Esta industria genera un 9,9% del empleo total y el 11,8% del valor añadido bruto, mientras que la media europea se sitúa en 13,7% de puestos de trabajo y el 15,6% del valor añadido
Durante el último cuarto de siglo, la industria española ha ido perdiendo fuerza de forma constante. Entre el año 2000 y 2025, el sector ha destruido uno de cada cuatro empleos que tenía entonces, alrededor de 724.000 puestos de trabajo. Hoy, apenas uno de cada diez trabajadores en España está empleado en el sector industrial, una cifra muy alejada del 17 % que representaba al inicio del milenio.
Pero no solo ha descendido el empleo. La aportación de la industria al conjunto de la economía también se ha reducido en más de seis puntos porcentuales: del 17,9 % en 2000 al 11,8 % en 2024. Esto sitúa a España muy por debajo del objetivo marcado por la Unión Europea, que aspira a que el 20 % del VAB (valor añadido bruto) provenga de la industria.
De potencia emergente a país de servicios
Esta evolución refleja un cambio profundo en el modelo económico del país. Tras las reconversiones industriales de los años 80 y 90, que supusieron fuertes ajustes en sectores como la minería o la siderurgia, España apostó con fuerza por el turismo y los servicios.
Con la entrada en la UE, muchas regiones industriales tradicionales comenzaron a languidecer ante la competencia global, la liberalización de mercados y la falta de inversión tecnológica.
La crisis financiera de 2008 y la posterior pandemia aceleraron aún más este viraje. Hoy, más del 75 % del empleo en España se concentra en el sector servicios.