Peor que una pocilga

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El avance hacia la globalización de la guerra es un hecho evidente, aunque habrá gente que lo siga poniendo en duda. Hay quienes nunca se quieren enterar de la realidad. El dicho de que no hay peor sordo que el que no quiere oír, o peor ciego que el que no quiere ver, es muy real.

La ruptura de la “tregua” en Asia Occidental, en el Golfo Pérsico, es obvia. La guerra se ha reiniciado con mayor intensidad que en el punto en que estaba cuando comenzó la “tregua”. Los EEUU e Israel (el sionismo en general) no son fiables en absoluto.

El otro escenario en donde el conflicto se acelera es en el frente de Europa Oriental, en la guerra de Europa y sus cómplices internacionales contra Rusia. Es curioso cómo sobre la reunión que se celebró en París el 13 de julio para dar un paso más en la articulación de la coalición pro-Ucrania y antirrusa apenas hay información en los medios generalistas, ni entre los proclives al Gobierno ni entre sus detractores. Hay que ir a la web de Televisión Española para encontrar una información medianamente aceptable: «España y otros ocho países acuerdan una coalición con Ucrania».

Macron y Zelensky

El Gobierno español, tanto el PSOE como el resto de organizaciones que lo apoyan, tienen temor a los reiteradamente demostrados sentimientos de la opinión pública en el Estado español contra la guerra. Maniobran en la «pura clandestinidad» para trabajar en el impulso de la coalición antirusa, que es lo más similar que puede imaginarse respecto a la coalición que impulsó la Operación Barbarroja con la invasión de la URSS en la II Guerra Mundial. El Régimen ucraniano incorpora los defectos más graves del capitalismo occidental, desde la degradación de las normas democráticas, pasando por la corrupción sistémica, la generalización de la prostitución en sus diversas formas, el tráfico de órganos (sobre todo de muertos y heridos en los frentes de batalla), hasta el oscurantismo más tremendo en relación con las actividades armadas, que poco tienen que ver con un concepto de guerra más o menos legítima y que se sitúan en el ámbito del terrorismo más criminal. Está claro que el último atentado en Mónaco contra uno de los potenciales financiadores del hipotético candidato presidencial de la oposición en la posible pero improbable campaña para las elecciones presidenciales ucranianas, que no se acaban de convocar, a pesar de que ha transcurrido mucho tiempo desde que esto debería haber ocurrido,es responsabilidad de los “servicios de inteligencia” de Zelensky, por llamarles de alguna manera; en la prensa occidental, especialmente en la española, se ha dado la información de una forma tan ambigua que podría deducirse que la responsabilidad era rusa.

 

Lugar del atentado en Mónaco

La campaña para la articulación de ese frente de apoyo al Régimen neonazi de Ucrania está encabezada por Francia y copresidida por el Reino Unido y Alemania, pero España bien podría pertenecer a ese trío debido al entusiasmo con el que trabaja Pedro Sánchez, eso sí, de forma vergonzante y con la complicidad de los medios de comunicación para que la opinión pública se entere lo menos posible. Esta posición del Gobierno tiene mucha trascendencia y a través de ella, entre otras cosas, intentará alargar su continuidad al frente del Ejecutivo. Es difícil que el capitalismo globalista encuentre a otro candidato más inescrupuloso para jugar un papel similar en el Estado español.

Es curioso ver cómo cada vez que abren la boca Feijóo o Mariano Rajoy, la prensa, de izquierdas o derechas, se les echa encima sin ningún rigor intelectual. El último ejemplo lo tenemos sobre el comentario hecho por Rajoy sobre la selección francesa. Obviamente se refería a una cuestión puramente administrativa, pero todos los lacayos de la actual posición del Gobierno y del Régimen han intentado sacarle punta como expresión de su “tremendo racismo”. Está claro que en lo que sí ha avanzado el Estado español y una parte de la sociedad afecta a él es en el espíritu de censura de cualquier comentario con el que puedan colisionar política o ideológicamente de alguna manera. Van por muy mal camino, y cada vez más gente es consciente de ello.

