Antes caerá la monarquía borbónica impuesta por el franquismo que se reinstaurará la dinastía del Pavo Real en Irán

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Irán, como Estado independiente, cuenta con una larguísima trayectoria histórica. El Imperio Persa, asentado sobre este territorio, ha visto pasar numerosas dinastías desde hace 2.500 años, comenzando por la aqueménida. Ya por aquel entonces se registran las primeras tensiones con Occidente, si hacemos un uso abusivo de este término para referirnos con él a las Ciudades-Estado griegas o a Macedonia. Había una pulsión por parte de Occidente de expandirse hacia Oriente, y viceversa.

Las Guerras Médicas (denominadas así por el pueblo iranio de los medos) han dejado una huella muy significativa en el relato de la historia occidental, del mismo modo que la conquista de esa región por Alejandro Magno. Así como otros conflictos históricos han quedado relegados por el tiempo, el que enfrenta a Oriente (representado por Persia) y Occidente (por Grecia) siempre goza de la actualidad suficiente para que desde Hollywood y otras factorías culturales haya tiempo y dinero para representarlo, por supuesto, siempre desde la narrativa occidental. Abundan en las películas, por tanto, los prototipos de héroes griegos que se enfrentan a las “hordas orientales persas” de los reyes Jerjes, Darío y otros. El testigo de Grecia lo recogería Roma, cuyo imperio también estuvo permanentemente enfrentado al de los partos y sasánidas de Persia.

Varios héroes griegos, según películas recientes

Otro elemento destacable de su historia es que, tras la islamización de toda esa región asiática a partir del siglo VII, los seguidores de Mahoma se dividieron entre suníes y chíies. Irán, al contrario que la mayoría de las otras sociedades musulmanas, adoptó el chíismo. El islam sustituía así a la religión clásica y endógena de Persia, el zoroastrismo, una creencia monoteísta que prestaba culto al fuego. La modalidad chií del Islam es uno de los principales elementos de la identidad del país, y debe reseñarse como un elemento fundamental para entender los aspectos geopolíticos de Oriente Medio. No sin altibajos, Persia se consolidó a lo largo del tiempo como un referente económico, político, cultural y militar en la zona, orgullosa siempre de su historia y de no haber sido colonizada por potencias extranjeras al modo en que lo fueron sus vecinos árabes o indios.

Yendo ya a una época mucho más reciente, es importante recordar cómo en 1951 se produjo la victoria de las fuerzas progresistas, en cierto sentido prosocialistas y desde luego soberanistas; ello supuso la llegada al Gobierno de Mosaddeq al frente de un movimiento antiimperialista, que nacionalizó el petróleo y puso en marcha importantes transformaciones sociales y económicas. Este proceso político fue inmediatamente respondido a través de un golpe de Estado orquestado por la CIA de Eisenhower y el MI6 de Churchill (Operación Ayax) en el que estuvo plenamente implicada la familia del sha y que supuso la caída de Mosaddeq en 1953 y la vuelta de las cosas “a su orden natural”, tal como las entiende el imperialismo occidental.

Manifestación de apoyo a Mosaddeq en Irán

Bajo el Régimen reforzado del sha Reza Pahlavi, Persia se llegó a convertir en los años 60 y 70 en lo que se denominaba por aquel entonces como “subimperio”: era un país completamente dependiente del imperialismo angloamericano, pero tenía -de forma otorgada- una cierta capacidad de control e intervención sobre la región. De aquella época datan los primeros programas nucleares de Irán, desarrollados bajo los auspicios de los EEUU, que veía con interés que Israel e Irán se convirtiesen en los Estados nuclearizados en Oriente Medio, en consonancia con su papel de subimperios (perfil al que finalmente responde en toda su amplitud el Estado de Israel). Se instauró un sistema corrupto, represivo y depredador de los recursos naturales del país, vendido a los intereses angloamericanos y que suponía el empobrecimiento no solo puntual, sino estratégico, del pueblo persa. El malestar y profundo rechazo hacia ese Régimen permitió que la Revolución islámica triunfara en 1979, lo que supuso el exilio del sha y su familia; el hijo ahora pretende volver al poder en base a una reinstauración monárquica bajo el amparo del imperialismo.

