Operación Eirene
Con su habitual hipocresía, los organizadores de la Cumbre de la OTAN en Madrid los días 29 y 30 de junio, que busca avanzar en la preparación de la guerra global, han bautizado como “Operación Eirene” al dispositivo represivo para impedir la expresión del mayoritario rechazo social a tal encuentro. Quizás, al adoptar ese nombre, no profundizaron lo suficiente en su significado, y siguiendo sus prácticas habituales de absoluta superficialidad se les pasó por alto que Koiné-eiréne era el nombre que se daba a las “paces comunes” entre las diferentes ciudades-estado griegas; eran estas unas paces auspiciadas por el Imperio persa, que las utilizaba como una herramienta para mantener su control sobre Grecia, maniobrando para potenciar -a través de estos tratados de paz- las ciudades-estado con las que tenía mayor afinidad. La constitución del Reino de Macedonia y la posterior irrupción de Alejandro Magno pusieron fin a esa situación con la derrota del Imperio persa.
Esta Cumbre de la OTAN-Guerra del 29 y 30 de junio en Madrid se da en el contexto de un tremendo debilitamiento estratégico del poder imperial. Nos pretenden convencer de lo contrario a través de los medios de comunicación en sus diversas variantes, desde los que responden a formatos progres a los más conservadores, pero sus consideraciones son absolutamente parciales, superficiales o simplemente desconectadas de la realidad.
La “inteligencia” del imperialismo está en descomposición, como lo está su sistema. En lo que respecta a sus satélites menores, caso del Estado español, la situación es de vergüenza ajena. Basta darse una vuelta por sus televisiones y medios, o escuchar a los portavoces de sus instituciones, para constatarlo. Asistimos al proceso de caída del Imperio, que llevará consigo intensos episodios de represión y guerra.
La Cumbre de la OTAN en Madrid va a servir precisamente para impulsar ese proyecto de guerra global en la que el imperialismo está enfrascado como única vía que se les ocurre para salir de su profunda crisis estructural. Pero la guerra global en absoluto les va a servir para cambiar el proceso estratégico de caída del imperialismo capitalista hegemonizado por los estados angloamericanos. Generarán mucho sufrimiento y destrucción, pero con ello inevitablemente crearán el marco para el desarrollo de movimientos revolucionarios que acelerarán su fin.
El viernes 17 de junio, El País publicó un artículo firmado por Óscar López-Fonseca en el que se describe el operativo represivo que el Estado español ha puesto en marcha para proteger el desarrollo de la Cumbre, cuya finalidad principal como decíamos es avanzar en la planificación de la guerra global. Hace meses que han comenzado con los preparativos previos de “investigación” sobre las actividades que está organizando el movimiento anti-OTAN / anti-Guerra (¡y se quejan amargamente los espiados por Pegasus…!). El referido artículo describe la confluencia de una “triple amenaza” hacia la Cumbre: “el terrorismo yihadista, los grupos antisistema violentos y el riesgo de un cibersabotaje por parte de Rusia”. Es obvio que esta “trinidad de amenazas” se reduce esencialmente a una: el temor a la movilización social que demuestre el rechazo mayoritario hacia la política pro-guerrerista del actual Gobierno.
Se desplegarán en Madrid 6.550 policías nacionales, 2.400 guardias civiles, 1.200 policías municipales, además de bomberos y miembros de la seguridad de los Borbones y de la Presidencia de Gobierno. A esto hay que añadir la seguridad privada y la propia de los mandatarios que asistan a la Cumbre. Los números finales no estarán por debajo de los 15.000 efectivos. A todo este “ejército” habrá que darle de comer y de dormir; solo ahí se irán muchos millones del presupuesto.
El dispositivo será mayor que el organizado durante la proclamación de Felipe VI como rey en 2014, según El País. Entonces no había guerra en Ucrania, ni amenaza creíble yihadista; lo que sí había era la intención de neutralizar al importante movimiento antimonárquico, que a pesar de todo el aparato represivo consiguió visibilizarse, encabezado por nuestra compañera Doris Benegas.
Para evitar las amenazas cibernéticas han encargado a la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, es decir, la misma que tenía la misión de evitar el espionaje telefónico y telemático al Gobierno. Como es bien conocido, esta ha dado claras muestras de su incompetencia.
En La Vanguardia se publicaba el 15 de junio, firmado por Xavier Mas de Xaxàs un artículo titulado “Crece el apoyo a una paz en Ucrania que no suponga la derrota de Rusia”, en el que se aportan algunos estudios demoscópicos del mayor interés.
El estudio demoscópico realizado por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), poco sospechoso de estar instrumentalizado por potencias no occidentales, es más que significativo acerca de la auténtica opinión sobre la guerra en las distintas sociedades en la Unión Europea. Veamos algunos de los gráficos:
El 35%, una mayoría, está a favor de la paz sin condiciones.
Un 42% de la población europea considera que se presta demasiada atención. En el Estado español, un 47%, contra un 33% que la considera proporcionada y un 4% escasa. Parece obvio que el Gobierno está actuando en contra de la mayoría de la sociedad.
La inmensa mayoría cree que la UE saldrá peor o mucho peor de la guerra, y esto entre todos los sectores de opinión.
En el Estado español hay un 51%, mayoría absoluta, que plantean que no se debe gastar más en defensa, el incremento en el gasto militar es apoyado solo por el 23%.
Después de conocer estos datos, queda claro que la finalidad principal del despliegue represivo en Madrid es impedir que se exprese esa mayoría social que está en contra de la guerra y de los presupuestos militares.
El presupuesto que tienen actualmente para el despilfarro programado de actividades en relación con la Cumbre está valorado en 36 millones de euros, que finalmente serán muchos más, aunque no llegaremos a conocer el dato con exactitud. Tienen previstas comilonas en el Palacio de Oriente y en el Museo del Prado para los mandamases que se concentrarán el último fin de semana de junio en Madrid, y ello mientras la precarización social y el deterioro alimentario se agiganta en los barrios populares de la ciudad. No hay que olvidar que todo esto lo organiza el “Gobierno de Progreso”.
El bloque dominante español se comporta como el fiel vasallo tratando de impresionar a su señor con grandes fastos y comilonas; claro, que esos vasallos consiguen pagar la fiesta a costa de expoliar al pueblo trabajador.
Tenemos que conseguir que la movilización contra la Cumbre de la OTAN sea el principio del fin de este Régimen guerrerista y antipopular. Desde el Movimiento comunero del siglo XXI animamos a toda la gente a que asista a las diferentes convocatorias que se desarrollarán en los próximos días en las ciudades castellanas, muy especialmente a la manifestación del 26 de junio en Madrid.
Izquierda Castellana, a 17 de junio de 2022




