Algunas reflexiones sobre el desarrollo del conflicto político, económico y militar en Oriente Medio
De nuevo, el impulso al fascismo y la guerra se dan la mano de forma estrecha y entusiasta. Así fue también durante la preparación de la II Guerra Mundial. No hay nada nuevo en este asunto.
Para comenzar, es necesario señalar que la primera fase de la guerra en Oriente Medio, a la que hemos asistido, no se ha desarrollado tal como el nazi-sionismo tenía previsto. Podría decirse, por tanto, que el nazi-sionismo ha perdido esta primera fase. El criterio de evaluación principal para saber si las guerras se ganan o se pierden está en relación con la consecución de los objetivos planteados. No queremos decir con esto que finalmente la alianza nazi-sionista pierda la guerra, ciertamente ese es nuestro deseo, pero aún queda un largo trecho para que tal cosa -o la contraria- ocurra. Estamos hablando en lo referente a Irán de una guerra de resistencia, de una guerra defensiva. A juzgar por la evolución en estos momentos, hay expectativas -siendo muy realistas, tal como hay que ser- de que la alianza antiimperialista gane la guerra en un sentido fundamentalmente político y social. Por supuesto no será sin grandes pérdidas militares y humanas, como es inevitable en cualquier guerra; hay que recordar que los pueblos de la Unión Soviética sufrieron unos 26 millones de muertos, pero la URSS fue el protagonista principal de la derrota del nazifascismo.
Las guerras son procesos muy complejos, que no tienen un desenlace totalmente predecible, aunque hay circunstancias y condiciones que hacen que la victoria se sitúe de uno u otro lado de los bandos contendientes. El del nazi-sionismo, tal como es evidente, es un bando criminal que no tiene la menor preocupación por la repercusión de sus acciones, aunque sea a base de trasgredir cualquier norma de derecho humanitario. Así se vio en el ataque contra la escuela infantil femenina de Minab, ejecutado por la aviación estadounidense. También el hundimiento de la fragata iraní IRIS Dena por un submarino yanqui en las costas índicas es toda una expresión del espíritu criminal y del desprecio al derecho internacional, incluso en tiempos de guerra. Esa fragata había participado en unos ejercicios navales en la India y prácticamente seguía en sus aguas territoriales. La fragata viajaba sin munición, como corresponde a los navíos que toman parte en este tipo de ejercicios multinacionales. No hubo previo aviso al ataque y no hubo ninguna intención de rescatar a los supervivientes, algunos de los cuales fueron recogidos por la marina de Sri Lanka. El navío tenía en buena medida el carácter de un buque-escuela y la mayoría de la tripulación eran marinos en formación. Imaginemos que se atacara al buque-escuela Juan Sebastián de Elcano desde un submarino sin previo aviso, y aún por encima se regocijaran públicamente de ello.
🇮🇷🇺🇸🇮🇳 Hace solo dos semanas, los marineros del Iris Dena de la Marina iraní desfilaron en Vishakhapatnam durante el ejercicio naval Milan de la India.
El buque regresaba a Irán con alrededor de 200 marineros a bordo cuando fue hundido por fuerzas estadounidenses cerca de Sri… pic.twitter.com/VmoTVz58KR
— El Ojo (@ElOjoEn) March 4, 2026
Irán no es ningún país recientemente creado, sino que tiene profundas raíces históricas y culturales, incluyendo su época imperial persa, y atesora una amplísima experiencia tanto de tiempos de guerra como de paz. Dada la asimetría de recursos militares, Irán ha diseñado la guerra como un proceso a medio-largo plazo, cubriendo con eficacia varios frentes hasta ahora. En primer lugar pretenden anular el papel de Oriente Medio y las monarquías del Golfo como proveedores financieros del imperialismo a partir de las ventas de petróleo y gas, con la transferencia de los consiguientes petrodólares a los EEUU. Las petromonarquías tienen una situación cada vez más complicada para seguir jugando ese estatus. Al haber facilitado el uso de las bases militares estadounidenses en su suelo para atacar a Irán o a sus fuerzas aliadas, están recibiendo una dura respuesta por parte del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria para inhabilitar esas infraestructuras, y un aviso a navegantes sobre lo que puede ocurrir.
