María Corina Machado, lideresa de la oposición al movimiento progresista y antiimperialista en Venezuela, y por tanto en Latinoamérica, ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz.
Nos sorprende la estupidez de los medios de comunicación españoles, a pesar de las reiteradas muestras que hacen de ello desde tiempos inmemoriales, empezando por El País, que titula la cuestión como “Trump se queda sin el premio Nobel de la Paz. La opositora venezolana María Corina Machado se lleva el galardón”; o en el caso del Español, “La opositora venezolana, María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, cuando Trump aspiraba a conseguirlo”. ¿No se darán cuenta que es lo mismo?

Es más que evidente que darle el premio Nobel de la Paz a María Corina Machado es una forma, por cierto inteligente y maquiavélica, de entregárselo indirectamente a Donald Trump. O mejor dicho, lo cual es aún peor, de premiar su línea de acción intervencionista en Venezuela y en América Latina.
En los últimos días empezó a sonar en algunos canales informativos esa posibilidad, y Trump simultáneamente comenzó a decir que no tenía especial preocupación por a quien se le concediera finalmente el Premio Nobel de la Paz, en contra de lo que había reiterado anteriormente. Parece obvio que ese proceso ha estado coordinado entre las diversas fuerzas del imperialismo en sus diferentes variantes con la intención de crear un elemento novedoso -y con una gran potencialidad, no hay que ignorarlo- para la intervención mediática, política y militar en Venezuela.
En los próximos días veremos cómo a través de la nueva depositaria del Premio Nobel de la Paz se organiza una línea de criminalización en contra del Régimen Bolivariano de Venezuela. Se retomará la cuestión de las elecciones, se impulsarán maniobras provocadoras que pueden incluir la aparición pública de María Corina Machado (prófuga de la Justicia) en cualquier lugar de Venezuela, incluyendo Caracas, y a partir de ahí veremos cómo se profundiza la escalada injerencista, con la previa intervención de la brigada mediática imperialista, en la que sin lugar a dudas participará la prensa española y probablemente también el “Gobierno de Progreso”.

No resulta muy difícil interpretar lo que ha ocurrido en Noruega: el imperialismo camina hacia la guerra global, pero de una forma más planificada e inteligente de lo que lo hacía durante la Administración de Biden.
El escenario en Oriente Medio se va cerrando, al menos transitoriamente y ya veremos por cuánto tiempo, algo de lo que nos alegramos, pero simultáneamente se abre de par en par el escenario de la intervención mediático-militar en Venezuela. La defensa de la soberanía y la solidaridad con el pueblo venezolano debería de ser similar a la que se ha mantenido en los diversos pueblos del Estado español respecto al pueblo palestino. Nos tememos que de entrada esto no va a ser así, entre otras cosas, debido a la presión mediática e institucional.
Izquierda Castellana, 10 de octubre de 2025