La familia del Sha durante su coronación como «Rey de Reyes»

La República islámica de Irán ha vivido desde sus inicios una brutal confrontación con el imperialismo angloamericano. La Embajada yanqui en Teherán fue asaltada y se tomaron 66 rehenes norteamericanos, cuya puesta en libertad se prometió a cambio de la extradición del sha a Irán. La “Delta Force”, cuya primera misión fue intentar liberar a esos diplomáticos estadounidenses, obtuvo un tremendo fracaso durante la operación. Esa fuerza de operaciones especiales, “invencible” según la propaganda proyanqui, es la misma que ha secuestrado hace diez días a Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas.

Además del acoso del mundo capitalista occidental, la República islámica de Irán ha sido recibida con hostilidad por la mayoría de las monarquías del mundo árabe, y también de Irak, con quien sostuvo entre 1980 y 1988 una guerra después de que Saddam Hussein invadiese Irán; el conflicto se resolvió con una tregua y ambos países quedaron debilitados, aunque Irak perdió más; con el paso de los años, además, Irak pagaría con creces ese error estratégico sufriendo la intervención occidental que no solo acabó con el Régimen de Hussein, sino con el propio Estado iraquí.

Manifestantes en apoyo al Régimen en una movilización en Teherán

El Régimen y la sociedad iraníes obviamente presentan sus contradicciones y dificultades, ello es indudable. Sin embargo, eso no justifica en absoluto la política de intervencionismo occidental a todos los niveles, incluyendo la vía militar. La presencia de los servicios de inteligencia israelíes, estadounidenses y europeos actuando sobre el terreno, empezando por el Mossad, es espectacular; seguramente tienen desplegados miles de miembros en sus diversas variantes.

También se están azuzando otros problemas latentes respecto a la relación entre el Estado y la mayoría persa-chií y las minorías étnicas (cuantitativamente muy numerosas y cualitativamente muy diferentes entre sí). Estas minorías incluyen a los azeríes (15%), kurdos (10%), luros (5%) y un porcentaje más pequeño de turcomanos, árabes, baluchíes, pastunes, etc., que se asientan en los límites del país (sobre todo en las zonas cercanas a las fronteras con Azerbayán, Irak, Turquía, Afganistán y Pakistán) y que tradicionalmente han ocupado un papel secundario respecto a la gobernanza persa (cuyo grupo étnico aporta el 60% de la población total, que asciende a unos 93 millones). Cabe destacar que el territorio iraní comprende una superficie (1,648 millones de km²) que triplica a la del Estado español.

Mapa de las etnias de Irán. Fuente: El Orden Mundial

Sobre lo que está sucediendo en Irán juega un papel de gran importancia lo que podríamos denominar como “guerra cognitiva”. Existe una guerra de desinformación sobre lo que ocurre y se trabaja para crear un relato y una realidad virtual favorable a los intereses imperialistas occidentales. Los últimos episodios de esta guerra cognitiva incluyen el bloqueo del acceso en Occidente a HispanTV y otros portales iraníes. Los medios occidentales utilizan como única fuente de información a organismos opositores radicados en el extranjero: tradicionalmente usaban las fuentes del Iran Human Rights, establecida en Noruega (que reporta 192 muertos), pero últimamente solo replican la información proporcionada por HRANA (Human Rights Activist New Agency, con una carga antirégimen más acusada), organismo radicado en EEUU, que habla de 550 muertos, 50 de ellos miembros de las fuerzas de seguridad.

Las declaraciones de Trump amenazando con intervenir militarmente en Irán “si la represión contra los manifestantes se mantiene” (más le valdría atender a sus problemas domésticos) han sido un estímulo para el incremento de la violencia en las movilizaciones. Sin embargo, desde hace tres días la República islámica ha tomado la iniciativa en las calles, y millones de personas han asistido a las convocatorias en apoyo al Régimen. Curiosamente, o no, los medios occidentales no se han hecho el menor eco de éstas, mucho más amplias que las de la oposición. Parece que el último ciclo de crisis política en Irán, no así la crisis económica, se ha encauzado favorablemente para la República islámica.

Vista aérea de las movilizaciones en apoyo al Régimen

Desde el Movimiento comunero del siglo XXI denunciamos la estrategia injerencista de los EEUU y del Régimen sionista sobre Irán con el objetivo de intentar alterar su sistema político impulsando lo que podríamos llamar una guerra civil de baja intensidad.

El imperialismo también será derrotado en esa parte del mundo.

Izquierda Castellana, 13 de enero de 2026

Despliegue militar en Oriente Próximo. Fuente: El Orden Mundial
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