La Térmica Cultural, símbolo del patrimonio industrial de Ponferrada, se convirtió recientemente en escenario de reflexión y denuncia con la presentación del documental “El Bierzo en espera”, dirigido por Alba Astorgano, joven berciana y estudiante en el País Vasco.
El acto fue presentado por la presidenta de Pharmadus, Beatriz Escudero, quien destacó la sensibilidad y el compromiso que encierra este trabajo audiovisual: “Es mucho más que un documental. Es un acto de escucha, de memoria y de lucha colectiva”.
Escudero agradeció la implicación de todas las personas que participaron en el proyecto, desde quienes ofrecieron su testimonio hasta el equipo técnico formado por alumnado de la Universidad del País Vasco, con el respaldo del Departamento de Arte y Tecnología de la Facultad de Bellas Artes. También reconoció el apoyo de la Universidad de León y, especialmente, de la plataforma Oncobierzo, a la que definió como “incansable y ejemplar por dar voz a una realidad que no puede seguir ignorándose”.
El documental visibiliza el abandono que sufre el Bierzo, una comarca que desde 2009 ha perdido casi 18.000 habitantes, el 13% de su población, y que ve marchar cada año a sus jóvenes más formados.
Entre los males de esta zona, Escudero apuntó el déficit en infraestructuras, la brecha digital, la alta velocidad, los peligros de la A-VI, el Corredor Atlántico… “Sin comunicaciones dejamos de ser un lugar atractivo para la actividad económica y también para las personas”, aseguró.
Escudero cargó las tintas en la falta de servicios y profesionales sanitarios, recordando que de los 14 hospitales públicos que hay en Castilla y León, el que mayor tiempo de espera media tiene para entrar en los quirófanos es el berciano, con 117 días frente a los 28 de Palencia.
A nivel personal aseguró considerarse “una superviviente del cáncer” puesto que su padre falleció de esta enfermedad en marzo 2016 y alabó la “profesionalidad, sensibilidad y cariño” con los que el servicio de oncología trató a su familia.
Importancia de lo rural
Escudero defendió que el medio rural no necesita ser rescatado, sino reconocido y atendido en sus verdaderas necesidades. Subrayó la importancia de tejer un vínculo real entre lo rural y lo urbano, y planteó una cuestión clave: “¿Reconocen las ciudades todo lo que aportan las zonas rurales?”
“Agua, alimentos, aire limpio, biodiversidad… Todo lo que sostiene la vida urbana nace en el campo”, recordó. En este sentido, afirmó con contundencia que “el Bierzo no necesita caridad, necesita estrategia y visión de futuro”, y abogó por una Ponferrada fuerte, con servicios de calidad para toda la comarca, pero también generosa, que mire más allá de sí misma y se implique en cada rincón de esta zona. “Si perdemos nuestros pueblos, perdemos nuestras raíces, nuestra cultura y nuestra historia”.
Respeto, soluciones y compromiso
Por eso definió El Bierzo en espera como una llamada a la acción. “Este documental recupera nuestra voz, una voz que pide respeto, soluciones y compromiso”.
La pérdida de población conlleva también la pérdida de votos y por tanto, de ser importantes para nuestros representantes políticos y de estar presentes en los lugares en los que se toman las grandes decisiones “Queremos soluciones reales. Queremos quedarnos por decisión y con dignidad. Y, sobre todo, queremos volver a enamorarnos del Bierzo”, concluyó Escudero.
Una voz joven con raíces firmes
Alba Astorgano, directora del documental, intervino justo antes de dar paso al documental destacando el carácter personal de su trabajo: “No es solo un proyecto audiovisual, es un reflejo de cómo veo mi hogar, mis raíces. El Bierzo no es una comarca muerta y no queremos que muera”.
Tras la proyección se abrió un intenso y enriquecedor debate sobre el estado de la sanidad pública en el Bierzo y la necesidad urgente de políticas reales que frenen el deterioro de la comarca.