Valladolid se llena de tractores contra el acuerdo con Mercosur

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Valladolid vivió este martes una intensa jornada de protesta del sector agrario. Desde las diez de la mañana y hasta pasadas las siete de la tarde, agricultores y ganaderos protagonizaron una tractorada multitudinaria para mostrar su rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur y denunciar las consecuencias que, aseguran, tendrá para el futuro del campo.

La movilización arrancó desde el aparcamiento del estadio José Zorrilla, donde alrededor de 450 tractores comenzaron a concentrarse antes de iniciar la marcha. A paso lento, la caravana avanzó por la calle de las Mieses en dirección a la Consejería de Agricultura, convirtiendo las principales vías de la ciudad en un escenario poco habitual dominado por maquinaria agrícola y el sonido constante de las bocinas.

Mientras los tractores recorrían el itinerario previsto, unas 200 personas se congregaron a pie frente a la Consejería de Agricultura, a la espera de la llegada de los tractores. Fue allí donde se vivieron los momentos más tensos y simbólicos de la protesta, con la quema de varios peleles que representaban a figuras políticas como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo; el ministro de Agricultura y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a quienes los convocantes responsabilizan de la situación del sector.

Tras la parada en la Consejería, la tractorada continuó su recorrido hasta la Subdelegación del Gobierno y posteriormente por la acera de Recoletos, una de las zonas más céntricas y concurridas de la capital vallisoletana. El paso de los tractores despertó la curiosidad de numerosos vecinos y viandantes, que se detuvieron a observar y fotografiar una protesta que volvió a poner de manifiesto el malestar del mundo rural.

La movilización fue convocada por las organizaciones agrarias Unión de campesinos, UNASPI, Asaja, COAG y UPA que coincidieron en señalar el acuerdo con Mercosur como el principal motivo de la protesta. Según denunciaron, este pacto amenaza la rentabilidad de las explotaciones agroganaderas al favorecer una competencia que consideran desleal, al permitir la entrada de productos procedentes de terceros países con menores exigencias en materia laboral, medioambiental y sanitaria. Además, alertaron de las posibles implicaciones negativas para la salud de los consumidores.

Con esta tractorada, el sector agrario quiso dejar un mensaje claro a las administraciones: el campo no está dispuesto a asumir acuerdos que, a su juicio, ponen en riesgo su viabilidad económica y el modelo de producción europeo.

 

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