El bolsonarismo ha iniciado su estrecha colaboración con la política de globalización de la guerra de Trump

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En paralelo -por tierra, tal como solicitaba el presidente Trump-, y dando continuidad a los ataques de las fuerzas navales yanquis en el Caribe y el Pacífico contra lanchas (teóricamente hasta la fecha han hundido 16 narcolanchas y matado a 64 personas), se ha abierto también una campaña de asesinato masivo de “teóricos narcotraficantes” en Río de Janeiro, que se ha saldado de momento con 121 muertos. Brasil es una realidad complejísima en muchos sentidos, en donde los Estados que lo componen tienen competencias muy amplias, entre otras, el control total sobre las fuerzas de orden público, auténticos ejércitos policiales a nivel de cada Estado (en Río de Janeiro se calcula que hay 40.000-45.000 policías militares y 12.000-14.000 policías civiles dependientes del Gobernador). Entre otros cuerpos, en esta operación en Río de Janeiro ha participado el BOPE (Batallón de Operaciones Policiales Especiales), cuya actividad aparece reflejada en la película “Tropa de Élite”. La información relacionada con este macabro suceso no ha tenido, “curiosamente”, apenas reflejo en los medios de comunicación españoles.

Es muy necesario contextualizar lo que está ocurriendo en Brasil con la política nazisionista de Trump, “gran amigo” de Bolsonaro, en cuyo Partido Liberal milita el gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, que calificó la operación contra el “narcoterrorismo” como un “éxito”, salvo por la muerte de cuatro policías. Parece obvio que la operación puesta en marcha por el Gobernador de Río de Janeiro, sin contar en absoluto con el Gobierno Federal del presidente Lula y los ministros correspondientes, puede calificarse como un crimen. Hay que destacar que Lula, además de no ser consultado sobre dicha operación, estaba volviendo de una gira por el sudeste asiático.

Cláudio Castro y Jair Bolsonaro

Están poniendo de moda que en la lucha contra el narcotráfico “vale todo”. Contra el narcotráfico solo deberían caber aquellas medidas que tienen efectividad. El asesinato, aunque afecte a un número grande de personas, y en el caso de que realmente estuvieran vinculadas con el narcotráfico, no resuelve en absoluto el tema. Los muertos son sustituidos con facilidad y rapidez en unos ámbitos sociales en los que la gente no tiene muchas más perspectivas vitales que emplearse en ese “negocio” criminal. La lucha contra el narcotráfico es una cosa más compleja y seria, que implica un trabajo de información, concienciación y muy particularmente control de todos los circuitos económicos que viven de él. Para ello hay que mirar fundamentalmente a los sectores del capitalismo implicados, desde las entidades financieras a todo aquello que se incluye bajo la denominación de “economía criminal del capitalismo” (prostitución, tráfico de armas y personas, etc.), y que se ha ido ampliando a ámbitos cada vez mayores de este. Lo demás son maniobras mediático-políticas, que en este caso hay que seguir muy de cerca; con esta operación se da continuidad al clima de preguerra que el Gobierno de Trump impone sobre las costas del Caribe y el Pacífico cercanas a Venezuela y a Colombia. Simultáneamente, los EEUU avisan al Gobierno Federal de Lula en Brasil de que tienen suficientes recursos y herramientas para intentar desestabilizarlo en varios planos, todo ello pensado en neutralizar cualquier intento por parte del Gobierno de Lula de criticar u oponerse, más o menos activamente, a la invasión militar de Venezuela por parte de los EEUU.

