Seis niñas menores de 13 son agredidas sexualmente cada día en España; se cometen, contra mujeres de cualquier edad, 14 violaciones cada 24 horas y cada 24 horas son detenidos nueve hombres por violación; los menores de entre 14 y 17 cometen una de cada diez agresiones sexuales con penetración; y cuatro de cada diez víctimas tienen menos de 18 años. Son números que salen del último informe del Ministerio del Interior sobre delitos contra la libertad sexual, publicado este lunes con datos de 2024, los últimos disponibles. Se produjeron, en total, 22.846, un 66% más que en 2018, cuando comenzó a publicarse este balance anual.

Cada año, esa estadística refleja no solo patrones sino una tendencia al alza en la que nunca podrá saberse si lo que aumenta es la violencia en sí, las denuncias, ambas cuestiones, o en qué proporción lo hace cada una. Interior lo repite desde hace varios años. “Los datos no reflejan la totalidad de los hechos cometidos. Esta brecha se debe principalmente a la cifra oculta del delito (hechos no denunciados) y a la falta de reconocimiento de algunas víctimas de que las conductas sufridas constituyen ilícitos penales de naturaleza sexual”, escriben este año en el informe.
Según la Encuesta Europea sobre Violencia de Género publicada en 2024 por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), “solo el 13,9% de las víctimas de violencia física o sexual denuncian los hechos a la policía”, añade el balance de Interior.
Con la perspectiva de esa bolsa oculta, estas son las claves de los últimos datos sobre la violencia sexual conocida en España, un país que el Instituto Europeo de Igualdad de Género posiciona como el cuarto más igualitario:
Qué delitos se cometen. La mayoría corresponden a agresiones sexuales, son 13.674 de los 22.846 hechos conocidos, el 59,85%; en segundo lugar están las agresiones con penetración, 5.222, que suponen un 22,86% del total. El resto de tipologías delictivas están todas por debajo del 5% sobre el global, siendo la violencia sexual infantil, llamada todavía técnica y socialmente “pornografía de menores”, la más alta en esa franja inferior: hubo 913 delitos conocidos el año pasado, un 4%.

La tendencia al alza, matiza el informe, “no se ha mantenido de manera uniforme” en todos los delitos, hay “ligeras disminuciones en algunos”. Entre ellos el grooming, el contacto mediante tecnología con menores de 16 años con fines sexuales, que ha pasado de 739 en 2023 a 554 el pasado año; los vinculados a la prostitución, de 328 a 252, respectivamente; o la distribución o difusión digital de contenidos, de 91 a 64.
También las agresiones múltiples han descendido (552 el pasado año frente a las 617 del año anterior, sin contabilizar las investigadas por la Ertzaintza), algo que, por el momento, dice el informe, es un cambio que “no puede determinarse si se consolidará” y si “responde a una tendencia estable”.
Quiénes los perpetran. El año pasado se detuvo a 14.375 personas por estos delitos, la inmensa mayoría hombres, el 93,13%; sobre todo de 18 a 30 años (el 29,32%), y de 31 a 40 (20,95%). Los menores suponen desde hace un par de años casi uno de cada 10 delincuentes sexuales, en 2024 hubo 1.206, el 8,39%; y son uno de cada 10 de quienes cometen agresiones con penetración, sin contar aquellos que están por debajo de los 14 años, que son inimputables y por lo tanto no constan en estas estadísticas.

Y hay dos matices. Solo en los hechos conocidos relativos a la prostitución la proporción de hombres y mujeres se invierte: se detuvo a más mujeres (172) que hombres (137). Y en cuanto a la edad, la franja de los 14 a los 17 es donde “se concentra el mayor porcentaje de mujeres detenidas o investigadas por delitos contra la libertad sexual”, apunta el informe. Son el 12,2%, mayoritariamente en los delitos de exhibicionismo y acoso, aunque son números, en el total, ínfimos: cuatro chicas y nueve chicos detenidos por acoso, y ocho chicas y diez chicos por exhibicionismo.

Contra quiénes se perpetran. La mayoría de las víctimas son mujeres, el 85,69% de las 22.778 contabilizadas, y cuatro de cada diez son menores de edad; porque aunque la mayor franja de victimizaciones se da entre aquellas que tienen entre 18 y 30 años (30,54%), las que tienen de 0 a 13 años (18,42%), las de 14 a 15 (12,61%) y las de 16 a 17 (10,21%) suponen el 41,24% de todos los delitos, el 38,71% de las víctimas de agresiones sexuales sin penetración, y el 31,23% de las víctimas de agresiones con penetración.

Para algunas tipologías delictivas, sin embargo, los porcentajes de hombres y mujeres no están tan escorados: mientras que ellas suponen más del 85% de las víctimas de agresión sexual con y sin penetración, de acoso y en los relativos a la prostitución, las víctimas masculinas crecen en delitos como la corrupción de menores (42,50%), la provocación sexual [en referencia a la acción de vender, difundir o exhibir material pornográfico directamente a menores de edad o a personas con discapacidad que requieran una especial protección], con un 36,63%; el exhibicionismo (30,12%); el grooming (26,80%) o la violencia sexual infantil ―la “pornografía infantil”―, con un 26,61%; delitos para los que en general las cifras de menores de edad se elevan hasta ser la mayoría.
Algo que sucede por “la propia configuración legal de estos tipos penales, diseñados específicamente para la protección de este colectivo” y donde están incluidas, además, “las personas con discapacidad que precisan de especial protección”, también las mayores de 18, especifica el informe de Interior.

