La resolución, promovida por Ghana, insta a entablar un diálogo sobre posibles reparaciones futuras y contó con la abstención de la mayoría de los países europeos.
Las Naciones Unidas votaron este pasado miércoles una resolución para reconocer la esclavitud transatlántica como el “crimen más grave contra la humanidad” y exigir reparaciones por el secuestro y la venta de al menos 12,5 millones de africanos entre los siglos XV y XIX.
Ghana, el impulsor de la medida, alegó que las consecuencias por este episodio de la historia todavía persisten a día de hoy, incluidas las desigualdades raciales. “La ruptura definitiva que supuso en la historia mundial, su magnitud, duración, carácter sistémico, brutalidad y consecuencias duraderas siguen condicionando la vida de todas las personas a través de regímenes racializados de trabajo, propiedad y capital”, afirma el documento presentado por el país africano.
Votación de Naciones Unidas
123 a favor, 3 en contra, 52 abstenciones
En total, 123 países apoyaron la resolución, que no es jurídicamente vinculante, pero tiene peso político, mientras que solamente tres votaron en contra: Estados Unidos, Israel y Argentina. Por otro lado, 52 países se abstuvieron, entre ellos Reino Unido y la gran mayoría de países europeos.
El representante de Estados Unidos ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, Dan Negrea, explicó el sentido de su voto por ser “muy problemático en innumerables aspectos”, pese a mantenerse en su “firme oposición y condena de los agravios históricos derivados de la trata transatlántica de esclavos”.
“Estados Unidos no reconoce un derecho legal a la reparación por agravios históricos que no eran ilegales en virtud del derecho internacional en el momento en que se produjeron”, afirmó Negrea. Además, el representante estadounidense afirmó que el texto promueve agendas “específicas” y fomenta la creación de nuevos grupos de trabajo y “costosos”.
El secretario general del organismo, António Guterres, se refirió a la trata transatlántica de esclavos como una “traición profunda a la dignidad humana” y denunció que se convirtiera en “una maquinaria de explotación masiva y deshumanización deliberada”.
Por su parte, Reino Unido ha defendido su abstención alegando que se opone a “crear una jerarquía de atrocidades históricas”, que “simplifica la complejidad y la enorme magnitud del sufrimiento padecido en diferentes contextos”. En anteriores resoluciones, EE.UU., Israel y Argentina han coincidido en su voto rechazando propuestas como “exigir un alto el fuego inmediato, incondicional y permanente en la guerra de Gaza” en junio del 2025.
Un nuevo orden para Oriente Próximo