«¡Que vivan los compañeros!»

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  • El Cementerio de León acoge la conmemoración del 85 aniversario de la II República, en un acto que contó con testimonios personales, poesia y relatos sobre los cinco años tricolores

Un hombre asiste al acto celebrado en el Cementerio de León.
Un hombre asiste al acto celebrado en el Cementerio de León. / N.B.

Cerca de la última hora, cuando uno ya solo tiene que rendir cuentas consigo mismo, los hay que asumen la derrota. No aquella del 39. Una mayor, más dolorosa aún que la de la batalla. La de saber que el padre, el tío o el hermano siguen junto a una carretera, en un ‘prao’, o en un paraje del que ya nadie se acuerda.

Alrededor de un centenar de personas se reunieron en el Cementerio de León para celebrar el 85 aniversario de la II República. Con banderas rojas y tricolores elevándose al cielo, el acto contó con la lectura de relatos, poemas y experiencias de personas cuyos familiares vivieron intensamente el periodo democrático y la posterior guerra civil.

Con la presencia del que fuera eurodiputado de Izquierda Unida, Willy Meyer, la celebración tuvó en cada mano un clavel, que en algunos caso fue depositado en el mural que recuerda a los represaliados.

Intenso fue el momento en el que, el relato sobre Pedro Rojo, asesinado en la contienda, acababa con un «¡Que vivan los compañeros!», recogiendo el aplauso de los presentes. Tampoco faltaron versos de Miguel Hernández, preso republicano que murió entre rejas a manos de una dura tuberculosis.

De esta forma se culminaban los actos de homenaje al periodo republicano en la ciudad de León, entre el recuerdo y el anhelo.

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