La Selección española masculina de fútbol ha ganado su segunda Copa del Mundo.

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La Selección española masculina de fútbol ha ganado su segunda Copa del Mundo. Es muy significativo el olvido de los medios y comentaristas en general de que la Selección femenina de fútbol es también actualmente campeona del mundo. Parece ser que las mujeres deportistas solo son noticia cuando ocurren sucesos con morbo mediático.

El fútbol, para bien y para mal, es algo más que un deporte de masas, y por tanto así hay que reflexionar sobre él. La carga emocional que tiene es absolutamente impresionante, como se ha podido constatar de nuevo en el Mundial recién terminado. No somos expertos/as en fútbol, simplemente tenemos unos mínimos elementos de conocimiento y racionalidad que nos sirven, en este y otros temas, para hacer ciertas reflexiones, que vamos a intentar desarrollar.

Hay bastantes cuestiones, más o menos tangencialmente relacionadas con la Selección española, que no nos generan ninguna satisfacción, y menos aún entusiasmo, pero eso no nos puede llevar a ignorar que la Selección está entre las mejores del mundo y que su victoria del domingo 19 de julio no fue fruto de la casualidad, sino de un trabajo planificado a lo largo de mucho tiempo, aunque por supuesto siempre existen elementos de suerte que ayudan a materializar esos triunfos. Es evidente que un país que gana dos veces la Copa del Mundo y numerosas veces la Copa de Europa es porque tiene un equipo de primera línea y una estructura futbolística forjada a lo largo de décadas. La Selección masculina de fútbol fue constituida con motivo de las Olimpiadas de Amberes de 1920; esto es, se constituyó inicialmente como un equipo olímpico. En esos JJOO el equipo español ganó la medalla de plata. Desde entonces la Selección viene ocupando un lugar importante en el ecosistema del fútbol global. El primer triunfo internacional de la Selección fue durante la Eurocopa celebrada en 1964, precisamente en el Estado español, entre Madrid y Barcelona, en una final contra la URSS (por un gol de cabeza de Marcelino).

Combinado español durante los Juegos Olímpicos de Amberes, fotografía coloreada

Respecto al Mundial de fútbol de este año, hay que señalar cómo su mercantilización ha avanzado de forma muy significativa en todos los sentidos. Debido a los altísimos costes, ninguna persona de ingresos medios, no digamos ya trabajadores/as, ha podido asistir no solo a la final, sino a los partidos previos jugados en EEUU. Los medios ordinarios de comunicación informaban de que se necesitaban entre 30 y 50.000 euros para poder asistir a la final celebrada el domingo 19J en Nueva York; es decir, el sueldo de varios años de un trabajador medio. Son cifras imposibles de asumir incluso entre las “clases medias”, y solo unos pocos se habrán hipotecado para unos cuantos años tras considerar una prioridad vital estar en la final del Mundial.

Lo que sí pudimos comprobar es cómo la Familia Real en pleno asistió a tal celebración, por supuesto a costa del erario público. Para ello se tuvieron que habilitar nada menos que dos aviones Airbus, porque la Familia Real borbónica no viaja junta para evitar que se rompa la línea sucesoria en caso de accidente. Estamos seguros/as de que tal eventualidad no generaría ninguna lástima entre los sectores sociales normales de este país, probablemente todo lo contrario.

Trump intercambia monedas conmemorativas con Leonor y Sofía, ante la presencia de Letizia

Más allá de esta competición, la mercantilización del fútbol está muy presente en los torneos estatales, es decir, en las ligas de cada país, en las que cada vez se invierte más dinero, condicionando una política de supervivencia para los diferentes clubes que habitualmente se orientan por configurarse bajo la fórmula de Sociedades Anónimas. Se trata de un proceso de privatización puro y duro, que lleva aparejada la correspondiente pérdida de control de aficionados/as y socios/as sobre el equipo para quedar en manos de capitalistas, habitualmente extranjeros.

En Castilla tenemos un ejemplo impresionante de resistencia a este proceso: el Rayo Vallecano. Un equipo que es en cierta medida el reflejo de un barrio obrero y popular, comprometido de una forma estrecha con su club en un sentido genérico y que ha impedido el avance, que hubiera sido seguramente irreversible, de algunas maniobras que pretendía la dirección administrativa de éste.

Murales en Vallekas

La dirección del Régimen en el ámbito del fútbol ha optado por la inclusión de una nutrida representación de jugadores de los equipos más importantes de los Pueblos del Estado: Barcelona, Athletic, Celta… Ha habido un comprensible malestar e incluso movilizaciones en algunos Pueblos por el no reconocimiento de sus respectivas selecciones nacionales, al modo en que se hace en el Reino Unido (por cierto, la excepción dentro de Europa). Compartimos esa ambición y esa crítica, como no puede ser de otra manera, pero eso no debería conducirnos a planteamientos emocionales fuera de lugar, que tienen tanta carga chovinista como la de quienes niegan la existencia de las selecciones de los Pueblos.

Origen de los jugadores de la Selección

No vamos a descubrir la pólvora ahora: es evidente que el Régimen utiliza el fútbol, muy especialmente los campeonatos internacionales, para impulsar el chovinismo españolista más primario. Pero también hay que significar que en esta ocasión sus expectativas no se han visto plenamente colmadas. Algo de fondo está cambiando en la subjetividad de la sociedad. La participación masiva en las Fiestas de la Karmela en Vallekas es un indicador de ello.

Hay algunas cosas de este mundial que nos han llamado positivamente la atención, como el equipo nacional de Cabo Verde, que representando a un país pequeño, y con apenas 500.000 habitantes, consiguió tener un papel muy destacado; en su partido contra el combinado español impidió que éste le metiera ningún gol, con el resultado de empate a cero. Eso sí que tiene mérito.

Hamás ha felicitado a la Selección española por su triunfo y parece que en Palestina, incluyendo Gaza, se ha celebrado con mucho entusiasmo la victoria del equipo español. También en el Líbano e Irán. Es importante también tener estas cosas en cuenta. Hay que recordar que Lamine Yamal ondeó en anteriores celebraciones la bandera palestina, un gesto de mucho valor para un jugador de su nivel. Si el triunfo de la Selección española ha servido para darle una alegría al pueblo palestino, solo por eso ya ha tenido alguna utilidad.

 

Para finalizar, queremos constatar cómo esa planificación que se viene haciendo con el fútbol desde hace décadas, desde el franquismo, está totalmente ausente en otros aspectos de la vida social mucho más importantes para el Pueblo trabajador: sanidad, educación, vivienda, infraestructuras, etc. Esperamos que a través de la movilización se consiga en los próximos años un marco jurídico-político que ponga su prioridad en estos temas.

Izquierda Castellana, 21 de julio de 2026

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