Del Trío de las Azores al «Sexteto de la Guerra y la Muerte»
La política -también la economía, aunque a su propio ritmo- evoluciona de forma acelerada en la actualidad, tanto en las cuestiones más importantes y con proyección global como aquellas que son menos relevantes, y de alcance menos significativo.
En este editorial vamos a analizar lo que está sucediendo en la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, que ha visto reforzada su protagonismo mediático debido a la destrucción parcial de la presa de Nova Kajovka en el río Dniéper, y su relación con la tan cacareada contraofensiva ucraniana otanista. Por otro lado, abordaremos la situación política en el Estado español, muy especialmente lo relativo al proceso electoral, y lo que ya es más que un obvio cambio de ciclo dentro del Régimen del 78, es decir, el paso de un Gobierno de los partidos de la izquierda del Régimen a uno de las fuerzas de derechas del mismo Régimen.
Hay un elemento común para ambos escenarios: la manipulación mediática.
La manipulación mediática, que ya alcanza la construcción de una “verdad virtual alternativa” a la realidad, tal como sucedía durante el Régimen nazi, ha llegado a límites difícilmente creíbles hace un par de años o incluso menos. En la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU del martes 6 de junio, ni EEUU ni la mismísima Ucrania se atrevieron a acusar explícitamente a Rusia de haber sido la responsable del derrumbe de la presa de Nova Kajovka; los medios de comunicación españoles, sin embargo, se reafirman sobre ello de manera reiterada. Es aquello de que una mentira repetida mil veces puede acabar convirtiéndose en una verdad. Los medios de comunicación de la UE, con el Estado español -y dentro de este el conglomerado PRISA- van a la vanguardia, machacando cada día con esa información. Esto no les va a salir gratis a los periodistas-mercenarios. Antes o después los medios que sustentan esa información y los periodistas que la suscriben pagarán por sus crímenes contra la humanidad, porque lo que están haciendo no tiene otro nombre.
Cuando sucedió la ilegítima e ilegal invasión de Irak por parte de los EEUU con el apoyo del Reino Unido y el Estado español, se habló mucho del Trío de las Azores, porque allí se realizó en 2003 la Cumbre entre los principales responsables políticos de la invasión, Bush, Blair y Aznar; a la famosa foto se unió el por aquel entonces Primer Ministro portugués, Durão Barroso. Pues bien, del Trío de las Azores hemos pasado a la película del “Sexteto de la Guerra y la Muerte”, al sumarse a los anteriores la UE, Japón y el G7.
Las causas con las que se justificó la agresión a Irak se demostraron totalmente falsas. Simplemente se asistía a uno de los procesos para la conquista de la hegemonía total del imperialismo angloamericano, que entonces creían definitiva. Estábamos en los tiempos del “Fin de la historia”. Aquello no salió bien, y el proceso se frenó de forma rotunda en Siria, debido a la intervención de Rusia, que ya se había recompuesto parcialmente de la crisis condicionada por la caída de la URSS. El bloque occidental nunca ha perdonado esa humillación de Rusia a la OTAN y al imperialismo.

Actualmente no asistimos a un proceso para la conquista de la hegemonía mundial por parte del imperialismo angloamericano, sino a una guerra que “tiene que llegar hasta donde haga falta” para que ellos no pierdan de forma absoluta esa hegemonía del capitalismo global. Eso es lo que está en juego en estos momentos, de ahí las crecientes implicaciones de los diversos agentes. Aunque inicialmente esta guerra no fuera de interés para algunos Estados del mundo, las grandes potencias occidentales presionan hasta la extenuación para que haya un alineamiento absoluto con ellas.
Los EEUU empezaron con ese trabajo de presión sobre Europa, valiéndose de la herramienta de la OTAN, y están haciendo un trabajo similar en África, Asia y América Latina. Aunque en estos últimos territorios los resultados exitosos son más complejos de conseguir, no hay que despreciar que logren algunos. Inevitablemente el imperialismo angloamericano empuja hacia la guerra global, no tiene otra alternativa. Sólo partiendo de tal constatación podemos hacer un trabajo político y organizativo adecuado. Dentro de ese trabajo está la lucha contra la guerra, un elemento clave en nuestra actividad, siempre a sabiendas de que conseguir evitarla es francamente difícil, pero no por ello hemos de cejar en el empeño.
