Asimismo, el reglamento introduce la llamada «Orden Europea de Retorno», un mecanismo unificado que permitirá que una orden de expulsión emitida por cualquier país del bloque tenga validez automática y pueda ser ejecutada en todo el territorio comunitario, terminando con la fragmentación actual. La urgencia institucional de la UE por agilizar los retornos ha quedado en evidencia en el plano diplomático, coincidiendo las negociaciones finales con la preparación en Bruselas de un encuentro con una delegación de Afganistán.
Esta reunión busca explorar vías prácticas para materializar las repatriaciones de ciudadanos afganos en situación irregular, una medida impulsada por una veintena de Estados miembros ante el estancamiento de las expulsiones hacia ese país desde 2021.
Los detractores advierten sobre los riesgos de vulneración del derecho internacional de asilo y alertan de que las medidas punitivas y de control migratorio incrementarán la desprotección de los refugiados y generarán un clima de temor generalizado. El reglamento ahora aguarda su ratificación formal y posterior publicación para entrar en vigor.
