Bulgaria se descuelga de la Coalición de Voluntarios que ayuda a Ucrania

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El primer ministro búlgaro, el prorruso Rumen Radev, quiere mantener a su país al margen del apoyo militar a Kiev porque «la solución a este conflicto reside en la vía diplomática»

La decisión de la denominada a Coalición de Voluntarios de crear una arquitectura común de defensa frente a los misiles balísticos rusos y acelerar los preparativos para garantizar la seguridad de Kiev en un eventual escenario de paz había lanzado el lunes un mensaje de firmeza dirigido a Moscú que, sin embargo, sólo un día después recibe un primer jarro de agua fría: Bulgaria anuncia que abandona este grupo de avanzadilla de ayuda a Ucrania.

«Personalmente, recibí una invitación del presidente Macron para participar en la llamada Coalición de Voluntarios, pero creo que Bulgaria no tiene cabida allí, porque no participamos en una coalición que insiste en la asistencia financiera y militar continua a Ucrania», ha declarado el primer ministro búlgaro, Rumen Radev, precisamente en Francia, donde participa en el desfile por el día de la fiesta nacional gala.

En esta línea, ha reiterado que la postura oficial de Sofía ante la guerra en Ucrania es mantenerse al margen de este tipo de apoyo. «Creo que la solución a este conflicto reside en la vía diplomática», ha insistido Radev, mostrando también su escepticismo sobre la posibilidad de que su país se incorpore a la alianza antimisiles impulsada por un grupo de diez países europeos dentro de la coalición que ayuda a Kiev. Las decisiones sobre seguridad colectiva, ha subrayado, «se toman dentro del marco de la UE y la OTAN, donde Bulgaria tiene peso y presencia».

Radev, antiguo comandante de la Fuerza Aérea búlgara y que ocupó previamente la presidencia del país entre 2017 y 2026, es visto como un dirigente cercano a las posiciones del Kremlin y mantiene su negativa a que Bulgaria se involucre en el envío de armamento a Ucrania, insistiendo en que Europa debe apostar por una «solución autónoma» al conflicto.

Temor a sabotajes rusos

Tras la derrota electoral de Viktor Orbán en Hungría y la mayoría absoluta de este nacionalista de izquierdas, favorable a Rusia y escéptico ante la UE, Radev es considerado el nuevo hombre de Vladímir Putin en Bruselas. A mediados de junio, en su primera cumbre de jefes de Estado y Gobierno, vetó el 21º paquete de sanciones contra Moscú y la prórroga de las ya existentes por doce meses. También ha declarado la suspensión de la ayuda militar de su país a Ucrania.

En la población búlgara, todavía existen lazos estrechos y sentimientos positivos hacia Rusia debido a la larga historia como Estado satélite de la antigua Unión Soviética. Además, Sofía teme actos de sabotaje por parte de agentes rusos en respuesta al posible apoyo a Kiev. Por ello, Radev ha garantizado que «no se enviará ni una sola bala fabricada en Bulgaria» a Ucrania.

Desde la época de la URSS, la industria armamentística búlgara se ha especializado en la producción de armas de pequeño calibre, así como de munición de todo tipo, especialmente importante para Kiev al inicio de la guerra, cuando suministró principalmente munición de artillería de calibre soviético y tanques de combate y transportes blindados de tropas a Gran Bretaña, República Checa y Polonia, que a su vez los entregaban a Ucrania.

Desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, ha habido siete primeros ministros en Bulgaria. Y con cada cambio de gobierno, la política respecto a Kiev ha ido girando sucesivamente. Mientras que algunos gabinetes también hablaron abiertamente sobre entregas de armas a Kiev, otros lo dejaron en un apoyo encubierto e indirecto a través de terceros países. Radev pone fin a esto y zanja que «ya hemos dado suficiente, mientras nuestro país sigue sufriendo las consecuencias socioeconómicas de esta sangrienta guerra».

Anteriormente, su titular de Defensa, Dimitar Stoyanov, había anunciado que Bulgaria «ya no tiene armas que entregar» porque sus propias existencias están «por debajo del nivel mínimo requerido», a pesar de que el Ministerio admite que ha obtenido alrededor de 3,4 millones de euros del Fondo de Paz de la UE entre 2025 y 2026, utilizados para reembolsar la ayuda a Ucrania con las arcas estatales. El Ejecutivo de Sofía habría generado unos ingresos de unos 250 millones de euros a partir de las transacciones triangulares de apoyo indirecto a Kiev y ha recibido equipamiento militar moderno, según los estándares de la OTAN, como compensación por el envío de sus antiguas armas soviéticas.

Bulgaria se descuelga de la Coalición de Voluntarios que ayuda a Ucrania | El Correo

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