Los países de la región, empezando por Israel, tienen un déficit casi absoluto de agua dulce, lo que es uno de sus talones de Aquiles. Ahí hay que interpretar el ataque contra las desalinizadoras israelíes, ataques que seguramente continuarán con respecto a otros países si se implican más en la agresión contra Irán y sus aliados en la zona, especialmente Líbano.
Además de esto, el Estrecho de Ormuz ha sido selectivamente cerrado para los barcos mercantes que pertenecen a los países agresores. China y Rusia siguen atravesándolo con cautela ante la situación de riesgo, pero no tienen prohibido el paso. Más del 30% del petróleo que se mueve en el mundo circula por ese estrecho. Trump ha conseguido mediante la fuerza el control del petróleo venezolano, pero el crudo de la Faja del Orinoco es extra pesado, lo que impide su uso si antes no es diluido; para fluir por los oleoductos y ser puesto a la venta en el mercado, necesita mezclarse antes con el petróleo liviano iraní. Esa es una de las razones, no la única ni seguramente la principal, que condiciona el altísimo interés de los EEUU por el control de Irán y sus recursos naturales. La dirigencia nazi actual de los EEUU reitera que ya controlan más de un tercio del petróleo mundial. Ya veremos si tal cuestión llega a materializarse.
Ha habido un número significativo de bajas reconocidas en el ejército yanqui y en el ejército sionista, aunque sin duda las cifras reales son mayores. No han vuelto a contar qué sucedió con el portaaviones Abraham Lincoln que se retiró de la zona, es de imaginar que por haber sufrido daños de consideración (y no para hacer turismo).

Se insiste en que las reservas de drones y misiles de Irán están menguando, y según algunas voces occidentales estarían a punto de acabarse. Que las reservas de misiles de drones y misiles se han reducido es una evidencia, lo contrario sería como creer en el milagro de los panes y los peces, pero los portavoces mediáticos del proyecto nazi-sionista caen en simplezas. La cuestión es si la industria armamentística iraní y los países que colaboran con ella tienen capacidad para renovar esas reservas y sostener esa guerra en el tiempo. Los indicios hacen pensar que sí.
Parece que China ha facilitado a Irán el acceso a diferentes recursos tecnológicos y de inteligencia (radares, satélites, etc). No hacen alarde de ello, no tienen el menos interés político, pero parece una realidad comprobada y que va a continuar. Por otra parte, Rusia ha presentado una moción en el Consejo de Seguridad de la ONU para que esta adopte una resolución llamando a la paralización de la guerra de agresión contra Irán, y ha saludado la elección del nuevo Ayatolá. Si la alianza imperialista da pasos adelante en la escalada de la guerra y tiene tentaciones de recurrir a armamento nuclear, seguramente no se encontrarán en frente solamente a Irán y sus aliados actuales.
Desde el punto de vista político-social es evidente el amplio apoyo que tiene el Régimen iraní. Las movilizaciones por el asesinato de Jamenei y la elección del nuevo ayatolá en la persona de su hijo han sido masivas. Por lo que se conoce de su perfil, es un firme defensor de la línea defensiva adoptada y goza de muy buenas relaciones con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria. Aunque la alianza nazi-sionista no lo acepte, la caída del Régimen parece imposible sin una invasión terrestre. Están amenazando con esa posibilidad, pero no se atreven, y andan tanteando a un sector de los kurdos para que asuman esa tarea. Parece ser que éstos se han negado. La historia es compleja, pero sería francamente triste que los kurdos se implicaran en una maniobra de esas características, tanto desde el punto de vista ético como porque estarían cavando su propia tumba.
