Este miércoles 20 de mayo, el movimiento antiimperialista burgalés se ha movilizado por las calles de la ciudad bajo el lema «Contra la guerra imperialista».
Durante la manifestación se corearon consignas contra el Eje EEUU-Israel, por la soberanía de los pueblos, el internacionalismo y la lucha de la clase trabajadora y contra el papel del Estado español como cómplice de la escala belicista de occidente, exigiendo la salida de la OTAN y el fin de las bases norteamericanas.

El recorrido finalizó a los pies de la catedral donde se dio lectura al comunicado que reproducimos a continuación:
BURGOS CONTRA EL IMPERIALISMO
Hoy, 20 de mayo de 2026, nos movilizamos contra la guerra imperialista y todas las dinámicas asociadas a esta, que están poniendo en riesgo el futuro de la humanidad.
El eje EEUU-Israel recurre a la guerra imperialista como medio para sostener su debilitada hegemonía –política, económica, cultural…- a través de la dominación y sumisión del resto del mundo. Este retorno a dinámicas similares al colonialismo del siglo XIX y a los conflictos que condujeron a las dos Guerras Mundiales del siglo XX lo hace aumentando progresivamente su criminalidad y barbarie, es decir su carácter reaccionario y autoritario. Esta estrategia ya le ha dado con anterioridad ciertos resultados al capitalismo en crisis, sometiendo a los pueblos y al conjunto de la clase trabajadora. Todo esto implica que si para mantener esa hegemonía tienen que conducirnos a la III Guerra Mundial lo harán, y por desgracia el proceso de globalización de la guerra que estamos presenciando parece apuntar hacia ello.
Este, cada vez mayor, carácter reaccionario y brutal del imperialismo lo encarna de manera clara el estado genocida de Israel a través del sionismo y sus crímenes por todo Oriente Medio: contra Palestina, Líbano, Yemen e Irán y con especial mención al genocidio llevado a cabo en Gaza. Cabe destacar sin embargo, la ejemplar resistencia llevada a cabo por estos pueblos, tanto a nivel militar, como a nivel político, ideológico y mediático poniendo en jaque muchas veces los planes del Eje del mal, EEUU-Israel.
También debemos ser capaces de observar el giro reaccionario del imperialismo en otras latitudes del mundo, como por ejemplo, en las agresiones yanquis sobre Latinoamérica. Los ataques unilaterales a embarcaciones y el consiguiente asesinato de sus tripulaciones en aguas del Caribe, el secuestro del presidente electo de Venezuela, las amenazas de intervención contra los presidentes de Colombia o México o el criminal bloqueo contra Cuba que pone en grave riesgo al conjunto de su pueblo, son actos que pretenden someter a lo que ellos denominan, con la mayor de las arrogancias y prepotencia, “su patio trasero”.
Esta escalada belicista por muy lejana que nos parezca comienza aquí. Se financia y arma desde los estados occidentales, generando enormes beneficios para la industria militar gracias a la expansión de los conflictos y la militarización de nuestras sociedades.
Como siempre las guerras corren a cuenta de la clase trabajadora, también aquí. Las consecuencias sociales y económicas de la escalada bélica ya son innegables. El gasto militar en el Estado español ha aumentado desde 2024 en un 50% hasta los 40.200 millones, situándonos entre los 15 estados del mundo que más dinero destinan a ello. Este dinero sale de recortes en otros sectores generalmente sociales como la sanidad, educación, pensiones o infraestructuras.
La deriva belicista sirve también como excusa para recortar derechos y libertades. Son numerosos los países europeos que han recuperado el servicio militar obligatorio e incluso la necesidad de recibir la aprobación del estado para abandonar el país como se le requiere ahora a los jóvenes en Alemania, algo que hace no mucho era inimaginable.
Por todo ello no podemos esperar a que la guerra se presente en nuestras puertas. Debemos actuar ahora, movilizarnos para detener por completo las políticas de rearme, los presupuestos de guerra y para exigir la salida del brazo armado del imperialismo occidental, la OTAN y las bases que EEUU continua poseyendo en el Estado español. A su vez, debemos defender los servicios públicos ante los continuos recortes para financiar la guerra. También es imprescindible continuar movilizándonos y preparándonos de la mejor manera posible para que la clase trabajadora salga victoriosa y reforzada de esta situación.
¡CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA! ¡NI OTAN, NI BASES! ¡POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS Y SU RESISTENCIA!