Al pueblo trabajador castellano

Manifestación feminista durante el 8M en Segovia
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Al pueblo trabajador castellano

Al pueblo trabajador castellano, a sus mujeres, hombres, a su juventud y a todas las minorías, sea cual sea la naturaleza que condiciona su identificación subjetiva; a todos, excepto a los defensores del modelo de explotación y opresión que sufrimos. Nos urge, en el sentido estricto de la expresión y no como una mera declaración litúrgica, romper con el Régimen del 78, este Régimen del franquismo tuneado que en algunos aspectos es incluso peor que el anterior. Hemos de salir de sus alianzas estructurales básicas, especialmente la UE, cada vez más decrépita y colonizada por la OTAN y el capitalismo angloamericano.

El corrupto hasta el tuétano Juan Carlos I fue el principal protagonista del proceso de transición desde el franquismo a este Régimen; ahora es denostado por los mismos que lo encumbraron durante cuarenta años sin pudor alguno, a sabiendas de cómo era realmente. Al final han terminado reconociéndolo porque la mierda afloraba por todas partes, pero intentando acotar el daño en su persona, en lo que se conoce como “política de limitación de daños”. Ahora lo pretenden hacer pasar como una excepción, no solo a nivel de la familia Borbón, sino del conjunto del entramado institucional del Régimen.

Los Borbones han sido y siguen siendo una familia de corruptos, vendepatrias y ladrones. Por no remontarnos más atrás, ahí está Fernando VII, que cedió la Corona española, conjuntamente con su padre Carlos IV, a Napoleón. No tuvieron participación alguna en la guerra de los pueblos del Estado español contra el imperialismo francés (la llamada Guerra de la Independencia). Una vez derrotados los franceses y restaurado Fernando VII en el trono, este liquidaría a lo más glorioso de la resistencia antiimperialista con el apoyo de las tropas absolutistas francesas de los 100.000 Hijos de San Luis (1823). La hija de Fernando VII, Isabel II, fue destronada y expulsada por la movilización popular. Después de diversos avatares, se proclamó la I República en 1873, que fue derogada militarmente para restaurar la Monarquía Borbónica en la persona de Alfonso XII (I Restauración). A su reinado le daría continuidad la larga regencia de María Cristina, hasta que el hijo póstumo -Alfonso XIII- fue coronado como rey de España en 1902. Este último fue un auténtico corrupto y degenerado. Las clases populares de Madrid, del conjunto de Castilla y de otros pueblos del Estado, después de la contundente victoria de las candidaturas republicanas en las elecciones de abril de 1931, proclamaron la II República. La mafia, encabezada por Alfonso XIII, se tuvo que ir al exilio.

Manifestación por la proclamación de la II República, Toledo

La II República, aunque de forma limitada, tuvo algún tiempo para poner en marcha una parte de sus ejes transformadores del Estado español: se produce un avance muy significativo en los derechos de las mujeres (derecho al voto; derecho al divorcio; derecho al aborto…) y de los pueblos (mediante el impulso a los Estatutos de Autonomía, que, aunque no tuvieron tiempo de llegar a implementarse o lo hicieron con limitaciones y dificultades, constituyeron el primer reconocimiento de algunos derechos para estos). Se desarrollaron derechos laborales para los trabajadores y se consiguieron avances muy significativos en la educación y la sanidad públicas, en la ciencia y la investigación, así como en la cultura y en las artes en general. La II República no solo fue una referencia para los pueblos del Estado español, que la defendieron del fascismo con las armas en la mano, sino que lo fue también para el conjunto de Europa y del mundo. Los años 30 del pasado siglo fueron un momento de grandes cambios a nivel internacional. El nazismo avanzaba en toda Europa, incluido en el Reino Unido, en un contexto de severa crisis del capitalismo. Ese modelo ideológico-político, el fascismo, era el que necesitaban para darle continuidad a un Sistema económico en profunda crisis, tal como sucede ahora.

Muy tempranamente los países gobernados por el nazi-fascismo comenzaron a conspirar contra la II República, con el imprescindible apoyo del fascismo español, la mayoría del Ejército y el gran capital autóctono. Cuando estalló la Guerra Antifascista, la conspiración se transformó en una colaboración abierta, con aporte de armas, cuerpos de ejército y recursos financieros, además de la aplicación de una omnipresente propaganda mediática antirepublicana (en este caso, también amparada por el Vaticano y la Iglesia católica). Fue esa intervención del fascismo internacional la que condicionó el resultado final de la Guerra. El único Estado que en Europa apoyó de forma clara al bando republicano fue la URSS. Es una auténtica desvergüenza que el infame Pedro Sánchez compare reiteradamente en sus discursos la resistencia hegemonizada por el nazi-imperialismo en Ucrania con la Guerra Antifascista en el Estado español.

