Acabar lo antes posible con este Gobierno para potenciar el cambio de Régimen

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Los resultados del Informe PISA, conocidos el pasado martes 8 de septiembre, no nos sorprenden lo más mínimo. Son coherentes con lo que se viene observando desde hace años en la sociedad. Se empeñan desde el Gobierno y aledaños en buscar explicaciones absurdas para esos malos resultados, que achacan al uso de ordenadores, teléfonos móviles y otros dispositivos. ¿Quizás en otros países, que nos superan holgadamente, no existen tales herramientas?

Desde hace años venimos denunciando la campaña activa para la estupidización de la opinión pública en el Estado español, especialmente de la juventud; en ella los Gobiernos presididos por Pedro Sánchez, muy especialmente el actual, han adquirido una auténtica maestría.

Además de por el estudio, la gente aprende en buena medida por el ejemplo. Resulta que tenemos a un Gobierno -muy especialmente a su Presidente- que sigue negando una evidencia intelectual, no sólo empírica, que también: el papel principal del Estado marroquí en los acontecimientos de Ceuta, que tuvieron su punto álgido el 30 y 31 de julio, pero que siguen en una fase de no resolución. Obviamente, la permanencia en Ceuta de miles de marroquíes no es una casualidad, sino que responde a una política de desestabilización de la ciudad y también del Estado; hay que ser muy estúpido/a para no darse cuenta de ello. A las personas que están en Ceuta lógicamente hay que atenderlas en sus necesidades humanitarias, pero interpretar lo que está pasando como una crisis migratoria es caer en el juego del Estado marroquí. No estamos ante una crisis migratoria, sino ante una actuación claramente política –como fue la invasión del Sáhara en 1975- y como tal hay que tratarla. No compartimos la idea de la jueza Tardón de la Audiencia Nacional de que se trate de una “guerra híbrida”, pues de momento no estamos a ese nivel y hay que ser muy cuidadosos/as con el uso de la terminología, pero es evidente que estamos ante un conflicto impulsado por Marruecos con una clara estrategia con respecto a Ceuta y Melilla para su incorporación a la soberanía marroquí; es patente que el actual Gobierno no tiene nada que se parezca a una estrategia para responder a ello.

La entrada masiva de marroquíes en Ceuta es un episodio táctico de esa estrategia bastante bien calculada e implementada. Sánchez y su Gobierno parecen incapaces de hacer un trabajo intelectual que les lleve a esa conclusión. Sin duda serían los últimos en la evaluación del Informe PISA.

El conocimiento tiene un punto de partida empírico, pero lo fundamental en ese proceso es precisamente la actividad intelectual/cerebral sobre las impresiones empíricas. Lo hemos dicho algunas veces, pero ante la confusión que hay sobre el conocimiento en una buena parte de la sociedad española y en su Gobierno actual, lo reiteramos: no vemos con los ojos; con los ojos captamos imágenes, pero es el cerebro el que se encarga de procesarlas y decirnos si lo que vemos es una mesa, un reloj o un avión. Sin un proceso abstracto previo de incorporación al cerebro de una identificación de esas imágenes seríamos incapaces de reconocerlas. Una de las fases más importantes de la puesta a punto de la Inteligencia Artificial, que por cierto resulta muy costosa, es que “aprendan” precisamente a reconocer aquellas cosas sobre las que posteriormente se les va a preguntar. A diferencia de la Inteligencia Artificial, en principio el aprendizaje para el cerebro humano es ilimitado si se utilizan métodos adecuados.

Viñeta en la Tribuna de Albacete

Pedro Sánchez insiste en que se le transmitan indicios evidentes de que Marruecos ha estado detrás de la entrada masiva de ciudadanos de ese país en Ceuta. Es incapaz, parece ser, de interpretar los más que sobrados indicios que apuntan en esa dirección. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, y sobre todo si para mantener esa actitud tiene intereses personales que refuerzan lo que parece ser su tendencia natural.

El Tribunal Supremo ha decidido paralizar, de momento, la incorporación al censo electoral español de los descendientes de todas aquellas personas que emigraron entre 1936 y 1955. Parece que ponen como requisito que demuestren que su salida del Estado español tuvo que ver con motivos relacionados con la represión franquista. Estamos de acuerdo con esa perspectiva. Lo que nos parece demencial es que los resultados electorales y la elección de los cargos públicos en muchas localidades y comarcas del Estado español estén condicionados por personas que ni conocen ni han vivido en esos lugares, salvo que haya una clara y precisa razón de legitimidad histórica. El problema de la derrota de la II República con la intervención de los ejércitos nazi-fascistas europeos no se resuelve concediendo un derecho a voto generalizado a los descendientes de los emigrantes 90 años después; solo se resuelve luchando y haciendo que el Régimen político en el Estado español vuelva a ser una República. Eso sí sería un auténtico homenaje a quienes salieron al exilio o a los que se quedaron en el exilio interior. La República sería la única vía para crear un marco que permita el avance en los diferentes frentes en el Estado español, incluyendo el tan precarizado del conocimiento.

En nuestros anteriores editoriales hemos asociado ese deterioro cognitivo impulsado activamente desde el Gobierno con la actitud subjetiva de una buena parte de la población de los Pueblos del Estado español. Nos reafirmamos en ello, así como en que la lucha por el conocimiento, la lucha por las ideas, es un campo de especial importancia en los momentos en que vivimos.

También en diferentes editoriales hemos hablado de cómo la irracionalidad, o la lucha contra el pensamiento racional, fue utilizada en fases previas del asalto del fascismo a la institucionalidad. Desde hace bastantes años estamos de nuevo en esa historia, aunque curiosamente en el Estado español ese proceso se está impulsando a través de un Gobierno autodenominado de Progreso. Tampoco tiene nada de extraordinario, porque como ya hemos comentado en otras ocasiones, fueron los gobiernos socialdemócratas durante la República de Weimar los que crearon las condiciones objetivas y subjetivas para la llegada del nazismo al poder en Alemania.

También parece evidente que en el Estado español el “Gobierno de Progreso” dirigido por Pedro Sánchez está creando las condiciones para que haya una gran victoria de la derecha del Régimen en las próximas elecciones generales, que intentan retrasar lo más posible, pero que algún día tendrán que convocar; cuanto más tarde, peor les irá, a juzgar por la evolución de los sondeos electorales.

Para nosotros/as esta cuestión de los resultados de las próximas elecciones generales no tiene una gran trascendencia, porque en ellas no se juega en lo esencial el futuro del país. Tampoco tenemos una grandísima preocupación porque se forme un Gobierno de los partidos de la derecha del Régimen como alternativa al actual conformado por los partidos de la izquierda del Régimen. Nuestras esperanzas y esfuerzos se vuelcan en conseguir dinamizar el movimiento popular en base, entre otras cosas, a la lucha por la inteligencia y el conocimiento, para lograr una correlación de fuerzas lo suficientemente favorable con la que impulsar un proyecto real de cambio, un proyecto republicano y soberanista.

Izquierda Castellana, 9 de septiembre de 2026

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