
Los alumnos de la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León (ESADCyL) en mayo de 2013 protagonizaron un encierro, que empezó siendo por 24 horas y no se levantó hasta cumplido el día 53. Su lucha contra los planes educativos del ministro Wert y por las ilegalidades e irregularidades que se dan en el centro desde su inauguración tuvo sus efectos, pero no fue suficiente para acabar con la opacidad en que se encuentra sumida la Escuela como consecuencia del modelo de gestión privado. Tras la protestas, los despidos siguen en un centro que está incluida en la FUESCyL, una Fundación dependiente de la Consejería de Educación de la Junta en la que se han refundido varias antiguas Fundaciones con el supuesto objetivo de reducir costes.
Pero los puestos directivos no se han tocado y los recortes se han cebado en el personal docente de la ESAD, con la reducción de cursos de interpretación con el consiguiente perjuicio para los alumnos, que son el único motivo de la existencia de la Escuela. Los recortes han supuesto un menoscabo en la calidad, y sin embargo un incremento de tasas superior al 500% en los últimos años.
Además de la políticas de rebajas salariales al profesorado, la FUESCyL ha seguido con los despidos. El último calificado de «vergonzoso» por CGT que entiende que se trata de «una maniobra fraudulenta con la que pretenden castigar su ánimo de lucha y que ha dejado en evidencia la persecución a un representante de los trabajadores y miembro del Comité de Empresa, que molesta a la dirección por su constante esfuerzo en defensa de sus compañeros y compañeras, y de la continuidad de su Escuela».

Protesta de los estudiantes de la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León (ESADCyL) por la gestión de la Junta. Foto: Carlos Arranz
«Hay que lamentar», añade CGT, » que aquellos que se sirven de innobles maniobras usando pólvora del rey, que todos pagamos para mantener sus privilegios a costa de lo que sea, pasen por encima de la ley, de la cultura y de la sociedad a la que dicen servir: la pólvora que estos usan le sale muy cara al erario público«.
De momento, el próximo curso desaparecerá uno de los dos grupos de Interpretación, los profesores reducirán sus horas lectivas y su salario, y algunos serán despedidos. «Pero los directivos seguirán en sus bien pagados puestos, alejando el peligro que supone un pueblo educado para los políticos que les nombran y a los que se deben», concluye CGT.
El reciente despido de otra profesora se viene a sumar los producidos con anterioridad. Inmediatamente antes del encierro hubo tres despidos, más la renuncia de un cuarto profesor. Durante el encierro hubo cambio en la dirección: José Gabriel López Antuñano abandonó por discrepancias con Juan Casado Canales -personaje siniestro del PP colocado al frente de la FUENSCyL- y su lugar ocupado por el hasta entonces secretario académico: Carlos Marchena.