La guerra ya ha estallado y no es la IV Guerra Médica, es la III Mundial

Comparte este artículo:

En nuestras filas esta dramática situación no nos coge por sorpresa. Desde hace unos pocos años venimos hablando de que el nazi-sionismo viene empujando hacia la Guerra Mundial, y el proceso definitiva y desgraciadamente se ha puesto en marcha. Decimos que no es la IV Guerra Médica porque las razones y los agentes implicados en ella son sustancialmente diferentes a los que impulsaron las denominadas “Guerras Médicas” entre los persas y los griegos antes de la era cristiana. La guerra es una tragedia para la humanidad, y como tal los pueblos deben de oponerse a ella. Sin embargo, una vez iniciada, el peor resultado de los posibles sería que el nazi-sionismo triunfara.

A pesar del daño que han causado, esta primera fase de la guerra puede calificarse como un fracaso de la alianza nazi-sionista. Las previsiones que tenía Trump de que fuera una “guerra-relámpago”, al estilo de las que ejecutaron los ejércitos nazis en la Europa Occidental de la II Guerra Mundial, no se están cumpliendo. Los ejércitos sionista y yanqui son técnicamente muy poderosos, con una gran capacidad de destrucción; y están causando toda la que pueden, incluyendo el bombardeo de escuelas y hospitales. Estas son las expresiones de la “civilización” que dicen defender, entre las que se encuentra el infanticidio sistemático, como ya demostraron ampliamente en Gaza. Pero las fuerzas militares y los pueblos de la zona se han levantado con coherencia y dignidad ante esa ofensiva. Pese a las pérdidas iniciales de una parte de la dirección persa, parece que el pueblo iraní está dando una respuesta serena e inteligente. Tienen planificada una intervención por etapas, incorporando armamento sofisticado en cada una de ellas en la defensa de su soberanía contra el intervencionismo nazi-sionista.

Situación a 2 de marzo, con los principales lugares impactados

Aunque la información conocida hasta ahora es parcial y tergiversada, se puede constatar que los intereses e infraestructuras militares israelíes y estadounidenses en numerosos países de la región (Qatar, Bahréin, Emiratos, Arabia Saudí, Kuwait, Jordania…) han recibido severos daños; desde luego no hay entre ellos escuelas ni hospitales, una clara diferencia del carácter criminal de los agresores en relación con los agredidos.

En su agresión, el nazi-sionismo cuenta con el apoyo más o menos explícito de la gobernanza europea, dispuesta a implicarse en este conflicto, a excepción, al menos de momento, del Gobierno español, cosa de la que nos alegramos y nos felicitamos. Habrá que estar vigilantes de que con el avance del proceso no haya un cambio en la posición ahora anunciada por la ministra de Defensa. La guerra traerá mucho sufrimiento a los pueblos de la zona, pero sus repercusiones serán globales, afectando también a la calidad de vida de las clases trabajadoras en Occidente: los precios del gas, del petróleo, etc. ya están aumentando, y la cosa no ha hecho más que empezar. Son de destacar las amplias movilizaciones existentes en EEUU y otros países del mundo contra una guerra que no cuenta apenas con respaldo social, a diferencia del apoyo masivo que tiene la resistencia ante esta agresión en los países afectados.

Esta guerra sería además una oportunidad para el impulso del proyecto del “Gran Israel” o “Israel Bíblico”, según la torticera y mesiánica interpretación a la que el nuevo embajador de EEUU en Tel Aviv, Mike Huckabee, dio toda legitimidad en unas declaraciones hechas la semana pasada. Desde el punto de vista del derecho internacional el “Gran Israel” es una aberración, pero además es también una transgresión burda de la historia (tanto de la real como de la sagrada). El Israel bíblico que reivindican no ha existido nunca. La comunidad judía asentada en la región estuvo dividida en dos reinos, el de Israel y el de Judá, sin formar una unidad territorial e institucional. Pero lejos de ser un simple desvarío, Mike Huckabee revela a las claras el marco geográfico que Israel ambiciona anexionarse.

Las lecciones aprendidas, al menos teóricamente, de lo que fue el proceso de construcción del III Reich deberían estar muy presentes para impedir que este IV Reich yanqui-sionista avance. Mientras negociaban con Irán en Ginebra, los EEUU e Israel ultimaban los detalles para su intervención militar. Nada nuevo bajo el sol: los nazis del siglo XX también hablaban de paz mientras preparaban los últimos detalles para la conquista de Europa.

Desde el Ártico hasta Yemen y desde el Caribe al Mar Meridional de China, los “teatros de operaciones” para esta nueva guerra mundial se están acoplando. Las guerras, y muy especialmente las mundiales, han sido una auténtica desgracia para la humanidad, pero también, y ahí está la esperanza, fueron una oportunidad para debilitar al capitalismo imperialista e impulsar proyectos antiimperialistas y/o socialistas; así sucedió en Rusia durante la I Guerra Mundial y en China en relación con la Segunda.

El nazi-sionismo es el principal enemigo de la humanidad y de la civilización. La responsabilidad del conjunto de pueblos del mundo es derrotarlo, aportando cada uno en función de sus posibilidades. La tarea principal en Castilla es denunciar esta brutal agresión como un paso significativo hacia la III Guerra Mundial. Las movilizaciones no se han hecho esperar: en algunas ciudades como en Valladolid ya se ha salido a la calle a denunciarlo, y en Madrid, Burgos y otras ciudades se están organizando para los próximos días. Ningún pueblo que se precie de civilizado y que se oponga a la guerra puede tener una actitud de pasividad o nihilismo ante lo que está ocurriendo. La civilización humana está en auténtico riesgo; con todos sus defectos, es lo mejor que tenemos, y hay que defenderla con uñas y dientes. Desde Comuner@s sin ninguna duda vamos a estar plenamente comprometidos/as con esa tarea.

 

Por cierto, y a modo de epílogo de este editorial; están haciéndose virales estos días unos vídeos de toda una serie de «influencers» de varios países del mundo, muy especialmente españoles, que, establecidos en las petromonarquías del golfo para pagar menos impuestos y promocionar desde allí un modo de vida hedonista, demandan ahora ser repatriados por el Estado; lo hacen con una actitud lacrimógena y con temor de ser alcanzados/as por los misiles y drones iraníes. No muy diferente actitud manifestarían todos aquellos tertulianos que presionan para involucrar al Estado español en esta agresión del lado del nazisionismo si se expusieran mínimamente a las consecuencias de la guerra que tanto alientan.

Izquierda Castellana, 3 de marzo de 2026

Comparte este artículo: