El imperialismo nos empuja hacia la guerra global

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El imperialismo nos empuja hacia la guerra global.

La última crisis bursátil, sobre la que escribiremos un próximo editorial, pone de manifiesto una vez más la extrema fragilidad del sistema financiero capitalista. En un solo día se volatilizaron tres billones de dólares de los mercados, pero ese no es el aspecto más problemático de la cuestión, porque con la misma facilidad con la que se destruye ese dinero «virtual», se vuelve a crear.

La cuestión principal de este asunto es el pánico en que entró «el Sistema» en cuanto se conocieron algunas informaciones que no se correspondían con las previsiones realizadas –muy especialmente en lo referente a las expectativas con la I.A.-, que no están resultando para nada como se imaginaban. Es normal: su tendencia cada día más acusada a confundir los deseos con la realidad les pasa factura. Otra cuestión que está en la base de la pasada crisis bursátil es todo lo relacionado con el bajón, por no decir parón, del negocio con los locales comerciales y de oficinas, así como también del negocio turístico (algunos de los principales hoteles de San Francisco arrastran un 40% de morosidad en sus cuentas).

Diversos inversores decidieron pedir prestado a la banca (cosa habitual desde hace muchos años) para comprar edificios de oficinas y locales comerciales; al caer ese «negocio», sin perspectiva de recuperación, el alquiler de tales locales o no se materializa o no da para pagar los créditos, con lo cuál las entidades financieras más comprometidas con esas operaciones están en una auténtica situación de riesgo de quiebra, algo con bastantes similitudes con respecto a la crisis de 2007/2008, que en aquella ocasión afectaba al sector inmobiliario de la vivienda (también sobre este tema haremos un editorial específico, porque consideramos que es de vital importancia conocer los mecanismos que generan las crisis bursátiles, sobre las que no nos cuentan nada que tenga que ver con la realidad).

Si traemos aquí este asunto es para poner de manifiesto la profundidad de la crisis del sistema imperialista, de la que les es imposible salir por métodos ordinarios. De ahí que sigan dando pasos cada vez más audaces hacia la globalización de la guerra; es en este tema en el que vamos a centrar el editorial.

Queremos iniciarlo por algo que nos parece del mayor interés: la intensificación de la guerra contra las mujeres. Sobre ello pudimos ver también algunas expresiones en las pasadas Olimpiadas de París. La violencia/guerra contra las mujeres es uno de los tipos de violencia que el capitalismo/imperialismo utiliza extensa e intensamente. No deja de ser curioso, ciñéndonos al caso del Estado español, que a pesar de la prolífica producción legislativa y normativa del llamado «Gobierno de Progreso» esta violencia vaya a más, cuantitativa y cualitativamente. «Las violaciones en manada se disparan un 64% en 5 años, la mayoría hacia menores de 15 años» (el Periódico, 6 de marzo de 2024); ello es porque no se abordan los problemas de fondo que generan esa violencia, o cuando se hace es justo en el sentido contrario. El episodio de la boxeadora argelina Imane Khelif, que noqueó en pocos segundos a su contrincante, es un tema complejo, pero que de nuevo se resolvió objetivamente en contra de los intereses de las mujeres. Imane Khelif, por los datos conocidos, tiene el llamado síndrome de Morris, que consiste en que desde el punto de vista de su genotipo es un varón, es decir XY, pero con una incapacidad para la respuesta androgénica, es decir, su organismo mantiene un fenotipo esencialmente femenino, porque en cuanto a la conformación de los signos externos sexuales no se desarrollan como debería de ser según su naturaleza. Se trata de lo que en medicina y en genética se llama una «quimera», hermafroditismo verdadero, cuestión que ya habíamos comentado en términos generales  en un editorial anterior. Insistimos, se trata de un tema complejo. La pregunta es por qué se le ha incluido en el grupo de las mujeres y no en el de los hombres. Para concluir con esta cuestión, comentar el desastre de la ceremonia de inauguración de las olimpiadas fecalizadas. «La contaminación fecal de las Olimpiadas de París«. Las pasadas Olimpiadas fueron especialmente nefastas para los derechos de las mujeres, aunque no sólo, pues el conjunto de las y los atletas se vieron claramente perjudicados por la mala calidad de la comida, por la ausencia de aire acondicionado, por las «camas de cartón»… Todo ello fue objeto de críticas generalizadas, aunque en la prensa española apenas se hayan hecho eco de tal cosa.

