[Valladolid] «Queremos recuperar el espíritu antimilitarista y pacifista que tenía Valladolid en los años 90»

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La Plataforma Ciudadana Valladolid contra los Presupuestos de Guerra ha convocado para este viernes 30 de enero una jornada de reflexión y protesta coincidiendo con el Día de la No Violencia y la Paz. La cita desarrollará bajo el lema ‘¿Puede volver el servicio militar obligatorio?’. Desde la plataforma insisten en que no se trata de un debate teórico, ya que lo que hace unos años parecía impensable hoy vuelve a plantearse en varios países europeos. «Llevamos ya más de un año trabajando contra el rearme y contra el incremento del gasto militar», explica Jorge Rubio, miembro de la plataforma organizadora. «No son solo convocatorias puntuales. Queremos recuperar el espíritu antimilitarista y pacifista que tuvo Valladolid a finales del siglo pasado y ponerlo en relación con lo que puede venir ahora», remarca Rubio, quien considera que el posible retorno de la mili «está ligado a intereses económicos muy claros».

La jornada comenzará a las 19:00 horas con una charla-debate en la sede de la Federación Vecinal Antonio Machado, en la calle Vega. Media hora después, a las 20.30 horas, está prevista una concentración en la plaza de San Andrés, donde se leerá un manifiesto en contra del aumento del gasto en defensa y sobre lo que la plataforma define como «economía de guerra».

La memoria de la insumisión

Uno de los ejes centrales del acto será la recuperación de la memoria de la insumisión en Valladolid, una ciudad que en los años noventa fue especialmente activa en la oposición al servicio militar obligatorio. Para ello, la plataforma ha invitado a Juan Ángel Cantalapiedra y Raúl Alonso, dos referentes locales de aquel movimiento, que no solo se negaron a hacer la mili, sino que asumieron las consecuencias penales de su decisión. Ellos serán los protagonistas de la charla-Debate. «Nosotros no solo nos negamos a cumplir el servicio militar, utilizamos los juicios como una herramienta política», recuerda Cantalapiedra, que ingresó en prisión en 1993. «Nuestra estrategia era la desobediencia civil. No se trataba de escondernos, sino de cuestionar el militarismo de la sociedad y la propia existencia de los ejércitos».

Cantalapiedra tenía 23 años cuando fue condenado a dos años, cuatro meses y un día de prisión. Pasó por el centro penitenciario de Valladolid, en Villanubla y rechazó el tercer grado cuando se lo ofrecieron, una decisión que le llevó a volver a ingresar. «O estábamos presos o libres. No aceptábamos medias tintas», resume. Más de tres décadas después, asegura que no se arrepiente de nada. Todo lo contrario. «Mis convicciones siguen siendo las mismas y, con el clima belicista actual, todavía las tengo más claras», afirma.

Raúl Alonso, nacido en 1973, también de Valladolid, siguió un camino similar. Su intención era confrontarse directamente con el ejército y con un tribunal militar y para ello comenzó con una campaña de deserción. «Dejé de pedir prórrogas y renuncié a la objeción de conciencia. Esperé a que me llamaran a filas y me presenté en el cuartel el día que me llamaron. Lo hice para desertar a la primera oportunidad, que fue horas después», cuenta. Alonso lo hizo público en una rueda de prensa. «Éramos antimilitaristas y por tanto, estábamos en contra de la existencia del ejército», explica. Esa decisión le llevó a ser juzgado por un tribunal militar y a cumplir 21 meses de condena en la prisión de Alcalá Meco. «Personalmente valió la pena y lo volvería a hacer», afirma en declaraciones a El Norte. «Lo que me da rabia es ver que parece que el mundo ha ido hacia atrás. Hay países de Europa que han recuperado el servicio militar, otros que lo están estudiando, y los presupuestos militares se están duplicando o triplicando. España no es una excepción», justifica.

Cantalapiedra y Alonso impartirán esta charla y harán un ejercicio de memoria colectiva. Ambos subrayan que el objetivo es ofrecer herramientas para entender el presente, especialmente a quienes no vivieron la mili ni las campañas de objeción. «Habrá gente joven para la que todo esto suene lejano», apunta Cantalapiedra. «Por eso hablaremos de qué significaba el servicio militar, de qué valores transmitía un ejército que aún arrastraba inercias de la dictadura y de por qué surgió la insumisión».

Desde la plataforma organizadora insisten en que la movilización pretende abrir un espacio de debate público en la ciudad y reforzar una cultura de paz basada en la justicia social. Por eso hacen un llamamiento a vecinos y colectivos sociales de Valladolid para que se sumen a esta jornada contra el militarismo y la desigualdad social.

«Queremos recuperar el espíritu antimilitarista y pacifista que tenía Valladolid en los años 90» | El Norte de Castilla

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