Lo llaman democracia y es el Régimen de la corrupción

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Vivimos tiempos de intensidad y de aceleración de la lucha de clases, tanto a nivel internacional como en el Estado español.

El martes 19 se conoció la imputación de Zapatero como cabeza de una red mafiosa y criminal, en la cuál son también significativas partícipes sus dos hijas a través de la empresa WhatTheFav, cuya única finalidad conocida era la gestión de las mordidas que su padre conseguía en diversas operaciones. Si el PSOE ya estaba tocado por los resultados de las sucesivas elecciones autonómicas, especialmente las celebradas el domingo pasado en Andalucía, la imputación viene a acabar de poner en evidencia en lo que se ha convertido este partido. Desde voces que de una u otra manera participan en el apoyo al llamado Gobierno de Progreso se le intenta quitar hierro al asunto y defender la inocencia de Zapatero, al mismo tiempo que se recupera una versión absolutamente edulcorada de su presidencia durante dos legislaturas.

Zapatero impulsó una reforma del Código Penal (Ley Orgánica 5/2010) por la cual se rebajaba de forma muy significativa las penas a los narcotraficantes. En el barrio de Pajarillos, después de varios años de lucha masiva y sometida a una represión sistemática, se consiguió llevar adelante un juicio (que estaba bloqueado desde tiempos inmemoriales) contra el por aquel entonces principal clan del narcotráfico en Valladolid, los Monchines, asentado principalmente en ese barrio. Durante el juicio, con una presión social muy importante, porque éramos muy conscientes de lo que este fenómeno criminal significaba (algo que parece que han descubierto recientemente de una forma más generalizada) y gracias a la brillante labor profesional de la abogada que llevó el asunto, Doris Benegas, se consiguió condenar a la mayoría de los acusados y que estos ingresaran en la cárcel. La ley de Zapatero reformando las penas por delitos contra la salud pública rebajó las penas a los narcotraficantes de forma sustancial y permitió que una buena parte de los condenados por ese delito salieran automáticamente de la cárcel. Eso sí que es colaboración con el narcotráfico.

Movilización contra el narcotráfico en Pajarillos, Valladolid

Otra “gran aportación” de Zapatero fue la reforma exprés de la Constitución: a través del artículo 135 relativo a la “estabilidad presupuestaria”. En dicho artículo se considera que el pago de la deuda a la banca (internacional y autóctona) es prioritario sobre cualquier otra consideración, como el pago de pensiones, aportaciones del Estado a Sanidad y Educación públicas, etc.

Somos muy conscientes que la Administración de Justicia en el Estado español no es precisamente ejemplar, pero lo mismo puede decirse de cualquier otra estructura estatal, muy particularmente de la clase política. Esta es un erial de corrupción en todos sus ámbitos, tal como se ha demostrado desde el inicio del Régimen del 78 y de manera más intensa en las dos últimas décadas. En absoluto consideramos que un cambio de Gobierno, encabezado por el PP (con o sin Vox) vaya a suponer avance alguno para las clases trabajadoras ni populares, pero este Gobierno está ya completamente quemado y deslegitimado. Si Pedro Sánchez sigue empeñado en agotar la legislatura, como parece que está, lo que va a conseguir es liquidar al PSOE como organización con ciertas posibilidades de recuperar el Gobierno a medio plazo. Algo que a nosotros/as no nos preocupa lo más mínimo, aunque a los responsables de esa organización en principio sí que les debería de importar.

El Régimen del 78 no es una democracia en absoluto, es un Régimen surgido de un proceso políticamente corrompido y cuya degradación se agrava con el tiempo. El 20 de mayo aparece en El País una encuesta realizada por la Universidad de Murcia en la que se informa que el sistema preferido por la sociedad española es la República; pero aunque eso sea una evidencia empírica, y también demoscópica, no se va a avanzar en ese proceso de una forma ordinaria porque los que sustentan el Régimen tienen mucho que perder con ese cambio. Se proclamará la República en los Pueblos del Estado español, pero necesitaremos una etapa más o menos extensa de lucha y organización para lograr tal objetivo.

