Alemania busca recuperar su salud industrial fabricando armamento mientras EEUU pide a las automovilísticas GM y Ford hacer lo mismo

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El enorme incremento en los presupuestos de defensa de los dos países precisa del concurso del sector civil para atender los futuros encargos

Como en los desgraciados tiempos de la Segunda Guerra Mundial, la industria civil de Alemania y Estados Unidos apuntan a reconvertirse y ponerse al servicio del profundo rearme que pretenden ambos países. Berlín se prepara para casi triplicar su presupuesto de defensa en apenas cinco años, entre 2024 y 2029, lo que incluye una lista de la compra que suma más de 350.000 millones de euros. Y la Casa Blanca se ha propuesto elevar el presupuesto de defensa estadounidense más de un 66%, hasta alcanzar la astronómica cifra de 1,5 billones de dólares en 2027 (cerca de 1,3 billones de euros al cambio actual).

La enorme inyección de dinero que suponen estos planes para sus respectivas economías no puede ser absorbida por los actuales sectores de defensa en ambos casos, por lo que tanto Alemania como Estados Unidos se plantean sumar recursos civiles a sus ya poderosas industrias militares.

Berlín, en concreto, busca superar con esta estrategia el largo periodo de estancamiento que sufre su economía, el más prolongado desde la Segunda Guerra Mundial. Básicamente, el objetivo es transformar su condición de gran centro de producción automovilística mundial, ahora en horas bajas, a la de mayor complejo industrial militar europeo.

El diario financiero Wall Street Journal (WSJ) apunta a varias conversiones industriales que ya están teniendo lugar en el país centroeuropeo. El gigante automovilístico Volkswagen, por ejemplo, ya está planteándose reconvertir su histórica planta de Osnabrück, al noroeste del país, que compone un complejo de más de más de 40 hectáreas, para producir componentes destinados al sector de defensa, incluidos vehículos de transportes e incluso sistemas de misiles, según informaciones recogidas por la citada cabecera.

 

Reconversión militar

La antigua fábrica de ferrocarriles Alstom en Görlitz, al este, ha sido adquirida por la compañía especializada en sistemas militares terrestres KNDS (creada a partir de las antiguas KMW alemana y Nexter francesa) para la fabricación de carros de combate Leopard 2 y vehículos de combate de infantería Puma.

La mayor firma alemana de armamento, Rheinmetall, por su parte, está reconvirtiendo igualmente antiguas factorías suministradoras del sector automovilístico de Berlín y Neuss, al oeste del país, para el sector militar. Y la firma de electrónica de defensa y seguridad Hensoldt, especializada en sensores, radares y optrónica, está captando profesionales de proveedores automovilísticos como Continental y Bosch.

Otras firmas del sector automovilístico, como Schaeffler, se están adentrando en la fabricación de equipamiento militar, como drones en este caso.

Escasez de Tomahawk y Patriot

Entre tanto, el Departamento de Guerra de Estados Unidos también pretende incrementar la capacidad de producción de armamento del país a través de la reconversión de parte de la industrial civil. El Pentágono ya ha pedido a los gigantes del sector automovilístico GM y Ford que deriven parte de su actividad a la fabricación militar, lo que no ocurría desde la Segunda Guerra Mundial. En este caso, el masivo uso de armamento en la guerra emprendida contra Irán el pasado 28 de febrero se esgrime como impulsor de esta medida, de acuerdo con otra pieza del WSJ.

En concreto, el interés de Washington es conocer si estas compañías son capaces de fabricar misiles, a la vista de que el conflicto en Oriente Medio ha consumido grandes cantidades de proyectiles como los Tomahawk y los Patriot.

La fabricación de más munición y drones compone una parte importante del incremento del presupuesto que pretende la Casa Blanca que difícilmente puede llegar a atender la actual industria militar. De ahí la búsqueda de nuevos proveedores entre las compañías que ya son capaces de operar grandes líneas de ensamblaje.

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