Concentración en apoyo a Nerea

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Un momento de la concentración de apoyo a Nerea esta tarde en Valladolid. Foto: Gaspar Francés
Un momento de la concentración de apoyo a Nerea esta tarde en Valladolid. Foto: Gaspar Francés

Familia y amigos de la joven madre presa confían en la llegada inminente de noticias positivas
últimoCero
Valladolid

Decenas de personas se han concentrado en la plaza de Fuente Dorada para expresar su apoyo a Nerea, la joven madre presa en Villanubla separada de su hijo de corta edad, al que estaba amamantando, desde el 26 de febrero. Todos han pedido que no se demore por más tiempo la reunificación de madre e hijo.

«No demoren más una decisión que es más que justa», ha dicho Sandra,  portavoz de la Plataforma Tod@s somos Nerea. La familia y amigos de la madre confían en que en las próximas horas-días habrá noticias de la Junta de Tratamiento del Centro Penitenciario. «Esperamos la concesión del tercer grado; el indulto va por otra vía», se ha dicho.

«Queremos seguir agradeciendo a las personas que estáis aquí y a las que no están pero que por la red han expresaso su apoyo a Nerea; son más de 3.000 las firmas recogidas solicitando la libertad de Nerea«, expresó Sandra, que manifestó la voluntad de continuar en la calle.

«Nerea som@s tod@s e independendientemente de su caso, no debemos permitir que la justicia actúe con esta lentitud», señaló en otro momento Sandra, que se preguntó: «¿Dónde están los concejales del Ayuntamiento de Valladolid defendiendo a su paisana?».

Acto seguido agradeció efusivamente al Grupo Municipal Valladolid Toma la Palabra, cuyos miembros se encontraban en Fuente Dorada.

Luis Miguel Durán, del Colectivo Indignados, intervino brevemente para afirmar que «una justicia que llega tarde no es justicia. ¿Qué hace una persona rehabilitada en prisión?». El activista social comentó que conoció a Nerea y a su madre Nieves -presente en la concentración-  en el 15 M de Delicias en 2011. «Nerea estaba ya entonces rehabilitada, ¿qué hace ahora en la carcel? No entendemos esta justicia. Mientras los Bárcenas y Rato andan por ahí y son recibidos por ministros, una persona como Nerea está en prisión. El mundo al revés«.

Antes de dar por finalziada la concentración, se pidió una vez más,  «seguir recordando a Nerea. No olvidar a Nerea. Nerea somos tod@s. Yo soy Nerea».

El pasado martes, día 2 de marzo, Mónica Felipe Larralde, publicó un artículo en últimoCero en el que entre otras consideraciones, decía: «Nerea es una mujer madre de dos hijos, uno de trece años y otro que en el momento en que escribo este texto tiene dieciséis meses. Hace más de cinco años, a Nerea la condenaron a dos sentencias de pocos meses debido a la violencia que se ejercía en el seno de su relación de pareja. En realidad da igual si era culpable o inocente, víctima de una relación de violencia de género o no, lo que debemos saber es que esa violencia se produjo en el seno de una relación adulta. Para simplificar, diremos que la pareja ejercía la violencia entre sí. Merece más matices pero no nos detendremos en ellos. La justicia, esa máquina compleja llena de engranajes y procedimientos, entendió que esa violencia era merecedora de la mayor de las sanciones posibles: la privación de libertad. Y dictó sentencia».

«Cinco años después», añadía Mónica Felipe, «de que la relación en la que se cometió esa violencia finalizara, de que Nerea hubiera ido a rehabilitación psicológica para desengancharse de esa relación, después de que hubiera rehecho su vida, se hubiera casado con otro hombre y tuviera a un bebé que amamantaba hasta su ingreso en prisión, la máquina de la justicia aprieta un botón y decide que ha llegado la hora de ejecutar la sentencia. Y entonces es cuando empieza a parecer kafkiana esta historia. Se supone que el fin último del derecho penal es la reinserción y re-educación de la persona que ha cometido el delito en la sociedad, de nuevo. Se supone que las cárceles están para reeducar, dar una segunda oportunidad a las personas que se han equivocado. Hay de todo, por supuesto, hay personas que no se reeducarán nunca y las hay, como Nerea, que no deben de entrar en prisión estando ya reinsertadas».

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