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Toma Madrid 28M-29M (toda la información y las convocatorias)
La lucha feminista de los Pueblos se enfrenta a la realidad de la triple opresión que combatimos sus mujeres: la de clase, la de género y la de nación. La realidad del sistema heteropatriarcal capitalista pretende imponerse en nuestras vidas y en nuestros cuerpos; es necesario articular una respuesta rupturista desde la juventud de los pueblos.
La Reforma de la ley del Aborto de Gallardón nos recuerda aún el largo camino de conquista de los derechos que debemos recorrer, reivindicando el derecho a disfrutar nuestros cuerpos y nuestra sexualidad al margen de los roles sociales impuestos. La rémora del nacionalcatolicismo rancio e hipócrita pretende volver a colgar a la mujer las cadenas contra las que muchas lucharon: por ellas, no lo permitamos.
La lacra de la Violencia machista se manifiesta, esta semana, con tres nuevas asesinadas. Ante esas agresiones, las ineficaces políticas del estado presentan a la mujer como un ser sumiso, vulnerable y victimizado: no lo somos, así que no lo permitamos. Comprender que la violencia de género es consecuencia estructural del patriarcado y su cultura, es comprender que para combatirla deben combatirse las raíces mismas del sistema. Luchemos mano a mano contra ella, ninguna piedad para los asesinos machistas.
Las trabajadoras sufrimos con más dureza las consecuencias de la crisis, y eso se agrava en el caso de las más jóvenes: al margen de las estadísticas oficiales, la realidad nos muestra que las mujeres obreras afrontan cada vez más precarias condiciones laborales y tasas más altas de desempleo, que pretende confinarnos de nuevo al ámbito del trabajo doméstico de donde el capitalismo pretendió sacarnos para hacernos esclavas dentro y fuera del hogar. No lo permitamos: Rompamos la comodidad de su discurso, de sus “techos de cristal”, y despreciemos sus estadísticas: la mujer trabajadora defiende su clase, y como ya dijera Kollontai, poco le importa si su patrón es hombre o mujer: su enemigo es el Estado, su sistema y sus cómplices.
La represión patriarcal está presente en todas las culturas: nuestro derecho a emanciparnos es también el derecho a luchar por nuestra identidad y la de nuestros pueblos, y rebelarnos contra los modelos impuestos por el Estado opresor, aunque vayan disfrazados de un pseudofeminismo elitista y desclasado que muchxs aplauden.
Por todo ello, las mujeres de la Juventud de los Pueblos marcharemos el #22M por la dignidad. Pero no lo haremos solas: la lucha debe ser compartida, mano a mano y codo con codo, con todas sus consecuencias, pues sólo así venceremos.
Porque no somos sumisas, ni esclavas. Somos agentes activas y de cambio y de acción y este sábado enseñaremos los dientes al Estado.
