Avanzar en el proceso destituyente del Régimen del 78 o darle una tregua.

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Avanzar en el proceso destituyente del Régimen del 78 o darle una tregua; ese es realmente el dilema con el que se enfrentan las CUP y en general el movimiento soberanista en Cataluña.

Todos los sujetos del movimiento soberanista catalán se han decantado claramente a favor de profundizar en el proceso de confrontación en marcha con el Estado monárquico español, excepto las CUP, que se han dividido por la mitad desde el punto de vista cualitativo, pero que cuantitativamente, de forma irrelevante pero reglamentariamente suficiente según sus propias normas, han dado la victoria a l@s partidari@s de dar una tregua al Régimen español actual.

Dar o tomarse una tregua no siempre es negativo, depende del porqué y el para qué se toma y cual es la hoja de ruta alternativa.

Habitualmente las treguas se dan porque hay una situación de debilidad coyuntural que se espera poder mejorar durante, precisamente, ese periodo de tregua.

No parece que ese sea el caso del movimiento soberanista catalán. Desde luego que como todo movimiento popular, tiene sus puntos débiles y fragilidades, pero la impresión es que éstas se resolverían mejor en un proceso de confrontación que en una situación de parón.

Una gran parte de la sociedad catalana, al menos desde nuestra perspectiva, está preparada subjetivamente para asumir las consecuencias que se derivarían de ese Proceso Constituyente de la República Catalana, es decir, para asumir las consecuencias de la confrontación con el Régimen monárquico-borbónico del 78. Lo que parece bastante más discutible es que ese sector, el mayoritario y más dinámico de la sociedad catalana, pueda asumir sin una gran frustración que ese escenario de confrontación del Pueblo de Cataluña con el Estado post-franquista español, se mude por un escenario de confrontación interna del Pueblo de Cataluña.

Teóricamente ese planteamiento también podría ser correcto si se diese la posibilidad real de sustituir el proceso actual, en el que la burguesía media catalana de la que Mas es el representante político más cualificado juega un importante papel, por un proceso soberanista en el que las clases trabajadoras fueran claramente hegemónicas y además pudieran dotarse de un programa socialista. Es decir, que el proceso de construcción de la “República Catalana” se pudiera transformar en el proceso de construcción de la “República Socialista Catalana”. Pero obviamente, hoy por hoy, ese planteamiento es pura fantasía política; y por tanto el parón del proceso, la tregua que parece se va a conceder al Régimen del 78, servirá para que éste tenga un tiempo precioso para mejorar los nuevos instrumentos ideológico-políticos de los que se ha dotado y sigue dotándose para neutralizar los movimientos nacional-populares de ruptura con el Régimen del 78.

El proceso soberanista catalán no parece que vaya a acabarse en cualquier caso, pero los que están induciendo un parón de éste, objetivamente están dándole oxígeno al Sistema, lo cual no parece que vaya a ser beneficioso ni para el pueblo trabajador de Cataluña ni para el conjunto de los pueblos trabajadores de las diversas naciones bajo jurisdicción del Estado Español.

Izquierda Castellana

Castilla a 7 de enero de 2016

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