Vivimos otra vez tiempos convulsos y de gran complejidad en el mundo, con grandes cambios geoestratégicos en marcha. La Unión Europea, en sintonía con el conjunto del imperialismo capitalista occidental, no tiene proyecto alternativo que ofertar, excepto la guerra. Además de sangre, sudor y lágrimas, ofrecen el Metaverso, un mundo ficticio e irracional de valores nefastos que impulsa pautas de comportamiento que solo embrutecen y desorientan ideológica e intelectualmente a la sociedad, muy especialmente a la juventud.

El “Gobierno de Progreso” se muestra “enfadadísimo” porque Ferrovial se marcha de España a los Países Bajos. Dicen no entender el porqué. En nuestra opinión hay una razón fundamental: la España del Régimen del 78 está aumentando a pasos agigantados su dependencia de un proyecto que se viene abajo y, cuando esto ocurra definitivamente, el Estado español se convertirá en una pieza difícil de articular con lo que quede del capitalismo internacional. Esta evolución no se va a dar en los Países Bajos a la velocidad con la que se va a dar en el Estado español. Claro que el capitalismo no tiene patria, pero a sus gestores aún les queda algo de inteligencia. El Estado español puso todos los huevos en la misma cesta, una poco fiable: la de la Unión Europea. Y así les va. Todas las desgracias que le pronosticaron a Rusia le están ocurriendo precisamente a la UE, y esa será la tendencia asegurada para el futuro. Es urgente soltar amarras con el actual proyecto de la UE, cada vez más al servicio del imperialismo yanqui, e iniciar la construcción de un proyecto autónomo de relaciones internacionales en el que Castilla juegue el protagonismo que le corresponde. Existe un espacio geográfico y humano unido por lazos históricos, lingüísticos y culturales de cientos de millones de personas con los cuales no sería difícil articular, siempre desde el respeto mutuo absoluto, un proyecto común.

El actual Régimen monárquico hace aguas por todos lados, incapaz de resolver las necesidades más elementales de la población. La situación del Sistema Sanitario Público es paradigmática de esto, y aunque los portavoces de la pata izquierda del Régimen pretenden convencernos de que todo ello es responsabilidad de Ayuso, casi nadie se cree ya esa simpleza. Desde luego Ayuso está a la vanguardia de la liquidación del Sistema Sanitario Público en Madrid y, por tanto, en el Estado español, pero son el conjunto de las instituciones, de sus agentes políticos y sociales, quienes impulsan ese proceso; son la UE, el capitalismo internacional y el español quienes necesitan imperiosamente acceder a este nicho de mercado para ampliar sus negocios. La lucha en defensa del Sistema Sanitario Público es muy loable y debe ser apoyada, y desde luego desde el movimiento comunero la apoyamos con entusiasmo, pero mientras no se consiga romper con las ataduras que condicionan su progresiva aniquilación, esa recuperación será imposible. Similar reflexión podríamos hacer sobre la Educación Pública y muy especialmente sobre el Sistema Público de Pensiones. Los problemas sociales en todos los ámbitos no hacen más que aumentar. La precarización social, con el nuevo repunte de la inflación y muy especialmente con el aumento más que significativo de las cuotas de la hipotecas, asociada a la desaparición de los ahorros conseguidos durante la pandemia, condicionarán en lo inmediato unos meses muy duros para las clases trabajadoras. Las circunstancias sociales, económicas e ideológicas están haciendo que afloren con tremenda fuerza patologías que son una expresión del sufrimiento social, como es el caso de los suicidios o las autolesiones entre la juventud, un problema que afecta ya a un amplísimo sector de la población. Ante la dejación de las instituciones para afrontar estos problemas, tendrá que ser a través del movimiento popular desde donde se pongan en marcha herramientas útiles para lidiar con ellos.

Las falsas soluciones son la peor de las alternativas. Ya lo hemos comprobado a lo largo de estos años de “Gobierno de Progreso”. Además de incumplir las promesas hechas antes de las elecciones, han introducido elementos tan demenciales como la llamada «Ley Trans» o tan deficientes técnicamente como la «Ley del Solo Sí es Sí», un vía para la rebaja de penas y salida de prisión para cientos de agresores sexuales. Las falsas soluciones solo distraen momentáneamente a la gente de las líneas reales de trabajo para la transformación social, debilitándolas de manera transitoria. Pero hay potencialidad para vencer, y venceremos.

Izquierda Castellana, 3 de marzo de 2023

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