Mora fue una de las muchas ciudades castellanas que se sublevaron contra la política del emperador alemán Carlos V de grabar con más impuestos a las ciudades castellanas para sufragar sus guerras europeas y la conquista americana. Esa sublevación, acabó convirtiéndose en una revolución de las ciudades castellanas entre 1520 y 1522, que llegaron a redactar su propia Constitución en Ávila. El pueblo de Mora lo pagó muy caro: más de 3.000 morach@s se refugiaron en la Iglesia del pueblo ante la llegada de las tropas imperiales de Carlos V, que quemaron la Iglesia con toda la gente dentro.
Hoy no es Carlos V, se llaman Merkel y Banco Central Europeo, pero seguimos colonizados por banqueros alemanes y con una élite política dipuesta a su servicio, como hizo la alta nobleza castellana en 1520. Y hoy, por suerte, ya no nos queman viv@s, pero secuestran a la juventud de izquierdas y comunera como a Alfon. Por eso, nos siguen sobrando las razones para continuar orgullos@s de nuestro pasado como pueblo, por continuar con el hilo rojo y morado de la lucha comunera.
