Por la notoriedad mediática e importancia objetiva que tiene, vamos a comenzar este editorial por la denuncia de violación contra el DAO de la Policía Nacional, José Ángel González, conocido como Jota. No tenemos duda de que las acusaciones realizadas por una inspectora de la propia Policía sean veraces, es más, estamos convencidos/as de que no será el único caso de estas características entre los mandos policiales. Pero no por ello dejan de llamar la atención algunas cuestiones que rodean al caso. Primero, que, según refieren los medios, haya grabación de todo lo ocurrido, algo que no suele acontecer. Y en segundo lugar, la respuesta del ministro del Interior, el señor Grande-Marlaska, que ante la solicitudes de dimisión por parte de los grupos parlamentarios situados a la derecha del Régimen, manifestó que “solo dimitirá si la denunciante no se ha sentido protegida”, alegando que “no tuvo conocimiento previo de los hechos denunciados”. Es la primera vez que vemos que se derive hacia la persona denunciante la responsabilidad de la dimisión política de un alto cargo. Todo resulta sumamente extraño, salvo la coherencia entre la conocida personalidad del hasta hace unos días DAO de la Policía Nacional y los hechos que la denunciante le atribuye.

El Gobierno, y especialmente Pedro Sánchez, sigue con su hábito de hacer anuncios genéricos y en muy buena medida virtuales como herramienta político-electoral, aunque el éxito de tales prácticas es cada vez más limitado. El último de ellos es el relativo a la desclasificación de los documentos del 23-F en el Consejo de Ministros del martes 24 de febrero. Ese anuncio suena bien, pero la realidad normativa y legislativa impide que los documentos clave de esos hechos sean desclasificados, en caso de seguir existiendo. El pasado 22 de julio, el Consejo de Ministros aprobó un nuevo proyecto de Ley para la Información Clasificada, y la remitió al Congreso para su tramitación parlamentaria. Tal cosa aún no ha ocurrido, por lo que ese proyecto de ley anunciado como la nueva legislación que vendría a sustituir a la franquista aún vigente (la Ley de Secretos Oficiales de 1968), no solo no ha sido debatido, sino que no hay ninguna garantía de que prospere dada la actual composición parlamentaria. De nuevo estamos ante un anuncio en el sentido estricto, es decir, publicidad política sin mayor alcance. En cualquier caso, sobre el 23F hay todo un conjunto de teorías, basadas en hechos relativamente bien conocidos, que han sido publicadas en diversas formas. La hemeroteca de la época, incluyendo la que corresponde al Consejo de Guerra celebrado, es bastante orientativa de lo que allí ocurrió y sobre lo que no quedan grandes dudas, aunque se haya pretendido hacer pasar por veraces hipótesis que poco o nada tienen que ver con la realidad de lo acontecido. El 23F fue una operación de Estado en la que interactuaron diversas líneas de trabajo, pero el resultado final y principal objetivo fue la reorientación del proceso de Reforma, es decir, su recorte, y la dimisión de Adolfo Suárez. Aunque nadie quiere acordarse de ello, Enrique Múgica-Hergoz, uno de los dirigentes más importantes del PSOE en la época, estuvo implicado hasta las cejas en el proceso de preparación del 23F; no sólo fue la monarquía, que por supuesto.

En un sentido similar, pero auspiciado en este caso por la Ministra de Sanidad, podemos observar también el caso del proyecto de ley que se está preparando y que serviría, nada menos, que para frenar los procesos de privatización llevados adelante en el marco del Decreto Ley 15/97. En el mejor de los casos, esa reforma normativa/legislativa no tendría ningún efecto retroactivo sobre todos los procesos de privatización que ya se han realizado, y de aprobarse, cuestión sobre la que igualmente existen muchas dudas dada la correlación de fuerzas parlamentarias, teóricamente y en el mejor de los casos solo se evitarían nuevas privatizaciones. Las grandes operaciones de mercantilización del Sistema Sanitario Público al amparo de la legislación vigente ya se han llevado adelante.
La «realidad virtual» se viene imponiendo en los últimos años como forma de acción política por parte del llamado “Gobierno de Progreso”. Nada de lo que anuncian es rigurosamente cierto: o “todo es mentira”, como el famoso programa de Cuatro, o se trata de medias verdades, que es la peor forma de mentir.
A nivel internacional, el avance del proyecto nazi-sionista encabezado por Trump se produce paso a paso. Lo hemos dicho muchas veces, pero lo reiteramos porque a veces cuesta entenderlo: ser nazi no tiene relación alguna con el coeficiente intelectual; ser nazi es optar por el desarrollo e implementación de un proyecto político asociado al capitalismo, muy especialmente en esta ocasión, y que tiene entre otras características políticas e ideológico-filosóficas los ataques a la racionalidad, a los derechos humanos y a los derechos políticos, entre los cuáles destaca el de la soberanía de los pueblos, es decir, el que cada pueblo articule su proyecto de vida y futuro en función de sus intereses y sus propias decisiones.