Como ya hemos comentado en alguna ocasión, todos los indicadores llevan a concluir que se está finalizando el ciclo histórico iniciado a principios del siglo XX, con la Primera Guerra Mundial, conflicto que obviamente tuvo sus antecedentes en el desarrollo del capitalismo durante el siglo anterior. Se trata del ciclo del imperialismo, analizado con insuperable rigor por Lenin en su obra “El imperialismo, fase superior del capitalismo”. Esta perspectiva no tiene un simple interés académico, sino fundamentalmente político. Todo tiene su principio y su fin, también los diferentes imperios, como nos enseña la historia. El imperialismo capitalista no es una excepción, y responde a esas leyes científicas de la evolución histórica. No debería sorprendernos, políticamente hablando, que recurran a las mayores barbaridades imaginables para mantener el Sistema que permite a un pequeño sector de la sociedad vivir en unas condiciones de insultante privilegio sobre la mayoría, basado en la superexplotación de las clases trabajadoras. En esta filosofía se inscribe la destrucción parcial de la presa de Nova Kajovka por parte del Ejército ucraniano, con una importante repercusión para la población de la zona y de Crimea, pero que también tiene una potencial utilidad para el lanzamiento de la contraofensiva de la OTAN a través del río Dniéper aguas arriba del lugar donde se situaba la presa. La voladura de las compuertas ha permitido que el nivel de las aguas en toda la zona anterior a la presa haya disminuido radicalmente, y por tanto facilite las operaciones de vadear el río con tropas. Aún así, parece que esta operación, que ya se ha iniciado, está teniendo resultados desastrosos para las fuerzas otanistas. El Sistema imperialista es insostenible desde todos los puntos de vista, también desde el punto de vista social; los niveles de pobreza extrema y miseria en el mundo evolucionan en paralelo al enriquecimiento de una minoría carente de escrúpulos. La mayoría de la población mundial, de la humanidad, ya no está dispuesta a soportar la humillación de someterse al imperialismo.

Que esta situación y la guerra global a la que nos conducen sea la antesala de su derrota final depende de lo que hagamos. Las condiciones históricas nunca han sido más favorables para la lucha popular. Supondrá un enorme trabajo y sacrificio, pero ninguna revolución se ha hecho “mágicamente”, aunque algunos hayan estado tratando de vender esta idea desde hace años. Por eso no nos extraña nada que les suceda justamente lo que les está ocurriendo.
Pedro Sánchez es un auténtico enemigo del conjunto de las clases trabajadoras de los pueblos del Estado español, muy especialmente en Castilla. Echarlo del Gobierno, cosa que parece que va a ocurrir, es un objetivo claro y preciso del movimiento popular en nuestra tierra. Tenemos la certeza de que el Gobierno que lo sustituirá no será mejor que el actual, ni desde el punto de vista programático ni desde el de su acción, pero facilitará la movilización y la lucha social, que en nuestra opinión es el único camino hacia la victoria. Ante los próximos comicios generales consideramos que no hay proyecto político electoral en Castilla que sea merecedor del apoyo y del voto del pueblo trabajador; todos los partidos del Régimen del 78 son también los partidos de la guerra y en Castilla no existe candidatura o proyecto político que se presente a las elecciones y que tenga otra naturaleza.
En el contexto del proceso electoral hacia las elecciones generales del 23 de julio estamos asistiendo a un auténtico paripé en relación con la coalición Sumar y la incorporación -o no- de Podemos a ella. Parece manifiesto que el PSOE da por imposible mantener el Gobierno de coalición, y seguramente este criterio es compartido también en Sumar y en Podemos. Actúan tratando de minimizar los perjuicios para sus respectivos grupos “político-empresariales”. Es increíble que analistas con pretendida seriedad hablen de los diputados que lograrían Sumar y Podemos yendo juntos (40); van mucho más lejos en sus pronósticos que las encuestas de Tezanos, que ya de por sí se caracterizan por su componente mágico; añaden que, de ir por separado, Sumar se situaría alrededor de 20 escaños y Podemos lograría 3. A estas alturas es obvio que Podemos calcula cuáles son sus posibilidades en cuanto a la obtención de diputados concurriendo en solitario, siempre atentos a las encuestas. Si tienen alguna posibilidad de obtener grupo parlamentario, aun recurriendo a la maniobra de que alguna fuerza política les preste algún diputado para formarlo (podría ser el caso de ERC), no tendrán dudas en concurrir en solitario. Y efectivamente, algunas encuestas les dan la posibilidad de conseguir 4 o 5 diputados. Ello les permitiría marcar su propia línea política en el Parlamento y tener una cierta repercusión en la sociedad. No hay que negarles un cierto grado de inteligencia, pues saben que una vez constituido el Gobierno de la derecha del Régimen las posibilidades del movimiento social se ampliarán de forma más que significativa, y no quieren estar ausentes de ese escenario. No lo van a tener fácil, porque su descrédito ante las clases trabajadoras es más que notorio, pero con un grupo parlamentario siempre pueden mantener ciertas posibilidades de influencia. En nuestra opinión es eso lo que buscan, y no tanto salvar a Irene Montero o a cualquier/a otro/a de sus dirigentes, que están en todo caso plenamente amortizadas.
Los tiempos que se avecinan son de gran interés. Tenemos la ventaja de que no nos cogen por sorpresa, porque lo que está ocurriendo lo venimos previendo en términos generales en nuestros editoriales desde hace años, tanto lo relativo a la transitoriedad de Podemos como en lo referente a la guerra y a la crisis del capitalismo global. Aunque esto supone una superioridad intelectual desde el punto de vista revolucionario, es una ventaja muy insuficiente para intervenir en la realidad. Necesitamos mejorar mucho nuestra preparación ideológica y adecuación organizativa, así como afinar intensamente nuestros análisis políticos. La derrota del Régimen del 78 y del imperialismo a nivel internacional es posible, pero depende de que hagamos las cosas bien, poniendo por delante los intereses colectivos del pueblo trabajador. El individualismo, el narcisismo o cualquier otra desviación ideológica sólo servirán para dificultar y retrasar la victoria.
Izquierda Castellana, 9 de junio de 2023
