Las graves incidencias detectadas en el ‘Isaac Peral’, el primer submarino de la Armada española construido íntegramente en España, ha reabierto la discusión sobre si seguir con este programa militar o volver a consorciarse con otros países
Los problemas que ha sufrido el Isaac Peral, el flamante submarino S-81 de la Armada española, ha reabierto la discusión sobre la conveniencia de seguir con el programa de diseño y construcción de submarinos militares íntegramente en España. El equipo de A fondo de La Vanguardia ha publicado las incidencias que esta nave sumergible ha tenido desde su botadura en 2023 que van desde torpedos que fallan, daños inesperados durante misiones de la OTAN hasta el hecho de que la nave ha pasado más horas en el taller que en el mar.
¿Tiene remedio esta situación? Gemma Saura, redactora del equipo de A fondo de La Vanguardia, explica, en el vídeo que precede a este texto, los dos alternativas que se plantean para resolver el problema: seguir en solitario o establecer alianzas europeas. En conversación con Enric Sierra, vicedirector del diario, Saura señala que hay países como Italia o Noruega que han pasado por la misma circunstancia que España y han decidido cambiar su estrategia cosa que el Gobierno español no se plantea.
Gemma Saura relata las razones por las que España apostó por tener soberanía en la construcción de los submarinos militares tras una agria ruptura de su alianza con Francia en esta materia hace veinte años. El primer de los cuatro submarinos diseñados y fabricados íntegramente en España se entregó en 2023, con doce años de retraso, y costó más del doble de lo previsto (de 2.135 millones a 4.339 millones).
El ministerio de Defensa sostiene que los problemas detectados en el Isaac Peral se van resolviendo y son un aprendizaje para que los tres que se botarán próximamente salgan más perfeccionados. El siguiente submarino S-82 se llama Narciso Muntoriol y está previsto que se entregue a la Armada este mismo año.