Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, señala que el 70% de la franja está bajo el control del Ejército israelí, «que está arrasando con todo lo que puede».Tres años después de que Israel lanzara su guerra contra Gaza, la relatora especial de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, reiteró a la Agencia Anadolu que el genocidio no ha terminado.
Los palestinos aún no pueden ser descritos simplemente como sobrevivientes de un genocidio porque la destrucción continúa, subrayó Albanese en una entrevista con el medio turco con motivo del aniversario de la guerra, al advertir que la devastación en Gaza y el empeoramiento de las condiciones en la Cisjordania ocupada exigen más que una condena diplomática.
»La situación sobre el terreno es catastrófica. Está realmente más allá de lo que las palabras pueden expresar», aseguró.
Albanese, una abogada italiana especializada en derechos humanos que se desempeña como relatora especial de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados desde 2022, señaló que la continua destrucción plantea dudas sobre la respuesta internacional, incluidas las políticas de los gobiernos que apoyan a Israel.
Sus comentarios se producen mientras la guerra de Israel entra en su cuarto año, con más de 74.000 palestinos asesinados y más de 175.000 heridos desde octubre de 2023, según cifras palestinas.
Los ataques israelíes han continuado a pesar del alto al fuego que entró en vigor el 10 de octubre de 2025. Cifras palestinas sitúan el número de víctimas desde entonces en 1.454 muertos y 5.090 heridos.
Albanese indicó que las descripciones de los palestinos como sobrevivientes del genocidio podrían sugerir que el peligro ha pasado.
»El 70% de la franja está bajo el control del Ejército (israelí), que está arrasando con todo lo que puede», agregó.
»Estamos en una encrucijada»
Al preguntársele cómo sería recordada Gaza junto con los genocidios del pasado, Albanese hizo comparaciones con el trato dado a los pueblos indígenas durante el colonialismo.
»¿Cómo recuerda la historia el genocidio de los nativos americanos, o el genocidio de los aborígenes de Australia, u otros genocidios que se cometieron a lo largo del colonialismo?», preguntó.
»Depende de quién escriba esa historia. Y ahora mismo, no lo sabemos. No lo sabemos porque estamos en una encrucijada», respondió la relatora.
Albanese describió a Gaza como el lugar de una lucha más amplia entre dos fuerzas opuestas: «Los que quieren continuar el genocidio, la explotación y el borrado de Palestina, y los que quieren detener todo esto».
Asoció el primer bando con Estados Unidos, Israel y sus aliados, al decir que incluía a defensores de «una mayor militarización, mayores poderes de vigilancia en manos de los Estados».
»Y luego, en el otro lado, hay en su mayoría personas con algunos gobiernos», indicó.
Consultada sobre los logros electorales de políticos críticos con la conducta de Israel en Gaza, Albanese señaló que el genocidio había moldeado las percepciones públicas.
»No se puede masacrar a niños y hacerse la víctima. No se puede. Es decir, puedes hacerlo, pero estás delirando», subrayó.
»Y esto es lo que están haciendo los líderes israelíes. Y algunos en Europa los están siguiendo, pero no tiene sentido», agregó.
Las restricciones a los asentamientos marcan un cambio, pero persisten las dudas
Albanese también advirtió sobre el deterioro de las condiciones en la Cisjordania ocupada, al citar asesinatos, arrestos arbitrarios, detenciones y restricciones israelíes a las comunidades palestinas.
Acogió con satisfacción las medidas de 12 países para restringir el comercio con los asentamientos israelíes ilegales, aunque cuestionó hasta dónde llegarían las medidas.
En una declaración conjunta en septiembre, Francia, Reino Unido, Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia, Portugal y Suecia anunciaron planes para introducir o apoyar mayores restricciones, o señalaron que las estaban considerando activamente.
Albanese destacó las restricciones anunciadas por Gran Bretaña sobre los productos de los asentamientos y el apoyo financiero para la construcción de asentamientos y su infraestructura.
»Marca un cambio de política en Reino Unido, un cambio de política muy esperado que reconoce la ilegalidad de la ocupación», aseveró.
Pero describió el enfoque como «muy centrado en los asentamientos» y cuestionó su alcance, incluida lo que llamó la ausencia de una referencia explícita a Jerusalén Este.
También acogió con satisfacción los esfuerzos para evitar la publicidad y la venta de propiedades palestinas desde territorio británico.
»El hecho de que no se toleren los anuncios y la venta de propiedades palestinas desde el territorio de Reino Unido. Esto es bueno».
Europa y Oriente Medio enfrentan interrogantes sobre su relación con EEUU
La relatora de la ONU argumentó que la guerra había expuesto los costos de la dependencia europea de Washington.
»No somos aliados de EEUU, porque si tienes aliados, los respetas. Les hablas adecuadamente. No les gritas», insistió
Acusó a Washington de utilizar amenazas contra los países que describe como socios.
»No los amenazas con invadir su territorio o cortar lazos con ellos. Esto es lo que está haciendo EEUU, porque no somos aliados. Estamos en una situación de servidumbre y subalternidad», indicó.
Albanese también instó a los países de Oriente Medio a considerar lo que describió como los vínculos entre la política exterior de EEUU y las ambiciones de un «Gran Israel».
El «Gran Israel» se refiere a visiones variables de un territorio israelí expandido, basándose en afirmaciones bíblicas o históricas. Algunos defensores buscan el control sobre los territorios palestinos ocupados, mientras que interpretaciones más amplias incluyen partes de países vecinos.
Albanese argumentó que estas ambiciones ya se estaban persiguiendo.
»El Gran Israel no es un proyecto para el futuro. Está ocurriendo, y no solo en Palestina», indicó.
Señaló que algunos defensores invocan reclamaciones bíblicas que se extienden hasta Jordania, Siria e incluso Irak, e instó a los gobiernos de toda la región a tomar en serio las implicaciones.
La persecusión estadounidense afecta la vida laboral y familiar de Albanese
Las críticas de la oficial de la ONU a Israel han traído consecuencias personales.
EEUU impuso sanciones a Albanese en julio de 2025, y el secretario de Estado de ese país, Marco Rubio, la acusó de llevar a cabo una «campaña de guerra política y económica» contra Washington y Tel Aviv.
La administración Trump la incluyó en su lista de Nacionales Especialmente Designados, que prohíbe a los ciudadanos y empresas estadounidenses tratar con ella. Albanese dijo que los efectos se extendieron más allá de EEUU, al restringir su acceso a servicios bancarios y financieros.
Las sanciones se anunciaron tras la publicación de su informe para la ONU que investigaba la maquinaria corporativa que sostiene las actividades de Israel en Palestina, en el que señaló que las principales empresas tecnológicas como Microsoft, Alphabet y Amazon facilitan y se benefician de la ocupación y el conflicto.
Un juez federal bloqueó temporalmente las sanciones en mayo, pero un tribunal de apelaciones permitió posteriormente su aplicación mientras continuaba el desafío legal.
Albanese aseguró que las restricciones han afectado su capacidad para trabajar, viajar y cubrir sus gastos diarios. Dijo que ya no puede usar sus tarjetas de crédito, que se le ha negado el seguro médico y que sigue sin poder entrar a EEUU.
»Las sanciones me impiden funcionar como persona de la ONU, como experta de la ONU y como madre. Todo está comprometido», aseveró.
Incapaz de realizar transacciones financieras o recibir pagos por otros trabajos, indicó que ahora depende totalmente de sus familiares.
Su función en la ONU no es remunerada, pero las restricciones también le impiden cobrar por otros proyectos, indicó.