Emanciparse, una misión cada vez más imposible para los jóvenes: necesitan el 99% de su sueldo para irse a vivir solos

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“Hemos perdido la cuenta de las ediciones en las que anunciamos el peor dato desde que existen registros”, lamenta el Consejo de la Juventud de España antes de publicar la última tasa de emancipación juvenil: 14,5% en 2025. Este es el porcentaje de jóvenes de entre 16 y 29 años que residen fuera del hogar de origen, calculado a partir de los resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del INE. El Consejo, que reúne a más de 60 entidades juveniles, ha publicado este viernes el último informe de su Observatorio de Emancipación, en el que analiza la situación de los jóvenes, en este caso hasta los 34 años. Su mayor conclusión es que “el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de empobrecimiento de la juventud”. Aunque los indicadores laborales han mejorado, un joven debería consumir el 98,7% de su salario para pagar un alquiler en solitario.

La tasa de emancipación bajó 1,13 puntos porcentuales respecto a 2024, lo que implica que 48.513 personas jóvenes menos viven fuera del hogar familiar. Esta caída resulta especialmente llamativa para el Observatorio, que destaca que “se produjo en un contexto de mejora del mercado laboral: la tasa de desempleo juvenil se redujo hasta el 17,2% y el salario mediano de la juventud asalariada creció en torno a un 1,7%”. Miden el acceso a la vivienda de manera semestral desde 2006 y el pasado año comenzaron a registrarlo anualmente.

Al desagregar los datos, la emancipación entre los 16 y 24 años es del 4,5% y entre los 25 y 29 años, del 33%. Sin embargo, la edad media a la que se independizan los españoles es de 30,2 años, cuando dejan de ser jóvenes. La media de la Unión Europea son 26,3 años. Además, el informe distingue que en España los hombres abandonan el hogar familiar más tarde que las mujeres, con 30,8 y 29,6 años, respectivamente.

El Observatorio define a esta generación como “marcadamente inquilina”. Tener empleo no garantiza autonomía residencial, según el estudio, porque el coste de la vivienda “absorbe una parte desproporcionada de los ingresos y deteriora directamente las condiciones de vida”. En 2025, más de siete de cada diez jóvenes empleados seguían viviendo en el hogar familiar.

El salario neto mediano de los jóvenes son 14.292 euros anuales (1.191 mensuales), según ha calculado el Consejo a partir de la ECV y la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL). También ha definido que el precio medio de alquiler de un piso completo son 1.176 euros, según la plataforma Idealista. Mientras que vivir solo puede costar casi todo el salario, alquilar una habitación corresponde al 33,6% del sueldo. La OCDE considera la vivienda “asequible” si los hogares no gastan más del 30% de sus ingresos brutos en costes de vivienda.

El informe constata “una transformación progresiva del mercado hacia el alquiler por habitaciones”. El alquiler de un cuarto, según el Observatorio, son 400 euros de media y el número de habitaciones ofertadas ha aumentado un 20% respecto a 2024 y un 85,4% desde 2022.

Un problema que “empobrece a toda una generación”

“Ya ni siquiera estamos hablando de que dificulte la emancipación, sino de que el problema está siendo grave hasta el punto de estar empobreciendo a toda una generación”, afirma Andrea González Henry, presidenta del Consejo de la Juventud de España. La entidad reclama al Gobierno ampliar el parque público de vivienda, regular efectivamente el mercado del alquiler y garantizar que las políticas públicas de vivienda respondan a las necesidades de esta edad. El Consejo ha calculado que incluso el riesgo de pobreza o exclusión social entre jóvenes se dispara del 25,9% al 43% tras pagar el alquiler.

Almudena Moreno Mínguez, catedrática de Sociología en la Universidad de Valladolid, comenta que “España siempre ha dedicado menor gasto social en jóvenes que otros países europeos y se caracteriza por dedicar gran parte de su gasto social a pensiones”. La investigadora aclara que el indicador de gasto social de los Estados en juventud es difícil de comparar, porque reúne muchas variables como becas, políticas laborales y educativas o ayudas a los alquileres.

La socióloga especializada en juventud, familia y género destaca que “la clase social es un factor determinante en cuanto a las estrategias vitales y las expectativas que [los jóvenes] tienen de la independencia”. Recomienda que se diferencie el análisis entre diferentes realidades e incluso géneros, porque hay una “reproducción de la desigualdad”. Además, destaca el “familismo cultural” del país: “En los países del norte de Europa, la ayuda familiar es económica para que se vayan de casa; en España tradicionalmente, la ayuda familiar es ayuda residencial: ‘Quédate en casa que nosotros te procuramos lo que necesites”.

La compra no es una “alternativa real para la mayoría”, describe el informe. El precio medio de una vivienda libre se sitúa en 223.000 euros, según han calculado con información del Ministerio de Transportes, por lo que un joven debería dedicar íntegramente su salario durante 15,6 años para poder comprar un piso. La entrada necesaria para acceder a una hipoteca alcanza los 66.900 euros, lo que requeriría los ingresos de 4,7 años para solicitarla.

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