Los «jardines externalizados» del mundo occidental también se marchitan
Como en la versión más popular del ballet “El Cascanueces”, basada en la adaptación del cuento hecha por Alejandro Dumas y musicado por Chaikovski, los ratones asaltan la casa de los burgueses y les arruinan la cena de Navidad.
La operación político-militar de Hamas contra el Estado sionista de Israel (encabezado por un Gobierno de ultraderecha que nada tiene que envidiar en cuanto a brutalidad a los gobiernos nazis de la Alemania hitleriana) es objetivamente una intervención de larguísimo alcance. No solo en el plano militar, en el cual han infligido una derrota histórica a las Fuerzas Armadas y de inteligencia del Estado hebreo, sino principalmente en los aspectos políticos y culturales.
Los palestinos de Gaza han elegido para su acción una fecha con una altísima carga simbólica, el 50 aniversario de la Guerra del Yom Kipur (octubre de 1973), en la que por primera vez la mayoría de los países árabes coordinados lanzaron una ofensiva militar contra el expansionismo sionista. Por cierto, en ésta participó un pequeño grupo del ejército cubano, en coherencia con el sentido internacionalista que siempre guió a ese Estado socialista. Si bien esa guerra no supuso desde el punto de vista militar una victoria para el mundo árabe, sí que lo fue desde el político. El Estado hebreo tuvo que incorporar a su línea de pensamiento y acción la negociación estratégica con Palestina.

En esta ocasión también es posible que, de forma absolutamente bárbara, pues tienen capacidad técnica y deshumanización suficiente para ello, Israel tome unas severísimas represalias -como ya están haciendo- contra el pueblo de Gaza. Están utilizando bombas de fósforo blanco sobre la población palestina (información que solo ha aparecido, hasta ahora, en el periódico Granma) y a fecha de 9 de octubre ya han asesinado a 141 niños y 105 mujeres. Pero políticamente la victoria del pueblo palestino de Gaza es un hecho irreversible.
Que viva la lucha del pueblo Palestino.
No es una guerra,
es un genocidioPor el fin de la ocupación, #PalestinaLibre#FreePalastine
Desde el Madrid comunero, nuestra solidaridad ✊🏼🇵🇸 pic.twitter.com/vAbai4KQ1o
— Izquierda Castellana (@IzcaNacional) October 9, 2023
Es absolutamente increíble la cantidad de estupideces que se leen y escuchan en los medios españoles, especialmente en aquellos ligados al Grupo PRISA. Reflexionan sobre los déficits del Mossad en base a que la operación realizada habrá necesitado al menos dos meses de preparación y que, a pesar de ello, ha pasado desapercibida a los servicios de inteligencia israelíes y occidentales. ¿Dos meses? ¿Cómo se puede ser tan superficial o imbécil? Hamás ha indicado que llevaban al menos un año preparando la operación.
Si en la Guerra del Yom Kipur de 1973 el ánimo de la población israelí y el propio Estado hebreo como institución quedaron seriamente tocados, la intervención de los pasados días pone de manifiesto la extrema fragilidad del Estado sionista y, por tanto, de la población que teóricamente tiene que proteger. Por muchas matanzas que provoquen en Gaza, esa cuestión no se revertirá en absoluto, y en todo caso, empeorará.
La única vía para resolver el conflicto palestino-israelí es una negociación justa con el reconocimiento de un Estado palestino plenamente independiente y viable. Hasta que esa solución llegue, el conflicto está servido, y las expectativas cada vez serán mejores para la parte palestina. Seguramente, como en el caso de Ucrania, asistiremos a una prolongación artificial del conflicto, porque las aspiraciones paranoicas de la extrema derecha religiosa en el Gobierno de Israel, absolutamente irrealizables (sobre todo en relación con Jerusalén) tienen un gran arraigo en el Gobierno sionista y además son apoyadas y alentadas por el imperialismo, en particular por el angloamericano. Tienen la derrota asegurada, pero una de las características del capitalismo, no ya maduro, sino podrido, es el de su incapacidad analítica. La irracionalidad y el pensamiento mágico son actualmente sus guías para el análisis y la toma de decisiones.
Tenemos una experiencia histórica muy importante y significativa, como la defensa de Numancia en la actual provincia de Soria. Los pueblos que habitaban la zona, de cuyo sustrato, junto al de muchos otros, se acabó nutriendo y conformando Castilla, decidieron morir defendiendo su territorio antes que rendirse frente al ejército imperial romano. Desde 2007, cuando Hamás ganó las elecciones en el enclave palestino, el Estado de Israel decidió someter al conjunto de la población (alrededor de 2,3 millones de personas en 365 kilómetros cuadrados, lo que supone una densidad de 5.500 personas por km2, con una edad media que no supera los 18 años y un 50% de la población menor de 15 años) a un asedio similar al que el Imperio Romano levantó contra Numancia. En aquel momento el Imperio ganó esa guerra porque la correlación de fuerzas impedía otro desenlace. A pesar de ello, el espíritu de la defensa numantina impregnó numerosos movimientos de resistencia en el mundo (Fidel Castro, por ejemplo, hacía con cierta frecuencia referencia a ello). En la actualidad, la correlación de fuerzas garantiza que el pueblo de Gaza salga victorioso de esta batalla, después de haber demostrado sobrada y reiteradamente su capacidad de resistencia.
Su causa, además de justa, es empujada en un sentido positivo por los actuales vientos de la historia.
Izquierda Castellana, 10 de octubre de 2023
