es la punta de lanza en la lucha del capitalismo europeo por la fragmentación de Rusia y su posterior reparto entre las potencias europeas, y si eso no fuera posible, al menos para la explotación ilimitada y sin control de sus recursos naturales. Aunque las informaciones son opacas y restringidas, el aporte de recursos militares, económicos y humanos europeos al frente de guerra ha aumentado vertiginosamente en las últimas semanas. Los proyectos de rearme de los diversos países europeos están en la misma dirección. Algunos dirigentes rusos, de plena solvencia intelectual y política, vienen apuntado que la preparación de la guerra está en marcha y se ultimará durante los años que quedan de esta década, para desencadenarla abiertamente a partir de 2030, una evaluación que parece ajustada a la realidad, aunque como toda previsión puede tener sus alteraciones.

Polonia retiró a Zelenski su máxima condecoración por denominar a una de las secciones del Ejército en honor a la milicia pronazi UPA (Ejército Insurgente Ucraniano), que mató a decenas de miles de polacos en Volinia durante la II Guerra Mundial

3º El escenario en Asia Occidental parece relativamente encauzado porque Trump, siendo como es un nazi, tiene una vertiente pragmática que le lleva a impulsar líneas de conquista territorial y mantenimiento de la hegemonía, pero procurando, al menos de momento, que ello no suponga la destrucción del territorio y los recursos conquistados. Pretende sacarle la mayor utilidad y rendimiento a sus conquistas.

El “Memorándum de entendimiento”, que publicamos íntegramente aquí el pasado 18 de junio, y que está siendo debatido en Suiza para su implementación concreta, es un acuerdo que deja la situación del conflicto militar en tablas. En este sentido, la victoria es fundamentalmente para el Estado persa; hace unos meses casi nadie se imaginaba que se pudiera llegar a tal situación. Irán ha demostrado una gran inteligencia política y militar, y una gran consistencia y estabilidad en su línea de trabajo, que finalmente es lo que decide las victorias. Israel no está satisfecho con el acuerdo alcanzado entre Irán y EEUU con mediación pakistaní, e intenta boicotearlo por todos los medios, muy especialmente en lo referente a la inclusión del Líbano en ese memorándum. Parece ser que Trump está obligando de alguna manera a que el Estado de Israel sea más disciplinado, cosa que no será nada fácil de conseguir: la dirigencia política del Estado de Israel interioriza ese “Memorándum de entendimiento” como un elemento que rompe con la hegemonía del Estado sionista, hegemonía que ha mantenido durante las últimas décadas en ese espacio geográfico. Irán ha emergido como una gran potencia en el escenario de Asia Occidental, y eso es quizás el mayor cambio que han supuesto este proceso de guerra y los acuerdos actuales.

4º Aparentemente la situación en el Indo-Pacífico está más tranquila, pero ello es pura apariencia. En esa zona del mundo se están preparando para una gran confrontación a medio plazo, tanto en la preparación de la sociedad para la guerra como en el rearme acelerado (es el caso de Japón y otros países). Los ejercicios militares que se han empezado a realizar desde hace unos años entre EEUU, Australia y Japón, y que van a comenzar en los próximos días en su edición del año 2026, tienen una gran significación. China por su parte no se queda atrás, impulsando a su vez una modernización y rearme de sus ejércitos, desde la Marina a la Aviación, con el diseño de nuevos “ingenios” que parecen de gran utilidad en el campo militar, especialmente en el aeroespacial. China también está esforzándose en reforzar su política de alianzas internacionales, cosa esencial en la perspectiva de una guerra global.

Maniobras «Valiant Shield» en el Pacífico

5º Por último, algunas observaciones respecto a la situación en Latinoamérica. En Cuba el modelo de intervención del imperialismo yanqui parece que busca una cierta implicación de sectores del Régimen actual, ajustándose a las circunstancias de la realidad cubana, que son bastante diferentes a los de la realidad venezolana. Las medidas adoptadas por la Asamblea Nacional en los últimos días, en cuanto a los cambios en el modelo económico y aparentes concesiones al capitalismo, son seguramente inevitables para permitir que el actual modelo, en sus términos generales, se mantenga. Es imprescindible cubrir las necesidades materiales de la población. Se puede pasar por momentos mejores o peores, y la gente está dispuesta a aguantar un tiempo si su nivel ideológico es elevado, pero no se puede ofrecer como estrategia permanente la escasez absoluta de bienes de todo tipo, especialmente en una sociedad que estaba acostumbrada a unas condiciones de vida más que aceptables. Es importante recordar aquí lo que fue la NEP, inspirada por Lenin en los inicios de la Unión Soviética, en la que también se hacían concesiones importantes al capitalismo, al menos de forma temporal. 

Obviamente, el imperialismo yanqui es el factor principal que condiciona tanto en Venezuela como en Cuba los cambios impuestos. Los EEUU bajo ningún concepto están dispuestos a que un proyecto prosocialista y soberanista avance en Latinoamérica, mucho menos cerca de su territorio. Pero eso es una evidencia de la que hay que partir, no se pueden dar argumentos al enemigo. Desde el “confort” de algunos sectores sociales en Europa y el Estado español se puede ser hipercríticos con lo que está ocurriendo en Cuba y Venezuela, defendiendo que deberían “echarse al monte” y proclamar la resistencia armada. La lejanía de los problemas, asociada a la ideología pequeñoburguesa, da para muchas fantasías, pero la realidad es la que es, y el aventurerismo es en lo peor que puede caer un movimiento revolucionario cuando tiene la responsabilidad de gestionar las necesidades de su pueblo.

En síntesis, con resultados desiguales en función de los diferentes espacios del mundo, el avance hacia la III Guerra Mundial sigue muy presente. Las contradicciones que se están generando en el campo del capitalismo también están ahí. Actualmente podríamos asegurar que el capitalismo es como “un gran corral de pollos sin cabeza” y con demasiados aspirantes a ser el “gallo del corral”.

Esto no es malo para quienes estamos por la construcción de un mundo basado en el antiimperialismo, la soberanía y los derechos políticos y sociales de los pueblos, sino quizás esencialmente beneficioso. Cuantas más divisiones haya en el campo enemigo, mejor.

Izquierda Castellana, 25 de junio de 2026

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