Sobre las ambiciones del IV Reich y su Führer (Trump) sobre Groenlandia

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Ya lo hemos dicho en algún editorial, pero lo reiteramos con total solemnidad: estamos convencidos/as de que nadie en el seno de Europa, de la OTAN en general, resistirá ante una intervención yanqui en Groenlandia. Están impulsando un IV Reich a sabiendas de que eso provocará antes o después una guerra global, lo que no les preocupa excesivamente; quizás, por el contrario, ya tengan prevista esa eventualidad.

El problema de Trump, de la dirección actual de los EEUU y más particularmente de la alianza criminal nazi-sionista, no es en absoluto un “problema de salud mental”. El problema de Trump, como el de Netanyahu, no es que esté loco, al margen de que pueda tener algún tipo de alteración mental. El problema, y es donde hay que centrarse, es que están llevando adelante, últimamente con bastante rapidez, un proyecto de IV Reich en el que Trump es el nuevo Führer y Netanyahu su principal colaborador.

Está claro que si hay una intervención político-militar en Groenlandia, algo que de alguna forma ya está empezando a ocurrir, nadie del ámbito de la OTAN va a intentar, de verdad, frenarla. Algunos analistas se preguntan “inocentemente”qué quedará de la OTAN después de ello. Hace ya unos años Macron dijo que la OTAN estaba en muerte cerebral, y ese diagnóstico no ha hecho más que confirmarse con el paso del tiempo.

La tradición de Dinamarca en ese sentido es muy significativa. Cuando los ejércitos nazis invadieron el país en 1940, se produjo la siguiente conversación entre el general al mando de esos ejércitos, Kurt Himer, y el rey danés, Cristian X:

“El general Himer contestó que, personalmente, lamentaba mucho presentarse ante el rey con semejante misión, pero que no hacía sino cumplir con su deber de soldado […] Hemos venido como amigos, etcétera. Cuando el rey preguntó si podría conservar su guardia personal, el general Himer replicó […] que el Führer seguramente le permitiría conservarla. Estaba convencido de ello. El rey se sintió visiblemente aliviado al oírlo. En el curso de la audiencia […] el rey venció la tensión y, al fin, se dirigió al general Himer en estos términos: «General, ¿puedo, como viejo soldado, decirle una cosa? ¿De soldado a soldado? Ustedes, los alemanes, han realizado una vez más algo increíble. ¡Hay que admitir que es un trabajo magnífico!»”

William L. Shirer, Auge y caída del III Reich, Editorial Planeta, 2010, vol. II, p. 108.

Este era el espíritu danés en aquel momento, al menos de sus instituciones. En la actualidad ese espíritu se manifestará por lo menos de similar manera.

Sin embargo, la intervención en Groenlandia obviamente tendrá significativas consecuencias políticas y sociales, y será muy útil para seguir desenmascarando la verdadera naturaleza del proyecto de Trump.

Son de destacar las importantísimas movilizaciones que se están dando en los EEUU a raíz del último asesinato protagonizado por las fuerzas federales (el ICE) en Minneapolis, tanto en este Estado como en muchos otros. Ello supone que la potencialidad y el espectro de resistencia contra este nuevo imperialismo nazi-sionista es de una gran amplitud y potencialidad.

Si se hacen las cosas bien, con inteligencia y corazón, la victoria -por supuesto, no en cuatro días- es perfectamente posible.

9 de enero de 2026

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