Villalar 2026: orgullosos/as de la historia de nuestro pueblo y de nuestra propia historia.

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Como tantas veces se ha comentado, la derrota de la Revolución Comunera significa el inicio de un proceso de colonización de Castilla por el proyecto imperial de los Habsburgo. Ese proyecto en absoluto fue beneficioso para nuestro pueblo y nuestra tierra; muy al contrario, fue el inicio de su decadencia política, económica e incluso demográfica. Fue precisamente esa visión del futuro de Castilla lo que llevó a la articulación de la Revolución comunera.

El proceso imperialista encabezado por los Habsburgo impulsó la colonización de América (entre otros territorios), y simultáneamente lo hizo con Castilla. Al mismo tiempo que las tropas imperiales conquistaban militarmente Mesoamérica, derrotaban también a las tropas comuneras en Villalar -quedando Toledo como última expresión de la resistencia hasta febrero de 1522- y conquistaban así el conjunto de Castilla.

Con la derrota del proyecto nacional-popular castellano a principios del siglo XVI se construyeron las bases para el inicio del capitalismo como modelo hegemónico, al menos en el mundo occidental. El sistema capitalista/imperialista pasó por diferentes etapas: primero la mercantil, iniciada en esos momentos; posteriormente se desarrolló el llamado capitalismo industrial; y finalmente desembocaría en la etapa del capitalismo financiero, que Lenin analiza con tanta inteligencia en su conocida obra “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, que tan a menudo hemos citado. Actualmente nos encontramos en la fase, aparentemente terminal, del imperialismo capitalista, caracterizada por la hegemonía absoluta del capital financiero y especulativo en su versión más degradada, incluyendo las criptomonedas.

Viñeta del capitalismo caracterizado como un pulpo, con tentáculos que controlan la industria, la agricultura, los medios de comunicación, la energía, la guerra, la Justicia, etc.

Hace más de 500 años se desarrolló la Revolución comunera como un proyecto rigurosamente serio y bien articulado de resistencia ante el proyecto imperial de los Habsburgo; parece que 500 años han sido más que suficientes para comprobar todos los desastres que el capitalismo, en sus diferentes etapas y versiones, trae consigo. En las últimas décadas ha ido adoptando características especialmente salvajes y antidemocráticas, hasta llegar a lo que actualmente tenemos: el nazisionismo asentado en la ideología “epsteiniana”, que es hegemónico en el conjunto del capitalismo internacional. Derrotarlo es imprescindible para garantizar la continuidad de la civilización y de la humanidad.

Durante el franquismo, además de las consecuencias de la derrota en la guerra antifascista (en la cual Castilla y muy particularmente Madrid jugaron un especial papel, memoria que es imprescindible recuperar, y en ello andamos), se produjo un proceso de descapitalización sistemática: las grandes entidades financieras privadas se dedicaban a exportar el ahorro castellano a las zonas que el Régimen franquista consideraba más oportuno desarrollar, especialmente Cataluña y Euskadi. A Castilla sí que la han robado de forma sistemática y continuada, y no solo económicamente, sino demográficamente: la emigración forzosa se dio en buena medida hacia esos pueblos y hacia Madrid. Hemos hablado en reiteradas ocasiones de la doble vertiente de Madrid como parte de Castilla y como el núcleo de poder principal de la oligarquía en el Estado español.

Para Castilla el proceso de Transición fue sumamente negativo. La división de nuestra tierra en cinco Comunidades Autónomas fue planificada de forma perversa, tratando de garantizar que Castilla no pudiera levantarse de nuevo. Eso lleva intentando el poder desde la propia Revolución comunera: Felipe II tenía auténtico pánico a que esto ocurriera, y así sucedió también con los siguientes Austrias y Borbones.

Manifestación para pedir el Estatuto de Autonomía en Burgos en 1978.

La división territorial de Castilla condicionó la dificultad para levantar un movimiento de resistencia amplio y con una base social significativa. Eso no solo era deseado por el bloque dominante español, sino por las fracciones de la burguesía, muy especialmente de la catalana, que en el fondo están plenamente integradas en ese bloque dominante. Cabe recordar la oposición de Pujol a que Madrid se incorporase en alguna de las Comunidades castellanas vecinas.

El proceso de colonización interior de Castilla se ha consolidado muy intensamente en los últimos tiempos, sobre todo a través de las imposiciones del llamado “capitalismo verde”: brotan como hongos por toda Castilla macroinstalaciones energéticas (parques solares y eólicos, plantas de biogás, etc.); también surgen en otros territorios, pero es evidente que en Castilla hay un proceso especialmente agudo que refuerza la destrucción de nuestra tierra y de nuestro pueblo como comunidad social.

Aún podemos levantar a nuestra tierra y a nuestro pueblo, pero el tiempo apremia. No podemos perder la oportunidad histórica que estamos viviendo, porque esta coyuntura ofrece grandes posibilidades para reconstruir nuestra nación a través de un proyecto nacional-popular internacionalista y solidario. En ello trabajamos desde que nos constituimos como organización a mediados de los años 80.

Nuestra historia es sencilla, una historia de lucha y compromiso. Aunque nos la han intentado hurtar, puede recuperarse a través de las hemerotecas, sobre todo por lo que han escrito nuestros enemigos.

En los años 86-87, con la constitución de la UPC como primera expresión del movimiento popular comunero organizado en la actualidad, tuvimos que enfrentar los intentos de liquidar Villalar como una conmemoración y reivindicación de la resistencia comunera. Esos intentos hubieran dado resultado si no fuera por la oposición que ejercimos. Tuvimos que poner el cuerpo para conseguirlo, pero lo conseguimos, y Villalar siguió siendo una referencia y símbolo para el conjunto de Castilla.

Titulares sobre Villalar en los años 80, algunos escritos por Miguel Ángel Rodríguez.

En este año 2026 ha sido desbaratada, también gracias a nuestra firme oposición, una maniobra similar entre la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Villalar y la complicidad de la Cadena Ser. Ya veremos cómo transcurre la celebración en la práctica. Con toda seguridad afirmamos que sin la existencia del movimiento comunero organizado en las últimas décadas, Villalar como actividad reivindicativa de nuestra historia de resistencia simplemente habría desaparecido. Esto no nos salió gratis. Tuvimos que sufrir las reiteradas intervenciones de las fuerzas represivas en Villalar y fuera de él, procesamientos de tipo penal y sanciones, que en general se resolvieron con absoluciones porque tuvimos capacidad de defender ante los tribunales de forma política y consistente nuestras acciones y puntos de vista. Los intentos de liquidación de nuestra organización han sido una constante, porque saben que para liquidar la resistencia comunera en el conjunto de Castilla tienen que acabar con el movimiento comunero organizado. Pero no van a conseguir ni una cosa ni la otra.

Durante estos años hemos aprendido bastante y aumentado los apoyos con que cuenta nuestra línea de reflexión y acción. Vamos a demostrar en este Villalar 2026 que el Movimiento comunero del siglo XXI está vivo y dispuesto a afrontar hasta la victoria todas las batallas necesarias en defensa de nuestro pueblo.

Izquierda Castellana, 20 de abril de 2026

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