Por la paz, contra el imperialismo

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Estamos asistiendo a un proceso de aceleración de las contradicciones y conflictos, y por supuesto de sus manifestaciones, en el marco global, a nivel europeo y también en el Estado español. Ese proceso de aceleración y/o intensificación de los conflictos que ocurre a todos los niveles tiene, a grandes rasgos, dos tipos de expresiones:

Las que se corresponden con los Estados socialistas y/o antiimperialistas, que son claras y generalmente transparentes. En ese campo hay que situar la reciente reunión de la Organización de Cooperación de Shanghai o el desfile realizado en Pekín en conmemoración del 80 aniversario de la victoria del ejército y del pueblo chino contra la invasión japonesa de su territorio, un eje esencial de la contribución de primer orden de ese país, China, a la lucha antifascista internacional. En la celebración de esa efemérides se trasladó un relato claro de la historia de la humanidad en el último siglo, y simultáneamente se expresó la articulación de una correlación de fuerzas cada vez más favorable al campo del antiimperialismo y del antifascismo, o lo que es lo mismo, a favor de la humanidad y la civilización.

Por otro lado, y de forma más o menos simultánea, se pusieron de manifiesto graves atentados a los derechos de los pueblos y/o a los auténticos derechos humanos, procesos que como es habitual se hacen de forma torticera y totalmente manipuladora. Hay múltiples ejemplos de las actividades criminales del imperialismo y sus aliados, pero vamos a señalar aquellas que nos parecen de mayor significación:

– El impulso al genocidio en Gaza de forma planificada y sin que los organismos e instituciones occidentales articulen medidas medianamente coherentes y eficientes en su contra. Más bien lo que estamos viendo es puro postureo -tarde, mal y a rastras- combinado con una represión más que significativa contra las movilizaciones propalestinas. En primer lugar, es de destacar el caso del Reino Unido y la declaración como organización terrorista de Acción Palestina, con la consiguiente detención de cientos de sus simpatizantes. En el caso del Estado español, el Gobierno de Progreso, después de hacer unas declaraciones “muy bonitas” sobre el asunto, se dedica a reprimir las movilizaciones de apoyo a Palestina en la Vuelta Ciclista por la participación en ese evento de un grupo sionista. Hasta ahora van más de un centenar de detenciones, que seguramente aumentarán en los próximos días, y dentro de no mucho se conocerán los expedientes sancionadores puestos en marcha a través de la aplicación de la Ley Mordaza. Para el miércoles 10 está prevista una reunión en Madrid entre responsables de la represión, de la “inteligencia del Estado” y de “la comunicación” para ver cómo confrontan la última etapa de la Vuelta en Madrid.

Titular de una información de El Norte de Castilla sobre el despliegue policial para el jueves 11 de septiembre

Aunque nos parecen totalmente pueriles, queremos destacar, por el chauvinismo que encierran, las declaraciones de algunos portavoces de las antaño organizaciones soberanistas de izquierdas de Cataluña y Euskal Herria por el apoyo popular a esas manifestaciones en sus respectivos pueblos, tratando de forma despectiva lo que ocurriría fuera de esos territorios, en lo que llaman con tono peyorativo España. Hasta ahora, en todos los pueblos del Estado ha habido movilizaciones masivas en contra del sionismo criminal, entre las que cabe destacar las ocurridas en la localidad de Mos, Pontevedra. Como Comuner@s del siglo XXI no podemos más que alegrarnos de esta respuesta antisionista generalizada.

Un instante de la concentración en Mos, Pontevedra

El ataque de las fuerzas mercenarias sionistas en Qatar, con el objetivo de asesinar a la comisión negociadora de Hamás que iba a debatir el proceso de paz propuesto por los EEUU, es expresión de la deriva paranoica del Gobierno de Netanyahu. Desgraciadamente los efectos prácticos de su paranoia son muy reales y criminales.

– Otro elemento de primera importancia y que no ha hecho más que empezar, es la críptica preparación de la invasión militar de Venezuela por parte de los EEUU, cuyos objetivos no acaban de aclarar, probablemente porque ni sus impulsores tienen clara aún la cronología de un proceso que irán construyendo sobre la marcha. Es evidente, sin embargo, que el objetivo final de la operación es hacerse con los recursos naturales de Venezuela, empezando por el petróleo, pero también el gas natural, el oro, etc. Para ello necesitan acabar con el Régimen chavista, que es el que mantiene la soberanía de Venezuela. No conseguirán derrotarlo, tal como comprobaremos en las próximas semanas.

– La crisis crónica -económica y política- en Francia, con el nombramiento de cinco primeros ministros en menos de dos años, refleja la situación de inestabilidad de ese Estado, que no encuentra su ubicación desde la I Guerra Mundial. Aunque de la IIª consiguieron salir bien parados, a pesar del vergonzante papel que jugaron en la Guerra Antifascista, no acaban de encontrar -ni lo harán- su sitio en el escenario internacional, ni tan siquiera en el europeo. Sin embargo, son de los más esforzados en hacer amagos de intervenir en contra de Rusia, incluyendo la vía militar. Macron también está instalado en un mundo de fantasías y de pensamiento mágico, el que inunda hoy al imperialismo, que lo aleja progresivamente de la realidad. Se podría decir algo similar de la mayoría de Estados de la UE, y cómo no, de España.

Protestas en París durante la huelga del 10 de septiembre

– Estos días la Ministra de Defensa, Margarita Robles, exponía que 8.000 miembros del Ejército ucraniano se han formado en cuarteles españoles. Más de una vez hemos señalado que esa colaboración en la guerra contra Rusia no iba a salir de gratis de forma indefinida. Los hechos ocurridos en la noche del 10 de septiembre en Polonia ponen esto de manifiesto. Rusia ejerce su derecho a defenderse allí desde donde la atacan.

El mundo occidental, el imperialismo, atraviesa una profundísima crisis en todas las esferas, y para intentar salir de ella sólo se les ocurre un camino: la Guerra. En este sentido, los acontecimientos en Nepal son un ejemplo adicional de lo que es la política de crimen organizado y desestabilización impulsada por el imperialismo, en una zona del mundo de especial delicadeza desde el punto de vista geoestratégico.

Nuestra línea de trabajo, en cuyo contenido y ajuste a la realidad dedicamos esfuerzos permanentemente, es clara: luchar contra la guerra y simultáneamente hacerlo por reforzar el polo antiimperialista que está por la paz y el progreso de la humanidad y la civilización.

Izquierda Castellana, 10 de septiembre de 2025

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