Pero vayamos a la parte que configura el eje del editorial.

El imperialismo ha decidido dar un paso muy significativo en la dirección de la guerra global; probablemente no es el definitivo, aún necesitan más preparación, pero es un paso que hace que ésta sea difícilmente reversible, y además lo han hecho de forma simultánea en todos los escenarios en los que ya hay guerras territoriales.

En Oriente Medio, la continuación del genocidio sobre el Pueblo palestino es una auténtica evidencia de ello, y además se acompaña de los asesinatos selectivos de distintos dirigentes de las diversas facciones del movimiento de resistencia que colaboran estrechamente contra el nuevo intento de colonización de Palestina. Las fuerzas más significativas del imperialismo occidental (Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania) insisten a Irán y al conjunto del eje de resistencia para que no respondan al genocidio ni a las provocaciones, porque la respuesta del Estado sionista con su pleno apoyo sería más que temible. O sea, que se trata de aguantar estoicamente, porque si no será peor. No parece que vayan por ahí las cosas, aunque obviamente las amenazas del imperialismo hay que tomarlas muy en serio. Parece que en el seno del Estado persa se están decantando claramente las posiciones a favor de una respuesta medida pero contundente. El vicepresidente de Irán, que parece que representaba a los sectores más reacios a organizar una respuesta contundente, ha dimitido.

Las conversaciones de «Paz» que incluirían el intercambio de prisioneros/as vuelven a ser retomadas por el Gobierno de Netayahu en una actitud hipócrita y dilatoria. Hamás ha respondido con claridad y contundencia: las bases para una tregua e intercambio de prisioneros están bien delimitadas en la propuesta de Biden, que ellos ya en su momento apoyaron y siguen apoyando. Se niegan a que una «negociación-trampa» se inicie sobre nuevas bases.

Los Estados Unidos están concentrando en la zona un importante número de fuerzas militares, que entre otras incluyen dos portaaviones con sus correspondientes flotas y un submarino atómico. La cosa va completamente en serio. Pero las capacidades y voluntad de las fuerzas de la resistencia también, tal como ha quedado claro a lo largo del tiempo, especialmente en los últimos meses.

En el otro escenario más caliente, la guerra de la OTAN en territorio ucraniano contra Rusia, que últimamente también se ha extendido a ese país, ha entrado en una escalada especialmente peligrosa, no porque se ponga en cuestión el resultado final, sino porque apunta de forma descarada a la nuclearización de la guerra con el incendio provocado por el ejército ucraniano  de la central de Zaporiyia. Es todo un ejemplo de la absoluta irresponsabilidad de la barbarie capitalista.

La ofensiva ucraniana, articulada en buena medida por las fuerzas mercenarias de la OTAN y desde luego con el armamento facilitado por esa alianza criminal, está teniendo en lo inmediato unos efectos interesantes para el bando capitalista, especialmente en el sentido propagandístico y mediático. Pretenden dar la impresión de que han retomado la iniciativa y con ello se ha entrado en una nueva fase de la guerra con características diferentes y más favorables al eje imperialista. Coyunturalmente así es, pero parece muy difícil, por no decir imposible, que tal situación tenga un alcance estratégico.

En unas pocas semanas veremos una reconducción del asunto, lo cuál no quiere decir en absoluto que dejemos de asistir a nuevos episodios de estas características.

Venezuela. Lo de Venezuela es de lo más patético que se puede ver en el marco de las maniobras imperiales. Pero ojo, para ellos tiene sentido crear en Venezuela una especie de duda sistemática sobre su institucionalidad, y que en un momento dado y después de un «calentamiento ad hoc» les permita intentar una intervención militar. No es nada sencillo, pero esta gente es muy osada, aventurera e irresponsable. La humanidad en general y las sociedades de cada país en particular les importan un bledo, lo único que les importa es el beneficio de sus negocios.

En el Mar de China meridional están maniobrando especialmente través de Filipinas.

En síntesis, pretenden avanzar en estos momentos con la mayor celeridad posible hacia un escenario de guerra global.

Nosotras y nosotros tenemos conceptualizada y en alguna medida interiorizada esta situación, pero hemos de profundizar más en ello mediante el estudio y la preparación ideológica y organizativa.

Tal como hemos dicho en otras ocasiones, si no podemos parar la guerra tenemos que contribuir todo lo posible para que la ganemos las fuerzas populares y los Estados progresistas que defienden a la humanidad.

Izquierda Castellana, 13 de agosto de 2024

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