Un grupo de manifestantes incendió este lunes el Tribunal de Apelación de Tirana, en el séptimo día consecutivo de protestas estudiantiles en Albania, en el que se recrudecieron los choques con los agentes antidisturbios en el centro de la capital. El incidente marca una escalada en los enfrentamientos entre la policía y los jóvenes manifestantes, que ya entran en su segunda semana de protestas antigubernamentales en el país balcánico, candidato a adherirse a la Unión Europea. Según la cadena local A2 CNN, varios encapuchados rompieron los cristales del tribunal, accedieron al interior y prendieron fuego al edificio antes de huir rápidamente.
La jornada comenzó con una concentración estudiantil pacífica frente al Ministerio de Educación, pero derivó en choques violentos tras el lanzamiento de piedras a las fuerzas de seguridad. Imágenes de la emisora News24 mostraron que, por la noche, la policía empleó gases lacrimógenos, cañones de agua y proyectiles de goma para dispersar a la multitud congregada ante la sede del Gobierno.
Por otro lado, las autoridades investigan amenazas de bomba enviadas por correo electrónico a instituciones estatales desde una cuenta pirateada (o ciberatacada) en Arabia Saudí. Asimismo, otras ciudades del país, como Kurbin, en el norte, o Vlorë, en el sur, fueron este lunes escenario de protestas y episodios violentos. El Ministerio de Sanidad confirmó que 303 personas resultaron heridas en los seis primeros días de altercados, entre ellas 190 agentes. La policía detuvo a más de 240 manifestantes y mantiene abiertas investigaciones penales contra más de 400 implicados.
El primer ministro, el socialista Edi Rama, se reunió este lunes con la cúpula policial para anunciar una gratificación de 2.500 euros y un aumento salarial para los agentes desplegados. Tras descartar su dimisión, Rama declaró que los manifestantes violentos necesitan «atención psicológica» y anunció sanciones para los implicados en los actos de violencia. El jefe del Gobierno volvió a responsabilizar del conflicto a redes de desinformación procedentes de Rusia e Irán, así como a grupos de extrema izquierda. Las movilizaciones actuales se producen tras meses de multitudinarias protestas pacíficas de la sociedad civil contra un proyecto turístico en una zona ecológicamente sensible y protegida, vinculado a Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, Donald Trump.
El ministro del Interior de Alemania, Alexander Dobrindt, se refirió a la ola de disturbios en ciudades europeas que tildó de «lucha armada» contra «la forma de vida» y el sistema democrático, y achacó los altercados a «extremistas de izquierda y comunidades migrantes» en el caso de Francia. En una entrevista con el diario alemán Bild, Dobrindt considera que son ataques claros a la democracia y al estilo de vida liberal del viejo continente. «Quienes convierten las calles en campos de batalla, atacan a los agentes de policía y prenden fuego a los ayuntamientos no se manifiestan para exigir una mejor educación, sino que libran una lucha armada contra una sociedad libre».
Por su parte, desde el Kremlin aseguró ayer que las protestas violentas que se han producido en varios países europeos «rozan el caos» y son una respuesta ciudadana a la «grave crisis» que atraviesan. Es difícil decir si la crisis es sistémica o no, pero está claro que es una crisis grave. Se trata de disturbios que prácticamente rozan el caos», adujo el portavoz del Gobierno ruso, Dimitri Peskov, según recoge la agencia rusa Interfax. «Por supuesto, es una clara manifestación de crisis», según incidió Peskov, si bien también mostró que no quiere seguir ahondando en la cuestión, pues también «se trata de un asunto interno de estos países».
Una turba quema en Albania el Tribunal de Apelación tras siete días de revueltas