El proceso de l@s 4 de Pucela se ha iniciado bien para el movimiento popular. La personación como “acusación popular” de ACOM en el proceso iniciado por la Fiscalía e impulsado por la Subdelegación del Gobierno en Valladolid no es una cuestión menor. En nuestra opinión, su presencia en este procedimiento es una dejación absoluta del concepto de «soberanía nacional». ¿Dónde se ha visto que una entidad que sirve a los intereses de un Estado extranjero se pueda personar en un proceso judicial en un tribunal nacional? En eso sí que somos vanguardia, por supuesto para lo peor. Inmediatamente después de la primera vista, ACOM sacó un comunicado en el que vierten una sarta de mentiras, diciendo que fueron amenazados antes de esa vista por l@s compañer@s de los procesados y que ellos fueron amparados por la jueza. Ese comunicado sí que es una amenaza hacia los encausados/as y en general hacia quienes los apoyamos. Un objetivo principal es conseguir que esa entidad sionista quede excluida de la acusación popular.

 

 

El sionismo, que va mucho más allá del Estado de Israel, cobra cada vez más fuerza y gana margen de maniobra, tanto en lo que responde a los intereses del globalismo capitalista como en el trumpismo. La ruptura de la tregua en Asia Occidental tiene mucho que ver con esa capacidad. El sionismo global tiene más importancia en el siglo XXI que el nazifascismo en el siglo XX; es, de hecho, el nazifascismo del siglo XXI, pero con mucho más poder y capacidad de influencia.

Es mentira y un puro postureo que el Gobierno español esté defendiendo los intereses del Pueblo palestino. Plantean esa línea porque saben que es lo que el pueblo desea. Ya irán viendo cómo virar su posición para que la contradicción con la opinión pública no sea explosiva, aunque lo tienen difícil. Lo que comentábamos sobre el ocultismo en el pleno apoyo a la coalición contra Rusia, con la complicidad mediática, es un elemento muy significativo que va en la misma línea. Estamos en la época del engaño, de la mentira y de la manipulación sistemática, y en eso el Gobierno actual es un gran experto. Ya no se habla de las joyas encontradas en la caja fuerte de Zapatero, y después del verano será muy difícil que la gente recuerde algo. Se acaba de dar a conocer la sentencia condenatoria de 9 años de inhabilitación por prevaricación administrativa para el hermano de Pedro Sánchez. Los «reconocidos intelectuales» del PSOE ya han saltado a palestra diciendo que son los jueces los que han prevaricado. Seguramente no pagarán coste alguno por ello.

David Sánchez, junto a Miguel Ángel Gallardo, también condenado, en este caso a 18 años de inhabilitación

Si la lucha contra el avance hacia la guerra global era de suma importancia para los movimientos sociales en Castilla, el Estado español y Europa, después de los acontecimientos de los últimos días aún se refuerza más, siendo una tarea principal, que debe afrontarse por diversas vías. Junto a las campañas contra la guerra y la denuncia del sionismo como el nazifascismo del siglo XXI, hay que construir otras líneas de trabajo que sean más concretas y pongan en evidencia las contradicciones del Gobierno español ante esta tesitura. Las oportunidades no son pocas, y tenemos que aprovecharlas a fondo. Difícilmente lo harán desde otras organizaciones políticas que, en general y salvando alguna excepción, se entregan a la política del Gobierno o permanecen ignorantes, inocentemente o no, ante lo que está ocurriendo.

Ni somos -ni queremos ser- aves de mal agüero. Queremos luchar por un futuro de una calidad social y humana muy superior a lo que hoy tenemos. Para construir ese futuro hay que saber en qué momento estamos y por dónde vamos a transitar. Desde la ignorancia no se puede hacer nada. No se puede luchar contra la epidemia maligna organizada por el capitalismo criminal si no se tienen bien cogidos los elementos clave de la realidad. Nos gustaría que las cosas se pudieran hacer de otra manera. En el campo del idealismo todo es posible, pero en el de la realidad material sólo hay un camino: estudio, conocimiento y acción científica y planificada.

Izquierda Castellana, 15 de julio de 2026

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