Encuentro con Mijaín López. Deporte y anti-imperialismo
Deportistas populares, deportistas profesionales, profesores universitarios de cultura física, emblemáticos periodistas y militantes anti-imperialistas, vecinos/as en su gran mayoria, rindieron ayer homenaje a Mijaín López en la Escuela de Boxeo La Fábrika en Vallekas.
Conscientes que el arrope a esta gran figura (único deportista en ganar 5 oros Olímpicos de forma consecutiva, en este caso en lucha grecorromana) superaba lo meramente deportivo, el encuentro fue una auténtica expresión del poder del deporte como herramienta en la lucha por la paz y la soberanía de los pueblos frente al imperialismo.
De lo local a lo mundial
La charla partió de las enseñanzas que el deporte obrero castellano nos dejó, especialmente a través de la Olimpiada Popular antifascista de 1936, impulsada por el Comitè Català pro Esport Popular, para, posteriormente, adentrarnos en el modelo deportivo cubano.
Modelo costeado por todo el pueblo cubano a través de su Estado, donde no hay cabida para la discriminación por motivos económicos, raciales o sexuales. Un modelo cargado de valores sociales, al que puede acceder toda la población y en el que prima la educación y la salud del deportista. Un prototipo deportivo que gracias a la heroica lucha del pueblo cubano es hoy una realidad, que contó y cuenta con la solidaridad de la antigua URSS y China.
Mijaín López
Y, por fin, llegó el gran momento. Con una sencillez y cercanía abrumadora, Mijain expuso su vida desde sus inicios, estremeciendo a los asistentes con la superación de sus lesiones y, sobre todo, al mostrarse como un ejemplo de integridad al afirmar que ante la situación de bloqueo que persiste en Cuba, él «nació pobre, vivirá pobre y morirá pobre, pero más vale un corazón cargado de valores que de dólares», porque su cometido es devolver a su pueblo todo lo que le ha dado y mostrar al mundo que un deporte diferente no es sólo posible sino necesario.
Una interminable ovación cerró el encuentro que nos dejó, sin duda, un aprendizaje en esta embestida imperialista: el deporte es una herramienta de lucha por la paz y la soberanía de los pueblos. Un espacio a través del cual hacer pedagogia que muestre que ante los tiempos que corren, y para superar el imperialismo, no queda otra que la unión entre diferentes, unión no exenta de autocrítica, pero que no admite posturas de neutralidad ante situaciones de opresión, porque, como diría Desmond Tutú, «quién se muestra neutral ante una situación de opresión se posiciona del lado del opresor».


