Sus nombres eran Carmen, Martina, Blanca, Pilar, Julia, Adelina, Elena, Virtudes, Ana, Joaquina, Dionisia, Victoria y Luisa. Ninguna de ellas superaba los 29 años. Todo el mundo las conoce como las 13 rosas.
Su único delito, tras un juicio de guerra sumarísimo en el que se les acusó de “adhesión a la rebelión”, fue pertenecer a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), organización en la que militaban la mayoría, y defender la legalidad republicana tras el fin de la Guerra Civil Española. Anteriormente habían sido sometidas a crueles torturas en la temida Dirección General de Seguridad y trasladadas a la ya masificada Cárcel de Mujeres de Ventas.