En el Caribe, la intervención en Venezuela va en esa dirección, pero con unos límites impuestos por la propia realidad, que la Administración Trump tiene que reconocer, a su pesar, y tener en cuenta. De nuevo se están centrando en el intento de liquidación del régimen socialista cubano, al que someten a un bloqueo brutal y criminal que se ha intensificado con la esperanza de rendirlo mediante el hambre y la falta de cobertura de las más elementales necesidades. El pueblo cubano está muy bregado en la lucha y creemos que por esa vía no van a conseguir los objetivos que se plantean. Esperamos que la solidaridad internacionalista hacia Cuba, que lo dio todo para apoyar procesos revolucionarios alrededor del mundo, sea eficaz. Estaremos en esa vía con todas nuestras fuerzas y posibilidades.
Está de plena actualidad la más que probable intervención en Irán con el objetivo, en principio, de liquidar la República Islámica. Parece ser que en los últimos días están rebajando esas expectativas, e incluso hablan de una intervención limitada esperando que a su vez la reacción por parte de Irán sea también limitada. El despliegue de recursos militares en la zona es absolutamente impresionante. No se asistía a nada similar desde la invasión de Irak en 2003, y en este caso aparentemente la movilización de recursos es aun mayor: dos portaaviones, entre ellos el más moderno de la armada yanqui, con sus correspondientes navíos de escolta; un despliegue enorme de la fuerza aérea; sofisticados recursos de espionaje y guerra cibernética, etc. Trump, a pesar de tener bajo su mando al ejército más poderoso del mundo, tiene el temor, por cierto muy fundado, de que la intervención en Irán le traiga serios problemas. El Estado persa tiene también un alto nivel de recursos militares, adecuados a su propia realidad y a sus necesidades de defensa; su ubicación geográfica le confiere la posibilidad de bloquear buena parte del mercado internacional del petróleo, lo que supondría un gravísimo impacto en la economía global.

Es obvio que el nazisionismo nos empuja hacia la III Guerra Mundial. Japón y la UE están en esa onda; en el caso de Japón, sin diferencias significativas respecto al eje nazi-sionista, y en el caso de la UE-OTAN, con algunos matices relativos a cómo actuar en el frente ucraniano. Acaba de aparecer publicado en TASS, agencia de toda solvencia, que según los servicios de inteligencia rusos, Francia y Reino Unido estarían dispuestos a transferir armamento nuclear a Ucrania ante el curso de los acontecimientos; si el nazisionismo encabezado por las actuales administraciones de EEUU e Israel es un riesgo para la humanidad, los tentáculos del Partido Demócrata en el mundo no lo son menos, como revela esta información. Los procesos de construcción de una guerra global son complejos, se necesita mucho dinero y tiempo. En la preparación de la II Guerra Mundial, los mandos militares nazis eran muy conscientes de ello y retrasaron en más de una ocasión los planes de Hitler para no precipitarse en las ofensivas militares. La URSS, que era muy consciente de que sería invadida por los ejércitos nazifascistas de prácticamente todos los países de Europa (entre los que hay que incluir la División Azul española), aprovechó al máximo el periodo de no-guerra con los nazis para prepararse para un escenario bélico que consideraban inevitable, tal como ocurrió finalmente.
De una forma directa, o parcialmente indirecta, todo un conjunto de acontecimientos que están sucediendo tienen que ver con ese proceso de preparación de la guerra auspiciado desde el eje yanqui-sionista y sus aliados: desde la reaparición de relativamente pequeños conflictos militares en África, Asia o incluso Europa hasta la dinamización de fenómenos que tienen otro origen, pero con importante capacidad de desestabilización, como el asunto del narcotráfico en México. El imperialismo no solo sigue teniendo a su servicio grandes ejércitos, sino que tiene amplísimos aparatos de “inteligencia” e intervención encubierta en diferentes frentes. No se puede perder de vista, porque es una parte de esa preparación para la guerra.
Don’t worry guys, the Mexican army is here to save everyone!
Oh wait, this isn’t the army…
This is the Special Forces of the Jalisco New Generation Cartel! pic.twitter.com/f6KjfNiXrm
— The Saviour (@TheSaviour) February 22, 2026
Ejército del Cartel de Jalisco Nueva Generación, en un vídeo filmado hace unos años, con todo tipo de armamento de origen estadounidense.
Hay una gran diferencia entre el pensamiento y la capacidad de análisis materialista y los análisis procedentes del pensamiento burgués, aunque estos a veces gocen de una cierta brillantez. Hemos citado en nuestros editoriales en varias ocasiones el texto “El imperialismo, fase superior del capitalismo” de Lenin, en donde se describe en profundidad la época histórica en la que aún vivimos, y que tiene su comienzo a finales del siglo XIX con la hegemonía del capital financiero sobre otros elementos del sistema capitalista. La I Guerra Mundial fue la primera gran guerra condicionada por el desarrollo de ese modelo y las contradicciones que trajo consigo; la Segunda se enmarca perfectamente en esa etapa histórica, con la articulación de los proyectos nazi-fascistas como una novedad para adecuar las formas de dominación política del sistema capitalista a la coyuntura económica del momento. Actualmente, en las puertas de la III Guerra Mundial y con una crisis brutal expresada en los niveles de endeudamiento nunca antes vistos en la historia, aparecen de nuevo los proyectos nazisionistas, con sus matices, encabezados por las Administraciones de Trump y Netanyahu, a los que se ha sumado últimamente Japón. Esperamos y deseamos que ésta sea la última fase de la etapa del imperialismo capitalista y que de sus cenizas surjan nuevos modelos basados en la soberanía de los pueblos, la justicia social y el socialismo; esto ocurrió con la Revolución de Octubre durante la I Guerra Mundial y con la independencia nacional china y el socialismo en ese país después de la IIª.
No somos deterministas, la historia evoluciona dependiendo de la correlación de fuerzas y la inteligencia colectiva de las organizaciones que dirigen a los movimientos populares en cada Estado y a nivel internacional. Es nuestra responsabilidad estudiar y trabajar lo mejor posible para organizar el movimiento y el poder popular e impulsar la paz frente al imperialismo nazi-sionista. Y para que si finalmente hay guerra, ese bloque reaccionario sea derrotado nueva y definitivamente.
Izquierda Castellana, 24 de febrero de 2026