Uno de los murales realizado durante la campaña de promoción de la consulta republicana en Valladolid

Hace unos pocos años, antes de la pandemia de Covid-19, se había iniciado un proceso de consultas en diversas ciudades castellanas y universidades sobre la opción monarquía-república (Vallecas, Móstoles, Vicálvaro, Segovia, Miranda de Ebro, Alcorcón, Madrid…). Los resultados fueron más que elocuentes (112.820 votos registrados, de los cuales un 85% fueron favorables a la República), pero desde varias de las organizaciones que sustentan al “Gobierno de Progreso” actual se paralizó ese proceso bajo el teórico compromiso de llevar adelante una consulta a nivel general del Estado, algo que obviamente era de imposible materialización en aquel momento, y entre cuyos objetivos políticos reales estaba especialmente paralizar la siguiente consulta, que se iba a desarrollar en la ciudad de Valladolid. En esta ciudad existía una asamblea constituida a tal efecto, estaba hecho el diseño de la campaña y de las mesas que se iban a poner, etc. Los liquidacionistas del proceso perdieron la votación en la asamblea que se convocó para optar entre las dos alternativas (seguir con la consulta específica en Valladolid o abandonar esta y subsumirse en la hipotética consulta estatal, que no se llevó a efecto), y aunque debilitaron el proceso, el camino para celebrar la consulta en Valladolid se mantuvo abierto. Pero entonces llegó la pandemia de Covid-19 y la declaración del Estado de Alarma el 14 de marzo de 2020, que lógicamente impidió que la consulta del 21 de marzo pudiera llevarse adelante tal como estaba previsto. No podemos seguir viviendo en un Régimen podrido como el que sufrimos; ese proceso de consultas, como forma concreta de lucha a favor de la República, debe retomarse con fuerza y con una planificación estricta.

A nivel internacional las contradicciones y la lucha política y militar se han intensificado de forma muy notoria en los últimos tiempos. Desde los medios vinculados al “Partido Demócrata global” nos pretenden vender que el proyecto nazisionista de Trump-Netanyahu va de fracaso en fracaso, lo que desgraciadamente no se corresponde con la realidad. Ese proyecto está teniendo avances de cierta significación, y no solo en el continente americano, donde son más evidentes. Es obvio que el proceso que se ha iniciado hacia la independencia de la provincia de Alberta en Canadá tiene mucho que ver con lo que estamos hablando. Es bueno recordar también que Dinamarca ha aceptado la instalación de tres nuevas bases militares yanquis en Groenlandia, y a partir de ahí ya veremos lo que va ocurriendo. Hay que significar la operación contra el chavismo en Venezuela, medida con meticulosidad para no cometer los errores de la invasión de Irak, y que está limitando de forma clara la soberanía de Venezuela y expropiando en buena medida sus recursos naturales, especialmente el petróleo. Algo parecido se podría decir respecto a otros países latinoamericanos, y ya veremos como avanza su proyecto neoimperial con respecto a Cuba o México. Igualmente hay que observar con mucha atención la evolución de los acontecimientos en Bolivia, donde se ha puesto en pie un gran movimiento popular inspirado por el núcleo de Evo Morales, y sobre el que ya están afilando los cuchillos para reprimirlo. Argentina, un aliado estrecho y entusiasta de ese proyecto nazisionista, está muy dispuesto a colaborar con la represión del movimiento popular en Bolivia, país con el que comparte una frontera relativamente amplia.

Simultáneamente, estos días se está desarrollando la cumbre chino-rusa en Pekín, en la que se están afrontando los problemas más importantes que afectan a la humanidad, con posiciones muy diferentes y confrontadas respecto a las del imperialismo nazi-sionista. Esperamos que de esas conversaciones entre Rusia y China se consoliden acuerdos que tengan una repercusión práctica significativa en todos los frentes, desde el político hasta el militar.

Un par de consideraciones sobre la guerra en Ucrania. A estas alturas, parece evidente salvo para los que no lo quieran ver, que la guerra que se libra entre Rusia y Ucrania no es realmente entre Rusia y Ucrania, sino entre Rusia y el conjunto de una UE cada vez más pronazi, que está invirtiendo decenas de miles de millones de euros para financiar tal guerra “hasta el último ucraniano”, aunque últimamente están desarrollando muy a fondo la contratación de mercenarios, particularmente de Colombia. Pedro Sánchez, que dice estar por la paz, contribuye muy activamente a financiar y legitimar esa guerra. Su pacifismo es pura palabrería y mentira, como casi todo sobre lo que se posiciona políticamente.

Son momentos críticos para la humanidad, en los que la situación se puede resolver en un sentido favorable a la reacción y al imperialismo o a favor de los derechos políticos y sociales de los Pueblos. En nuestras manos está el contribuir a que las cosas vayan en una u otra dirección. Nuestras capacidades son limitadas, pero como dice el refrán castellano, “un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”. Esa es nuestra línea de trabajo, que reforzaremos todo lo que nos sea posible.

Izquierda Castellana, 20 de mayo de 2026.

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