Este editorial es una continuación del anterior, titulado “Un papa sionista”, y está orientado precisamente a desarrollar más la argumentación de ese editorial.
En los últimos tiempos hay una indudable intencionalidad, desde diversos frentes, de impulsar una pseudoreligiosidad en el Estado español y a nivel global, ahí tenemos sin ir más lejos el ejemplo de Rosalía. Para el criterio de diversas instituciones, la sociedad se había hecho demasiado laica, o mejor dicho, materialista, perdiendo en buena medida la espiritualidad. Desde Comuner@s venimos señalando desde hace mucho tiempo la pérdida -intencionada y programada- de la ética, la moral y el pensamiento racional en la sociedad, todo ello al servicio del proyecto político-ideológico que se impulsa a pasos acelerados desde los EEUU a nivel global, y en Europa particularmente desde Ucrania y los Estados que apoyan a ese Régimen en su guerra contra Rusia. Cuando utilizamos los términos de imbecilidad o similares no lo hacemos con un ánimo insultante hacia nadie en particular, simplemente queremos expresar las secuelas en el ámbito intelectual tras muchas décadas de abonar el embrutecimiento social. De pronto el staf de los Estados occidentales europeos se han percatado que ese proceso de vaciamiento moral e intelectual de la sociedad también es un grave impedimento para introducir los proyectos “patrióticos”, en particular contra Rusia. Por supuesto lo que ha ocurrido estos días pasados tiene una clara relación con esto.

No tenemos una posición antireligiosa; las religiones como parte de la superestructura del Estado y del poder institucional pueden jugar papeles muy diferentes, resultando de relativo interés para las clases populares o siendo totalmente contrarias a ellas. Esta pretendida recuperación de la religiosidad-espiritualidad se está haciendo, desde nuestro punto de vista, desde posiciones claramente reaccionarias, prosionistas y hegemoneizadas por ese proyecto. Para nosotros/as tiene una grandísima importancia el debate ideológico-filosófico con esas corrientes y su puesta en evidencia, al menos para que la gente del común tenga diversos puntos de vista para contrastar la realidad.
El viaje del papa León XIV obtuvo una rara unanimidad mediática en estos tiempos. Todos los partidos políticos y medios de comunicación, con más o menos baboseo, alabaron la línea político-ideológica que el papa defendió durante su semana en el Estado español. No hace falta más que ver el recibimiento dado al jefe del Estado vaticano y de la Iglesia católica, desde el Presidente del Gobierno y militante del PSOE, Pedro Sánchez, hasta la vicepresidenta segunda y dirigente cualificada de IU-Sumar, Yolanda Díaz, pasando por el conjunto de la izquierda soberanista de Cataluña y Euskal Herria, con la única y honrosa excepción del BNG. El BNG ha sido la única fuerza política que ha demostrado un criterio propio y no se ha dejado llevar por la marea vaticanista-sionista. Podemos también se ausentó del pleno del Parlamento en el que se desarrolló la genuflexión a León XIV, pero no es un caso comparable al del BNG. Seguramente Podemos considera que con esa acción mejora sus expectativas electorales. El BNG es una fuerza política muy enraizada en la sociedad gallega, incluyendo entre cristianos de base, y una posición de este estilo siempre tiene sus riesgos.
El discurso realizado por León XIV en el Parlamento español, aplaudido hasta la nausea por los y las diputadas, fue entre otras cosas un ataque en toda regla a los derechos de las mujeres. En esta ocasión parece que tal cuestión se quiso pasar por alto.
El Papa se planta en el Congreso de España contra el aborto y se lo dice a la cara a toda la bola de políticos progres. Honor.
Las caras que hacen nos dan años de vida… pic.twitter.com/ccbT8bAcQX
— Sublevados 🇲🇽 (@Sublevados_) June 8, 2026
Desde nuestro punto de vista, la crítica a esa línea que ha desarrollado León XIV se debería plantear en dos niveles. Por un lado, el nivel más táctico o concreto, y por otro desde una perspectiva más estratégica, que de alguna manera ya intentamos desarrollar en nuestro anterior editorial.
El papa León XIV ha hecho durante su estancia en el Estado español diferentes declaraciones a favor de la paz, pero totalmente vacías de contenido. No se hizo ni una sola condena del genocidio en Palestina. A diferencia de su predecesor, el papa Francisco, que en diversas ocasiones caracterizó lo que hace el Estado sionista en los territorios palestinos como un genocidio, León XIV no hizo referencia concreta ni tan siquiera colateral a tal cuestión. Eso es lo que podríamos llamar “un grave pecado por defecto”; según la Iglesia católica, no solo se peca por acción, sino también por omisión. Aquí estamos delante de un claro ejemplo de ello. El único gesto concreto que tuvo respecto al amplísimo campo que ocupa la guerra en la actualidad fue la bendición de 31 ambulancias que había conseguido comprar sor Lucía Caram, antes de enviarlas, tal como decían, “al frente de Ucrania”.