Cuando hablamos sobre el narcotráfico, la forma de combatirlo y su complejidad, así como la articulación del conjunto del Sistema capitalista actual a su alrededor, hablamos con conocimiento de causa. Izquierda Castellana fue durante muchos años parte significativa de la lucha contra el narcotráfico en el vallisoletano barrio de Pajarillos, y esa experiencia directa nos permitió conocer a fondo dicho fenómeno criminal y sus vínculos institucionales, incluyendo los policiales, judiciales y por supuesto, a los políticos. Es bueno recordar que una de las primeras medidas que tomó Zapatero fue una reforma del Código Penal en lo referente a los delitos contra la Salud Pública cuya aplicación puso en libertad de forma inmediata a cientos de narcotraficantes, incluyendo a bastantes de los que habíamos conseguido llevar a juicio, condenar y encarcelar.

Movilización contra el narcotráfico en Pajarillos, Valladolid

En paralelo a los sucesos en Río de Janeiro, los gobernadores de derechas en Minas Gerais, Goiás, Brasilia y otros Estados están impulsando una maniobra denominada “Consorcio de la Paz”, tratando de montar un “movimiento confederal” con el que neutralizar al Gobierno central de Lula da Silva. Este método ya fue utilizado en Bolivia de una forma contundente y pertinaz contra el ascenso del MAS y los primeros gobiernos de Evo Morales.

Para finalizar, vamos a comentar brevemente algunas de las cuestiones de actualidad en la situación política en el Estado español.

En cuanto a la comparecencia de Pedro Sánchez en el Senado, cabe señalar la frivolidad cada vez mayor del conjunto de los medios de comunicación en el Estado español, incluyendo los teóricamente progresistas. Parece ser que al final, para los analistas políticos del Régimen del 78 en sus diversas variantes, la clave de la intervención fue el manejo por parte del compareciente de esa prótesis ocular llamada gafas. Toda una expresión de a dónde ha llegado precisamente el Régimen de la II Restauración Borbónica. “Cosas veredes que non creeredes, amigo Sancho”.

Algunos titulares sobre las gafas de Pedro Sánchez en la prensa

Por otro lado, comienza hoy el juicio del Fiscal General del Estado, acusado de revelación de secretos sobre los que tenía conocimiento por su función. La cuestión no es si ha sido el primero o el segundo en desvelar esos secretos, tal como plantea alguna prensa, sino si los ha descubierto o no, rompiendo con lo que la Ley marca: la protección de los secretos que han llegado a su conocimiento en función de su cargo. En su pequeña novela “Requiem por un campesino español”, Ramón J. Sender cuenta la historia de un cura que, rompiendo el “sigilo sacramental”, denunció a un militante antifascista tras recibir información sobre su paradero bajo secreto de confesión, lo que le costaría la muerte al campesino. En definitiva, una muestra de cómo en este país la guarda de los secretos profesionales tiene cada vez menos seguidores/as y está siempre condicionada a su utilidad política.

La otra cuestión que merece la atención de los medios de comunicación es el final del ciclo Mazón como Presidente de la Generalitat Valenciana. En una intervención realizada en la mañana del lunes, en un discurso poco claro, anunciaba que se retira del cargo. Seguramente ahora se podrán abordar otras cosas de importancia en la crisis de la DANA.

Los medios de comunicación en el Estado español, en el Régimen de la II Restauración borbónica, abonados a él casi en un 100%, son herramienta especial y privilegiada para manipular y anestesiar a la opinión pública, independientemente de si son escritos, audiovisuales o radiados. Es difícil encontrar un panorama similar en algún país europeo, y aunque en todos los sitios cuecen habas, aquí se cuecen a calderadas. Esto tiene una conexión muy directa con la forma en que se hizo la Transición del franquismo al Régimen monárquico constitucional. Al final parece que a Juan Carlos I es al que la jugada no le ha salido especialmente bien, al menos en su última etapa: no está invitado a la conmemoración institucional del 50 aniversario de la Restauración monárquica, precisamente en su persona. Ya veremos cómo lo justifican en el futuro. Urge reiniciar la actividad específica por la construcción de una República democrática y popular que rompa con este Régimen neofranquista, aún peor en algunas cosas que al que sustituye.

Izquierda Castellana, 3 de noviembre de 2025

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