
La historia se repite. El director general José Antonio López Ramón y Cajal ha anunciado en el Comité Intercentros de Renault España la posibilidad de un III Plan Industrial para las plantas de España. El caramelo puesto en la boca de las organizaciones sindicales tendría que tener como contrapartida una todavía mayor flexibilidad y una reducción salarial. El anuncio no es casual, ya que este año toca negociación colectiva.
El director general se ha limitado a seguir el guión de años anteriores; desde 2010 se han aplicado dos Planes Industriales: 2010-2013 Y 2014-2016. Por supuesto López Ramón y Cajal ha valorado muy positivamente los resultados empresariales obtenidos con estas iniciativas, que han contado con cuantiosas ayudas de la Junta de Castilla y León. El primero garantizó la continuidad de la factoría Carrocería Montaje y el segundo ha conseguido disparar las fabricaciones de las mecánicas: motores en Valladolid y cajas de cambio en Sevilla.
El III Plan Industrial implica, según el comunicado oficial de Renault: «La continuidad de la actividad en la factoría de Carrocería Montaje de Valladolid mediante la asignación de un vehículo nuevo a esta planta. La fábrica de Palencia se beneficiará de unas mejores condiciones de competitividad que reforzarán su posición ante posibles adjudicaciones de nuevos productos. Volúmenes anuales de producción media en el periodo del acuerdo similares a los alcanzados en 2015, en las condiciones actuales de mercado, tanto de volumen como de mix de productos. Tanto para vehículos como para componentes mecánicos. La factoría de Motores producirá en Europa las generaciones 7 y 8 del motor K9. La factoría de Sevilla será prioritaria para la adjudicación de la producción de la caja de velocidades TX30. El inicio en 2018 de una nueva actividad de inyección de aluminio en el centro de trabajo de Valladolid. Continuar y potenciar la actividad de Ingeniería (Centro de I+D+i) en España, tanto de producto como de proceso».
Claro está que todas y cada uno de esas posibilidades implican que la plantilla de trabajadores -cada vez con más eventuales, con mayores categorías salariales, con condiciones de flexibilidad casi totales, con salarios más bajos, etc.- tendrá que apretarse, una vez más, el cinturón. De no hacerlo de entrada, a buen seguro, no tardarán en salir las amenazas de Carlos Gohns y José Vicente de los Mozos de llevarse el plan a un país lejano, obviando la calidad, productividad, tecnología, etc., de las plantas de Valladolid, Palencia y Sevilla, con cuyas poblaciones deberían tener un compromiso aunque, solo sea por las millonarias subvenciones recibidas de los gobiernos autonómicos.
Se supone que todas las organizaciones sindicales son conscientes de la situación actual, nada que ver con la de 2010, cuando nadie daba nada por la continuidad de factoría de Carrocería Montaje de Valladolid tras el fiasco del Modus. La misma que hoy produce el Captur y cerró 2015 con: «una producción de 257.510 vehículos; volumen record de los últimos 12 años». De la factoría de Sevilla salieron el pasado año 1.009.352 cajas de velocidades y de la planta de Motores de Valladolid 1.525.337 órganos, «logrando la mayor producción en un solo día de toda su historia (7.699 motores)». La planta palentina, donde se produce Kadjar y Mégane, fabricó en 2015 un total de 210.293 vehículos. «Esta factoría cerró el año con una producción diaria de 1.293 veh/día, cadencia que no se alcanzaba desde 2009», según datos de la multinacional francesa hechos públicos hoy mismo.
De momento, los sindicatos mayoritarios están dispuestos a entrar a la cuchara. A la Confederación de Cuadros todo lo que diga la empresa es bien recibido, y a UGT y CCOO no les suena mal lo de la competitividad y con la boca pequeña -sobre todo los segundos- hablan de la prioridad de crear empleo estable en próximas negociaciones. [El actual convenio finaliza el 31 de diciembre]. CGT es la primera que ha recordado que el diseñar los Planes Industriales es competencia empresarial y no sindical, y que ellos negocian -o al menos lo intentan- negociar convenios colectivos.
«Los que nos han lanzado hoy la propuesta del Plan Industrial son los que tienen que ir a Francia a hacer su trabajo. Aquí, en vez de negociar convenios con las condiciones laborales de los trabajadores, se han acostumbrado al chantaje con los planes industriales. Al convenio le queda un año de vida, cuando llegue el momento se negociará. Con los Planes se ha precarizado el empleo. En Palencia más del 60% es eventual y en Valladolid se han perdido 2.000 empleos fijos desde 2010. Los planes industriales han sido un Plan Renove en materia laboral«, manifestó Unai Hernández, delegado general de CGT en Renault España.
El quinto sindicato, TU ya advirtió hace un par de días que se temía algo. Y ese algo ya está sobre la mesa.
Todas las oganizacioness han recogido la propuesta del director general José Antonio López Ramón y Cajal. En la próxima reunión, 3 de febrero, darán una primera respuesta. La Dirección General tomará una decisión sobre la adjudicación de los nuevos productos a finales del mes de marzo, «por lo que Renault España tiene la ambición de presentar una propuesta antes de esa fecha».
«Lo lógico sería el día 3 decir a la empresa un ‘no’ y no entrar en su juego», concluyó el sindicalista de CGT.