La Iglesia católica tiene mucha experiencia e inteligencia para lo que le parece oportuno. Las referencias en su encíclica “Magnifica Humanitas” no son pura casualidad. Como decíamos en nuestro anterior editorial, están perfectamente seleccionadas para el objetivo que en nuestra opinión se pretende. Algunas personas nos han comentado que parecía exagerada nuestra interpretación de esas citas. No creemos que sea así. Si para la homilía dominical en su parroquia cualquier sacerdote reflexiona para ver cuáles son los elementos más educativos y significativos que debe incorporar, no podemos creer que en una encíclica, que marca la estrategia de la Iglesia para todo un ciclo histórico, se cometa el descuido de seleccionar referencias superficiales. Vamos a profundizar un poco más sobre esas referencias. No somos expertos/as en teología, ni lo pretendemos, pero estudiamos las cosas con suficiente profundidad en cualquier ámbito para no hablar con ligereza en nuestros editoriales, sino con el mínimo rigor que se le tiene que exigir a los revolucionarios/as.
La Torre de Babel, que en principio, y de forma objetiva, se podría evaluar como una gran obra desde el punto de vista de la arquitectura e ingeniería de la época, tiene una profunda carga negativa para la tradición bíblica porque, abandonando cualquier criterio de evaluación científica, se centra en que se construyó a espaldas de Dios. Yahvé responde haciendo todo lo posible para que la obra no concluya. Intentar “llegar al cielo” sin la colaboración divina era considerado una aberración, una falta que merece el mayor de los castigos; y parece ser que lo sigue siendo.

La segunda cita, referida al Libro de Nehemías, considerado como el impulsor de la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, de Jerusalén mismo y del Estado judío, que por cierto fue reinstaurado por el emperador persa Ciro, tampoco nos parece una bagatela. Obviamente hoy la legitimidad de la supervivencia del Estado de Israel está cuestionada por amplios sectores de la opinión pública a nivel internacional. Traer a colación la obra de Nehemías obviamente es tomar partido en contra de aquellos sectores antisionistas de la opinión pública internacional que se replantean la legitimidad de la continuidad del Estado de Israel por su política genocida hacia el pueblo palestino, aunque no sólo (a similares prácticas están sometiendo al pueblo libanés). Por cierto, hay que destacar que Nehemías estaba al servicio del emperador persa Artajerjes, ejerciendo como su copero. En aquel entonces, y mucho tiempo después, los coperos eran un puesto de máxima confianza de los reyes, porque se encargaban de garantizar que la comida y bebida que iba a ser ingerida por el monarca no estaba envenenada, una forma de magnicidio frecuente. Artajerjes, además de dar permiso a Nehemías para ir a Jerusalén y reconstruir la muralla, y por tanto a proteger al pueblo judío, le concedió también una serie de prebendas, como el uso de la madera de los bosques que pertenecían a su jurisdicción para tales obras de rehabilitación. No deja de ser curiosa la beligerancia del Estado sionista de Israel con Irán, teniendo en cuenta los antecedentes históricos citados. Antecedentes que para otras finalidades se tienen muy en cuenta en un sentido estricto.
Decíamos en nuestro anterior editorial que el lenguaje de los papas, para bien, mal o regular, es muy diferente del lenguaje de los políticos u otras instancias. La religión es una superestructura y en el caso del Estado español, esto se aprecia sin género de dudas. No se trata solo de condenar las muertes de inocentes en la Franja de Gaza, Cisjordania o Líbano, eso entra dentro de una actitud, digamos, “humanitaria”. Pero tal cuestión de forma aislada no sirve de nada, de hecho puede ser un elemento del lavado de cara de aquellos agentes que ideológica, política o militarmente están apoyando el proyecto nazi-sionista a nivel global.
No nos cansaremos de decirlo, y nos alegramos de que ese punto de vista parezca ir ganando reconocimiento: Trump no es un trastornado ni un incapaz. Es el líder del proyecto nazi-sionista, que por supuesto tiene sus contradicciones, como se ve ahora con Netanyahu. Por cierto, estas contradicciones demuestran que el elemento fuerte de ese tándem es precisamente Trump, no como decían hasta hace cuatro días los medios de comunicación, especialmente en el Estado español. Pero por encima de ellos, muy por encima, está el poder económico, ideológico y mediático del sionismo, que es impresionante. Si repasamos cuáles son los más significados líderes económicos, políticos y mediáticos en el mundo, en su inmensa mayoría son sionistas, con más o menos descaro.
En los inicios del proyecto nazi del siglo XX mucha gente no quiso o no pudo entender lo que se avecinaba. Cuando llegaron a comprenderlo, era demasiado tarde para oponerse a ello, al menos en Europa Occidental. No puede volver a ocurrir lo mismo con este nuevo proyecto nazi-sionista.
Para finalizar este editorial, algunos datos de las fuentes de financiación del viaje de León XIV en el Estado español:
Telefónica, Banco Santander, Iberia, ACS, Endesa, Iberdrola, Indra o Mapfre son algunas de las empresas del selectivo que respaldan la novena visita papal a España.
Junto a ellas, las cuatro grandes firmas de servicios profesionales —Deloitte, EY, KPMG y PwC—, Mutua, Orange, Mahou San Miguel, Iryo, Ilunion, CEU, El Corte Inglés, BDO o Banca March. En la lista también figuran entidades públicas como Ifema o Correos, multinacionales como Adobe o fundaciones.
El 40% del Ibex 35 colabora en financiar la visita del Papa a España – Artículo 14
Mientras el Papa predicaba en España en favor de la paz y de los pobres, hemos conocido que su viaje ha sido financiado con más de 11 millones de euros por empresas del Ibex 35.
Como siempre, la jerarquía católica de la mano con la élite explotadora. pic.twitter.com/bJgucudmwB
— OɾιoƖ Sabata (@oriolsabata) June 11, 2026