#BREAKING
Hundreds of thousands flood Iranian cities to pledge allegiance to Leader Ayatollah Mojtaba Khamenei despite ongoing US-Israeli bombing pic.twitter.com/6CNNJfQF0T— Tehran Times (@TehranTimes79) March 9, 2026
Como comentábamos en nuestra anterior declaración, la guerra contra Irán está teniendo ya unas importantísimas repercusiones económicas y sociales. El 9 de marzo el precio del gas ha aumentado en el mercado europeo un 30%, y el del petróleo está ahora mismo alrededor de los 120 dólares el barril, y subiendo. Las bolsas americanas y europeas, a excepción de la rusa, están bajando de forma significativa, y los precios al consumidor de los productos condicionados por el precio de la energía, es decir, casi todos, están también al alza. Ya se empieza a hablar de previsiones de un alto incremento de la inflación, que los más optimistas sitúan en el 3%, pero que obviamente dependerá de lo que se alargue el proceso de intervención imperialista contra Irán.
Nos gustaría hacer algunos comentarios sobre el papel de los medios de comunicación en el Estado español en cuanto a su línea de comunicación/manipulación en esta guerra. Se dice tradicionalmente que lo primero que se pierde en una guerra es la objetividad informativa, y desde luego aquí está ocurriendo de una forma más que exagerada. La información que nos llega, incluso a través de los hilos alternativos, es a menudo falsa y casi sistemáticamente tendenciosa. No se aclara nunca cuál es la estrategia de Irán y sus aliados en esta guerra. Se dice, con cierta reiteración, que EEUU no tiene una estrategia y que se subordinan a la de Israel, lo cuál es una auténtica falsedad; claro que EEUU tiene una estrategia, la de impulsar el proyecto del IV Reich. La cuestión es que, por descontado, los medios de comunicación occidentales no quieren reconocer tal cosa, y prefieren la explicación de la simple subordinación a Netanyahu. La Vanguardia, que hace gala de ser un diario de alta profesionalidad, está muy lejos de ello en esta ocasión dado su descarado posicionamiento a favor de “la Coalición Epstein”, algo que combinan con el sostenimiento de su ya tradicional línea antirusa (y que se expresa en titulares tan absurdos como este: “La guerra de Irán pone a Putin en una situación complicada”). La Vanguardia representa los intereses de una buena parte de la burguesía nacional catalana, pero también de una parte significativa de la burguesía española ubicada en Cataluña, que en las cosas del comer se estrechan enérgicamente la mano. El capitalismo, como es lógico, defiende sus intereses, pero lo que sería esperable de un diario como La Vanguardia es que lo hicieran con una cierta inteligencia y respeto a la verdad. Una posición tan escorada posiblemente les traerá problemas con sus lectores y apoyos, al menos es lo que se merecen.

La posición de Pedro Sánchez de “No a la Guerra” nos parece de interés, aunque no sea totalmente creíble: se sigue criminalizando al Régimen iraní, se ha enviado una fragata a Chipre y se continúan apoyando las decisiones internacionales de la UE contra Irán (su Guardia Revolucionaria, que constituyen la columna vertebral de sus fuerzas armadas, fue recientemente declarada como una organización terrorista). Sin embargo, a sabiendas de que tiene un fundamento esencialmente electoralista, hay que valorar como positiva tal postura. Seguramente Pedro Sánchez y sus asesores considerarán que va a tener un efecto similar al que tuvo para que Zapatero ganara las elecciones generales de 2004. Pero ni la guerra contra Irán es como la de Irak, ni el mundo es semejante al de aquella época. Muchas cosas han cambiado. Si Pedro Sánchez pretende convertirse en el líder del antiimperialismo yanqui, lo tiene claro.
Con respecto al movimiento popular castellano, hay una tarea del mayor interés e importancia: El Estado español, con Madrid a la cabeza, tiene que volver a ser la punta de lanza en contra de la guerra y a favor de la paz, levantando el grito del ¡No Pasarán!
Izquierda Castellana, 9 de marzo de 2026