Durante el pasado fin de semana, según se recoge en distintos medios de comunicación, uno de los grupos invitados a actuar en el festival de Vox interpretó una canción en cuyo estribillo se corea “Vamos a volver al 36”, identificando al actual Gobierno con el del Frente Popular y estableciendo un claro paralelismo histórico entre ellos mismos y los ejecutores del Golpe de Estado de 1936. Abascal quiso además conmemorar la figura de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange y uno de los principales conspiradores contra la Segunda República.
Siempre es conveniente recordar que en 1936 el Golpe de Estado fascista contra el legítimo gobierno republicano fracasó. Los sublevados sufrieron un gran descalabro en las principales ciudades, especialmente en Madrid, donde la presencia del ejército y de las fuerzas sublevadas era más que significativa, pero fueron combatidas heroicamente y derrotadas por el pueblo organizado. Lo mismo aconteció en muchos otros lugares del Estado. Ese Golpe fracasado dio lugar a la guerra de los pueblos del Estado español contra el fascismo local e internacional, y solo gracias a la participación de los ejércitos nazi-fascistas europeos (decenas de miles de miembros de los ejércitos alemán, italiano y portugués) consiguieron los sublevados imponerse en 1939.
Para una pequeña parte de la derecha española, especialmente para aquella que mejor conoce su propia tradición histórica, esta circunstancia es un hecho vergonzante: sin la ayuda extranjera nunca habrían logrado sus propósitos. Le deben al nazi-fascismo internacional y a la complicidad de las democracias occidentales los 40 años de Régimen franquista y los 40 siguientes de continuidad con las estructuras de la dictadura, décadas durante las que sus familias consolidaron el poder económico e institucional del que aún hoy gozan. Existe sin duda otra derecha, cada vez más degenerada y embrutecida, que es totalmente desconocedora de la historia que dice reivindicar y que se atreve a amenazar, cada vez con menos disimulo, con perpetrar una maniobra similar a la del 18 de julio, supuestamente empujados a ello por el Gobierno y la situación política en el Estado. Estamos en 2022, y el panorama ha cambiado mucho, tanto en el Estado español como a nivel internacional. Pero aunque han pasado muchos años desde entonces, alguien debería instruir a estos viejos-nuevos fascistas sobre lo que aconteció en el verano de 1936, cuando la clase trabajadora aplastó con sus propios medios a las fuerzas reaccionarias.
A Vox, que parece que se autoproclaman herederos de la Falange, les queremos recordar que esta fue una organización auténticamente criminal y cobarde que no aportó nada en los frentes de guerra, sino que se dedicó a torturar y asesinar a miles de hombres, mujeres y adolescentes en la retaguardia.