Vecinos  y vecinas de varias provincias se concentran en Valladolid para defender sus pueblos frente al avance de las macroplantas de biogás.

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Cerca de 500 personas, procedentes de varias localidades de Burgos, Zamora, Segovia, Soria, Salamanca… así como distintos municipios de la provincia de Valladolid, se concentraron frente a la Feria de Muestras de Valladolid para denunciar el modelo de implantación masiva de plantas de biogás y biometano.

La concentración se realizó debido a la celebración en el recinto ferial del Congreso Internacional de Bioenergía y el Salón del Gas Renovable. Los manifestantes se situaron al otro lado de la entrada al recinto, a unos 50 metros de distancia, y hubo algún intercambio de gestos con los participantes en el Congreso. Participaron plataformas de distintas provincias, con una nutrida presencia de banderas zamoranas y de personas llegadas de varios lugares de la provincia de Valladolid afectados por estos proyectos.

Vecinos y vecinas que llevan tiempo organizándose en distintos territorios, con una misma preocupación: la implantación acelerada de macroproyectos que, según denuncian, se están impulsando sin control y a toda prisa para aprovechar las subvenciones disponibles hasta 2030.

Los convocantes cifran en hasta 525 las plantas proyectadas y 85 ya en trámite en Castilla y León. Hablan de lobbies extranjeros que, según su denuncia, están “quitándonos nuestro agua, nuestro aire y nuestro suelo” sin un control efectivo. En Cigales, por ejemplo, se pretende frenar la instalación de una megaplanta de 250 toneladas, un proyecto que, a su juicio, incumple las normativas vigentes, situación que se denuncia también en el resto de proyectos.([Valladolid] ¡Cigales quiere respirar!)

Denuncian además que la energía obtenida no se queda en la zona ni beneficia a los pueblos afectados. Frente a ello, reivindican un modelo que no convierta el medio rural en una “tierra de sacrificio”: contaminada, estéril, inhabitable, con el aire viciado, un gasto inmenso de agua y riesgo de contaminación de las aguas del subsuelo. A esto se suma que no sólo no se detiene el vaciamiento de recursos y servicios públicos en nuestros pueblos, sino que además se quiere imponer este modelo que agrava esa situación.

Con esta concentración, los/as participantes quisieron visibilizar lo dañinos que son estos macroproyectos para nuestros pueblos y “sacar los colores” a los responsables y asistentes al Congreso y a la administración por no hacer nada por controlar este problema, mirando para otro lado.

La jornada volvió a demostrar que hay muchas localidades ya organizadas defendiendo su tierra ante lo que consideran un ataque sin precedentes. Una lucha colectiva, sostenida y creciente, que exige ser escuchada y que reclama políticas valientes para proteger el medio rural, sus recursos y la vida en los pueblos.

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