Zelensky y el Guernica

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La semana pasada se ha votado por enésima vez (se viene haciendo desde 2013) una resolución de condena a la glorificación del nazismo y neonazismo y eliminación del racismo y la xenofobia en la Asamblea General de la ONU. Los resultados de esta votación fueron los siguientes:

Como se puede comprobar, el conjunto de la UE -y el Estado español con ella- han votado en contra de esta resolución junto a países “modélicos en su beligerancia contra el nazifascismo”, como Ucrania. No hay más que ver cómo las tropas del ejército ucraniano siguen utilizando la simbología nazi y bautizando sus unidades con nombres igualmente nazis.

Churchill, personaje no precisamente sospechoso de tener simpatías comunistas, dijo algo que se hizo célebre durante la II Guerra Mundial: “Toda Europa está bajo el dominio de los ejércitos nazifascistas, excepto España, que está bajo el control de su propio ejército fascista”. La orientación protofascista de las instituciones de la Europa continental no es ninguna novedad histórica. En coherencia con esa trayectoria vital, no resulta sorprendente en modo alguno observar cómo en esta nueva ofensiva del nazifascismo, encabezada por la Administración Trump, Europa se mantiene en el lugar del que en realidad nunca ha salido.

El martes 18 de noviembre, Pedro Sánchez llevará al “antifascista” Zelensky a visitar el Guernica en el Museo Reina Sofía. ¡Ay si Picasso levantara la cabeza! De un personaje con más credibilidad y legitimidad que la de Sánchez resultaría completamente estrafalario que, mientras impulsa a su manera -con una finalidad de rentabilidad exclusivamente electoral- el 50 aniversario de la muerte de Franco, alimente el resurgir cada vez más explícito del nazifascismo en Europa y en el mundo; pero de este trilero, que mientras dice una cosa hace justamente la contraria, no nos extraña nada. De Hitler a Trump, las prácticas habituales del nazifascismo incluyen, aplicado con diverso grado de inteligencia y coherencia, el engaño. No se puede creer en lo que dicen, hay que observar y analizar lo que hacen para sacar conclusiones útiles para el avance del movimiento popular y la lucha contra la III Guerra Mundial.

El martes 18 a las 12:00 hay una convocatoria junto al Reina Sofía para denunciar este hecho. Nos imaginamos que, tal como es tradicional en la política de la Delegación de Gobierno de Madrid, intentarán impedir que ese acto antifascista se pueda celebrar, pero es una obligación de las fuerzas y colectivos medianamente coherentes y responsables intentarlo.

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